Activismo por la no violencia, entre desafíos y oportunidades
Activismo por la no violencia, entre desafíos y oportunidades

Activismo por la no violencia, entre desafíos y oportunidades

De acuerdo con datos de ONU Mujeres, más de una de cada tres féminas sufren violencia de género durante su vida y menos de 40 por ciento busca algún tipo de ayuda.


Como cada año desde 1991, la campaña internacional 16 Días de activismo contra la violencia de género, comenzó el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y culminará el próximo 10 de diciembre, fecha en que se celebran los Derechos Humanos.

De acuerdo con datos de ONU Mujeres, más de una de cada tres féminas sufren violencia de género durante su vida y menos de 40 por ciento busca algún tipo de ayuda. Cuba, con una tradición de seis décadas de políticas e iniciativas para eliminar ese flagelo y luchar por la igualdad de derechos, no queda exenta de esta realidad; por ello, también, se suma a la jornada que en 2022 tiene el lema: “¡ÚNETE! Activismo para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas”.

Puedes ver el panel completo aquí

Aunque formalmente la campaña inició el 25 de noviembre, desde el jueves 24 se realizaron actividades inscritas en el marco de estas dos semanas naranjas. En este contexto se dieron cita en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí (IIPJM) comunicadoras, juristas y otras profesionales especializadas en temas de género, así como representantes de organizaciones con proyectos vinculados a la causa feminista para realizar el taller Desafíos de la implementación de la legislación de violencia en Cuba.

“Varias legislaciones se complementan hoy en Cuba para atender y juzgar las violencias de género e intrafamiliares, presentes en la sociedad cubana en todas sus formas. Especialistas coinciden en que este camino recién comienza, porque contar con las legislaciones no es suficiente. La capacitación de quienes operan el Derecho –y de toda la sociedad– y desmontar resistencias culturales del patriarcado que persisten en nuestro entorno están entre los principales desafíos para su implementación. ¿Cuáles son otros retos? ¿Cómo cerrar las brechas? ¿Qué papel tiene la comunicación?”, fue la provocación al encuentro.

Desafíos y oportunidades

Un panel de expertas integrado por Lisy Jorge Méndez, oficial de Protección de Unicef-Cuba y las doctoras Ana María Álvarez-Tabío Albo, profesora titular y principal de Derecho de Familia y Tania de Armas Fonticoba, profesora titular de Criminología, ambas de la Universidad de La Habana, resultó la primera convocatoria de la mañana.

Álvarez-Tabío, quien fuera miembro de la Comisión Redactora del recién aprobado Código de las Familias, alertó sobre la naturalización de la violencia en el espacio sociofamiliar y el valor de un cuerpo jurídico que busca producir efectos concretos para enfrentarla.

En este sentido, mencionó avances del Código como reconocer el derecho de las mujeres en su diversidad a acceder a todas las instituciones; abrazar un lenguaje inclusivo y no discriminatorio; cambiar la denominación de “patria potestad” por “responsabilidad parental”; reforzar la corresponsabilidad con perspectiva de género; eliminar las referencias a sexo o género para acceder a cualquiera de las figuras establecidas por el documento; posibilidad de elegir el orden de los apellidos; autorizar la gestación solidaria con protección reforzada a la persona gestante y el niño o niña; eliminar el matrimonio adolescente; valorizar económicamente el trabajo de cuidados y establecer que estos son un derecho; pactar regímenes económicos para el matrimonio; establecer protección contra la violencia y la discriminación de forma transversal.

Por su parte, Lisy Jorge Méndez aseguró que la adolescencia es un período potencial para prevenir la violencia y explicó algunas de las interconexiones entre la violencia de género y la que se ejerce contra niños, niñas y adolescentes: factores de riesgo en común; normas sociales que subyacen como sustento; inequidades de género; coexistencia de ambas en los hogares; persistencia intergeneracional; consecuencias negativas a nivel personal y social.

Entre los desafíos identificados por Unicef detalló la insuficiente visibilización de la violencia y su consecuente naturalización; necesidad de sensibilizar y transformar normas sociales; capacitar a profesionales, madres, padres y cuidadores; crear normas específicas; fortalecer y articular los servicios de protección; acompañamiento parental en temas digitales; evaluación de intervenciones y programas, así como el empoderamiento económico de las mujeres.

Aun así, refirió que el contexto era propicio para avanzar debido a oportunidades como la actualización normativa; el seguimiento del Programa Nacional para el Adelanto de la Mujer; la creciente visibilidad de la violencia; el incipiente auge de los temas de crianza respetuosa y el interés de actores del sector privado en aportar a esta lucha.

A su vez, la doctora Tania de Armas Fonticoba destacó cuánto se ha ganado en la ley penal como resultado de una reforma jurídica sin precedentes en la historia de Cuba, que abarca la Constitución de la República, el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, la Estrategia Integral de Prevención y Atención a la Violencia de Género y el Código de las Familias.

Con estos documentos, entre otros logros, se ha conseguido visibilizar la violencia de género, que las víctimas alcancen la condición de sujetos procesales, puedan recibir asesorías, impugnar y proponer pruebas, tengan posibilidad de protección cautelar, la policía deba tomar declaraciones con privacidad y respeto a la intimidad, entre otras, destacando la incorporación de 36 modificaciones relacionadas directamente con la violencia de género en el Código Penal.

Sin dejar de reconocer estas conquistas, la jurista advirtió que el derecho penal no solucionará el problema de la violencia de género y llamó a potenciar las acciones de prevención, desmontar prejuicios, potenciar los programas de pregrado y posgrado que abordan este asunto, abrir clínicas jurídicas que brinden asesoría, capacitar a los operadores de la ley y diseñar una estrategia de comunicación que divulgue derechos además de defender la necesidad de una ley integral contra la violencia de género.

Rostros de la violencia

Tras el primer momento ilustrativo sobre el avance y los retos en materia de legislaciones contra la violencia de género, llegó el turno de la presentación de Golpes de Click, un documental audiovisual de reciente producción, resultado de una tesis de pregrado de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Su autora, la periodista Laura López Montoto, investigó la ciberviolencia machista y les puso rostros a sus víctimas con los testimonios de seis mujeres que han sufrido sus perjuicios.

Una atleta del fisiculturismo, una activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+, una periodista, una competidora de deportes electrónicos, una artista corporal y una joven no identificada compartieron sus historias, en las que los orígenes y las manifestaciones de la violencia variaron significativamente, pero el género, los estereotipos asociados a este y la vulneración de los espacios virtuales resultaron los elementos en común.

Crece la Generación Igualdad

Como colofón a la sesión de trabajo, Osmayda Hernández Beleño, integrante del secretariado nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y Dalia Acosta Pérez, consultora de la Oficina de la Coordinadora Residente Naciones Unidas en Cuba, presentaron algunos productos comunicativos que tributan a la expresión cubana de la campaña global Generación de Igualdad, dirigida, en primer término, a las juventudes.

Enfocados en el desmontaje de estereotipos de género y normas sociales provenientes de la cultura patriarcal, los materiales mostrados y debatidos –tres audiovisuales y un cuestionario didáctico para el autodiagnóstico– buscan el reconocimiento y superación de las ideas y prejuicios que definen esquemáticamente cómo pueden o no ser y qué pueden o no hacer hombres y mujeres.

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La violencia contra las mujeres y las niñas es la violación de los derechos humanos más generalizada en el mundo y su prevalencia se agravó como consecuencia de la pandemia de covid-19, asegura ONU Mujeres.

El consenso al cierre del taller reafirmó que las legislaciones para atender y juzgar las violencias de género e intrafamiliares, en tanto avanzadas y prometedoras, no resultan suficientes para eliminar este mal, sino que se requiere la capacitación de especialistas y el empoderamiento y sensibilización de la sociedad.

Las novedades legislativas en este sentido, más que una meta, significan, entonces, un punto de partida. No será por la vía de condenas más estrictas, sino con el proceso minucioso y lento de desmontar prejuicios, combatir la cultura patriarcal y las resistencias culturales estructurales, dando paso a una sociedad de derechos, respeto y paz que avancemos en este camino. No bastan 16 días cada año, pero, sin duda, son una buena oportunidad para sumar personas a la lucha y alzar la voz, poniendo en primer lugar a las sobrevivientes, apoyando a las activistas, trabajando con las organizaciones y movimientos feministas.

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