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Publicado el 28 Diciembre, 2021 por Lilian Knight Álvarez en Actualidades
 
 

Novela cubana: entre la prostitución y la trata

Los casos identificados de trata interna revelan que la mayoría de las víctimas son mujeres y niñas, explotadas por familiares o allegados.
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Muchas veces detrás del delito de proxenetismo se esconde un crimen mayor: la trata de personas (Foto: @vuelveamirartv/ intervenida por Yissel Alvarez @yadieppa)

Concluyó la telenovela cubana Vuelve a mirar de Ernesto Fiallo,  y entre tantos relatos emerge el de Yoandra. Su drama cala en los hogares por ser cruda realidad repetida en barrios o anécdotas lejanas, que pocas veces podemos analizar a fondo o comprender.

Prostitución y prostitutas son casi siempre estereotipadas, juzgadas, como advierte el propio teledrama, de modo que las víctimas caen en una espiral de marginación y maltrato que pocas veces le permite tener una vida diferente.

Yoandra tiene un final feliz, por fatídica que pueda ser la muerte de su agresor. Cuenta con apoyo familiar, comprensión de su pareja, un trabajo y una casa, que aunque pequeña, le ofrece la independencia que pocas víctimas obtienen.

Se libró del internamiento obligatorio (medida aplicada a las reincidentes en la prostitución) en un Centro de Rehabilitación de Prostitutas, criticados por especialistas y relatores de las Naciones Unidas al ser en esencia una práctica de privación de libertad que criminaliza la conducta de las mujeres.  

Pero, ¿qué hubiera pasado de seguir Yunior vivo? El seguimiento que la policía dio al caso, similar a lo que ocurre en la vida real, auguraba un tratamiento del suceso como delito de proxenetismo, pero en realidad el crimen es otro, es trata de personas.

Si ahondamos en la historia del personaje de Yoandra descubrimos patrones básicos de la trata interna de personas con objetivos de explotación sexual: una mujer migra hacia la capital y al no poder convivir con sus familiares en la ciudad, se ve obligada a prostituirse a cambio de comida, techo y comodidad.

Independientemente de la posición de poder que tiene Yunior sobre las mujeres que explota, con Yoandra específicamente emplea la presión, la estafa y hasta el chantaje con el objetivo de que continúe prostituyéndose.

Y precisamente esa es la definición de la trata, el empleo de engaños, amenazas, coacción, violencia o cualquier situación de superioridad a fin de obtener un beneficio de la explotación de otra persona, según se define en el  Protocolo de Palermo

Un reportaje de BOHEMIA refiere que aunque Cuba fue el primer país latinoamericano en regular este delito dentro de su Código Penal, la redacción del título  (tres años anterior al Protocolo de Palermo) no tipifica la trata interna, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas, la servidumbre o la extracción de órganos, así como la amenaza, la violencia, el chantaje, el rapto, el fraude, el engaño y el abuso de poder como medios para obtener los beneficios.

En Cuba, la cara más visible de este fenómeno es la explotación sexual, de ahí que se empleen el proxenetismo y la corrupción de menores como recursos recurrentes ante la correcta definición del delito; y aunque estas medidas minimizan la impunidad, los juristas coinciden en la necesidad de actualizar el Código Penal para hacer las condenas más efectivas y acordes con los acuerdos internacionales de los que Cuba es signataria.

Los casos identificados de trata interna en el país revelan que la mayor parte de las víctimas son mujeres y niñas, explotadas por familiares o personas cercanas. Conocer los rasgos de este delito, darlos a conocer e identificarlos de manera rápida y precisa determinarán que la tasa de incidencia sea realmente baja.

Y quien sabe si entre buenas novelas, educación y prevención logramos darle más finales felices a miles de Yoandras.

#FinALaTrataDePersonas

#NoALaTrataDePersonas

#ToleranciaCero

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Lilian Knight Álvarez

 
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