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Sección En Cuba: mirada crítica a una isla que lucha por su desarrollo y por defender su plena soberanía
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CAMPAÑA DE ORIENTE 1958

La ofensiva final

El propósito fundamental del Ejército Rebelde en el este cubano era la toma de Santiago de Cuba y en esa dirección Fidel concentró los esfuerzos principales


Por: ROBERTO PÉREZ RIVERO * (bohemia@bohemia.co.cu)

(18 de noviembre de 2008)


Fidel Castro Ruz
La ejecución del plan estratégico
de Fidel garantizó la extensión de
la guerra a toda la Isla

Durante el mes de octubre, e inicios de noviembre de 1958, los preparativos para la arremetida conclusiva rebelde avanzaron aceleradamente. La ejecución del plan estratégico del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz garantizó la extensión de la guerra a todo el oriente, centro y occidente de la Isla; la creación de condiciones para los combates y batallas decisivas; y la preparación de todas las fuerzas revolucionarias y el pueblo en general para enfrentar, en caso necesario, todo lo que pretendiera evitar el triunfo insurreccional.

De esta manera, en el segundo semestre de 1958, ocurrieron relevantes acontecimientos políticos y bélicos. Los relacionados con el ámbito militar fueron decisivos. En menos de dos meses, y desde Oriente hasta Las Villas, el Ejército Rebelde desarrolló dos campañas, dos operaciones, dos batallas, decenas de combates y otras acciones de diferentes tipos, en los nueve frentes guerrilleros existentes al término de la guerra; en diferentes teatros de operaciones, pero en espacios temporales similares.
Los esfuerzos principales de esta gran ofensiva se concentraron en dirección a Santiago de Cuba.

Consolidar el cerco rebelde

La idea sobre el desarrollo de las acciones en esta dirección principal está resumida en la carta que Fidel envió al comandante Juan Almeida el 8 de octubre: “El plan de tomar primero Santiago de Cuba lo estoy sustituyendo por el plan de tomar la provincia.

La toma de Santiago y otras ciudades resultaría así mucho más fácil y sobre todo podrán ser sostenidas. Primero nos apoderamos del campo; dentro de 12 días aproximadamente todos los Municipios estarán invadidos, después nos apoderaremos y si es posible destruiremos todas las vías de comunicación por tierra, carretera y ferrocarril. Si paralelamente progresan las operaciones en Las Villas y Camagüey, la tiranía puede sufrir en la provincia un desastre completo como el que sufrió en la Sierra Maestra”. El líder de la Revolución agregaba que esa estrategia era más segura que cualquier otra y permitía mantener al enemigo bajo hostigamiento constante en todas partes.

Con el propósito de materializar estas concepciones se preparó y ejecutó la Operación Santiago, que contemplaba el cumplimiento de misiones por las fuerzas de los cuatro frentes orientales, pero fundamentalmente del Primero y Tercero. Los objetivos principales que se preveía tomar eran Jiguaní, Baire, Contramaestre, Maffo y Palma Soriano, con lo cual se garantizaba consolidar el cerco que sobre Santiago ya establecían fuerzas del Tercer Frente.

Para cerrar el cerco sobre la capital de Oriente y crear las condiciones necesarias antes de librar la batalla por su posesión, también se organizó y ejecutó la Operación Flor Crombet, en la que fuerzas a las órdenes de los comandantes Juan Almeida Bosque y Raúl Castro Ruz, en cabal cumplimiento a lo indicado por Fidel, asestaron duros golpes a las tropas de la tiranía acantonadas en los accesos cercanos a Santiago de Cuba.

El mando rebelde conoció que como consecuencia de la derrota sufrida por el ejército en Guamá el 4 de noviembre, el enemigo preparaba la evacuación de las fuerzas destacadas en Imías. Por tal motivo, el comandante Raúl Castro aprobó la puesta en práctica de la Operación Ciro Frías, cuyo objetivo era cercar y tomar el cuartel de esa localidad, y encargó su dirección al comandante Efigenio Ameijeiras en su condición de segundo jefe del Frente. El 14 de noviembre el ejército realizó una operación de desembarco para el rescate del puesto de la Guardia Rural de la localidad, la cual se convirtió, según valoraron el comandante Aizpurúa Miñoso y el general Eulogio Cantillo, en un verdadero desastre militar.

El 23 de noviembre, con el ataque simultáneo a Alto Songo, La Maya, San Luis y El Cristo, comenzó la Operación Flor Crombet. Alto Songo y El Cristo cayeron el 27 y el 28 de ese mes, respectivamente; La Maya, el 7 de diciembre, y San Luis, el día 9. En La Maya, la Compañía 12 del ejército y el personal del cuartel de la Guardia Rural, a las órdenes del capitán Ponjuán Martínez, resistieron fuertemente ante el cerco y ataques de varias unidades del II Frente. Las tropas rodeadas trataron de unirse a la compañía de Alto Songo, pero les fue imposible. Con muchas bajas, poco parque, sin comida ni medicinas, la guarnición resistió 15 días el asedio guerrillero, que incluyó un ataque de la Fuerza Aérea Rebelde.

El jefe enemigo exigió a su mando superior el envío de refuerzos y criticó fuertemente el abandono a que fueron sometidos. Todo ello y el rechazo de una columna que pretendía reforzarlos, lo condujo a rendirse el 7 de diciembre.

Dominio rebelde de oriente, centro y norte

Viviendas destruidas por la aviación batistiana
La aviación batistiana bombardeó
indiscriminadamente a Sagua de Tánamo
con el fin de neutralizar el sitio rebelde

Las fuerzas del Segundo y Cuarto frentes guerrilleros en las zonas centro y norte de la antigua provincia de Oriente hostigaron a la vez y ocasionaron serios daños al ejército enemigo: el cuarto ataque a Minas de Ocujal, el combate de Los Güiros, las acciones de Sagua de Tánamo-Cayo Mambí, la pérdida por el ejército de Puerto Padre, y las acciones de Cueto-Los Palacios y Mayarí-Guanina.

El sitio y toma de Sagua de Tánamo, la acción más larga de su tipo en la Guerra de Liberación Nacional, fue realizada por fuerzas combinadas de las columnas 17 y 19 del Segundo Frente. Sobre el 9 de noviembre se inicia el cerco, en él se involucraron combatientes subordinados al capitán José L. Cuza y a los comandantes Belarmino Castilla y Antonio E. Lussón. Este poblado fue tomado el 24 de diciembre. En la prolongada duración de este episodio influyó el accionar rebelde, pues se esperó por la caída de La Maya y San Luis para incrementar el número de armas disponibles y se evitaron derramamientos de sangre inútiles. Igualmente, pesó mucho el actuar del ejército batistiano, el cual fortificó la plaza, desconcentró sus fuerzas, contó con abundante apoyo aéreo, realizó en general una defensa activa y su jefe fue persistente en el mando.

En las acciones de Sagua de Tánamo y Cayo Mambí las fuerzas rebeldes tuvieron 21 muertos y muchos heridos. Este saldo evidencia el heroísmo con que combatieron los hombres del Segundo Frente y que la victoria fue realmente costosa. En el triunfo influyó decisivamente la participación del pueblo sagüero; no solo por su aporte de combatientes, sino por la información sobre el enemigo y por el aseguramiento de la tropa guerrillera con insumos varios. Resultó muy destacado el papel desempeñado por las mujeres.

Maffo, 20 días de lucha tenaz

Raúl Castro y Juan Almeida
En el desarrollo de toda la Campaña
de Oriente, Raúl y Almeida
sobresalieron por su independencia,
capacidad organizativa, iniciativa
y firmeza del mando

Después de la victoria obtenida sobre la guarnición de Guisa y los refuerzos de Bayamo, entre el 20 y el 30 de noviembre de 1958 (ver Preludio del triunfo, BOHEMIA, 21 de noviembre de 2008), siguió la ofensiva rebelde contra todos los objetivos enemigos a lo largo de la carretera central.

Con la toma de Jiguaní el 19 de diciembre y Palma Soriano el 27, Maffo era el único reducto que quedaba en manos del ejército batistiano entre las fuertes agrupaciones dislocadas en Bayamo y Santiago de Cuba. Sus fuerzas defendían ese lugar desde el 10 de diciembre y según se prolongaba la resistencia, mayor importancia cobraba derrotarlos para concluir con éxito total la Operación Santiago.

En Maffo el ejército se fortificó en las naves del BANFAIC (Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba), ubicadas a unos 300 metros al norte del poblado. Más de 130 hombres con potente armamento de infantería, morteros y abundante parque, convirtieron esas naves en una verdadera fortaleza.

Para la toma del pueblo, el Comandante en Jefe destinó fuerzas del Primer y Tercer frentes. La estrategia consistió en lograr la captura del objetivo a través del cerco y el hostigamiento constante, a la vez que se trataría de impedir la llegada de refuerzos. Actuar de otro modo hubiera costado numerosas bajas.

A los cinco días de sitio, en mensaje enviado a Raúl, Fidel le expresaba: “Aquí se está librando una lucha dura. Hoy es la quinta noche consecutiva de ataque a Maffo. La aviación (batistiana) ha arrasado el pueblo... los de Maffo se están defendiendo como fieras y nos han costado ya 13 bajas...” Finalmente, el enemigo se rindió el 30 de diciembre. Fueron hechos prisioneros un comandante, cinco tenientes y 124 soldados. Se les ocuparon 134 armas, miles de cartuchos y otros medios. Al caer este bastión, no quedó una sola fuerza enemiga entre Bayamo y Santiago de Cuba. Héroe colectivo fue el pueblo de Maffo.

Se cierra el cerco en torno a Santiago

Tren descarrilado y construcciones destruidas
Al caer Maffo no quedó una sola fuerza enemiga
entre Bayamo y Santiago de Cuba

Entretanto, del 23 al 27 de diciembre fuerzas del Primer, Segundo y Tercer frentes guerrilleros, todos a las órdenes del comandante Juan Almeida, realizaron las operaciones para la toma de Palma Soriano. Las unidades batistianas, con unos 350 efectivos que se defendían en el aeropuerto, el central Palma, la estación de policía, el hotel, el cuartel de la Guardia Rural y el BANFAIC de la localidad, aislados y sin posibilidad alguna de recibir refuerzos, resistieron hasta el día 27. Al rendirse, el enemigo entregó 256 prisioneros y 357 armas.

La maniobra envolvente en torno a Santiago de Cuba fue completada, además, con el cerco de Guantánamo. Por otra parte, al norte y oeste de la región oriental, las columnas del IV Frente Simón Bolívar cortaban el paso a refuerzos enemigos y toda vía de comunicación. El acceso de las tropas batistianas hacia Santiago, a través de Holguín y Las Tunas, era casi imposible. De esta manera, los principales enclaves orientales quedaron aislados entre sí.

Con la huida de Fulgencio Batista, el 1ro. de enero de 1959, se precipitó el desenlace de la guerra y el plan elaborado por Fidel para la toma de Santiago de Cuba no tuvo que ejecutarse.
En el desarrollo de toda la Campaña de Oriente sobresalieron por su independencia, capacidad organizativa, iniciativa y firmeza del mando, los jefes del Tercer y Segundo frentes: comandantes Juan Almeida Bosque y Raúl Castro Ruz.

Y sobre todo descolló el desempeño del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Durante toda la realización de la ofensiva final del Ejército Rebelde, su participación personal en los combates fue muy activa, lo mismo estaba en la primera línea de fuego y daba indicaciones a un combatiente en particular, que transmitía órdenes a los jefes de diferentes tropas y frentes. Esta práctica demuestra su peculiar capacidad para combinar el ejemplo personal en los combates con la dirección de lo táctico y lo estratégico, de moverse en la acción y el pensamiento, de lo primero a lo segundo y viceversa, o incluso, simultanearlos.

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*Doctor en Ciencias Históricas, investigador titular y profesor universitario. Especialista en nuestras gestas independentistas y en la última etapa de la guerra de liberación.