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Publicado el 11 Enero, 2022 por Claudia Ramón Rodríguez en Actualidades
 
 

Medea Benjamin: “Nuestro deber es parar la injerencia”

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Medea Benjamin: “Nuestro deber es parar la injerencia”

Foto: codepink.org

Su aspecto físico menudo y delicado disimula la enorme fuerza de sus convicciones y ansias de justicia, por las cuales ha trabajado durante años. Específicamente, ha abogado por el fin del bloqueo, el retorno de los Cinco Héroes y la no injerencia del gobierno estadounidense en los asuntos internos de Cuba.

Medea Benjamin, junto a Tighe Barry, compañero de trabajo y de vida, vinieron hace un par de meses a la Isla con donativos para ayudar con la difícil situación económica que vive Cuba; a su juicio, agudizada principalmente por el bloqueo, el receso del turismo y los gastos asociados a la covid-19.

Sobre su incansable solidaridad con la mayor de las Antillas conversa con nuestra revista.

– ¿Cómo inició sus vínculos con Cuba?

-En 1976, cuando trabajaba por las Naciones Unidas (ONU) en Guinea Bissau, África, conocí a un grupo de médicos cubanos y entrenadores deportivos. Quedé asombrada con su forma de actuar y acercarse a las personas. Trabajaban mucho, luego en las noches se despejaban, tenían su baile. Me parecía increíble que un país brindara ayuda solidaria en un lugar tan lejano, y más que esos cooperantes vivieran allí en condiciones muy humildes, con poco dinero, y haciendo una labor realmente de corazón. Quedé impresionada con los cubanos que conocí.

“Yo era nutricionista, trabajaba con niños, había trabajado en muchos lugares de África y me dolía mucho la desnutrición, niños muriendo de hambre cuando hay tantos alimentos en el mundo, y había visto hambre en todos los países que había visitado en América Latina, Asia, África; también en los Estados Unidos. Los cubanos me dijeron: “en Cuba no hay niños desnutridos”, y me decía ‘no puede ser’, y ellos que sí, que el gobierno cubano vigila a través del sistema de salud a todos los niños para asegurar que ninguno esté malnutrido, y tienen su libreta para asegurar sus alimentos.

“Finalmente, en 1979 vine a Cuba por primera vez para asegurarme, con mis propios ojos, si era verdad lo que habían sostenido los médicos. Y sí, era verdad.

“Antes de conocer a esos cubanos no sabía nada porque en Estados Unidos solo se hablaba mal de Cuba. Aquí me di cuenta que todo lo que me habían dicho en mi país no era cierto y comencé a cambiar de idea. Tenía curiosidad por conocer qué tipo de país producía gente tan altruista. Y empecé a leer los discursos de Fidel y libros sobre Cuba. Así conseguí entender que la razón por la cual Estados Unidos hablaba mal de Cuba era porque no aceptaba este modelo distinto y siempre ha querido desmantelarlo”.

-Durante años ha mantenido un entrañable activismo a favor de la causa cubana…

-Siempre he estado en contra del bloqueo. Por mi trabajo en la ONU he vivido en muchos países y vi que no había obstáculos para viajar a ninguna otra nación, ni para el intercambio comercial, y estas leyes en contra de Cuba eran inmorales.

Medea Benjamin: “Nuestro deber es parar la injerencia”

Momento de su arribo a Cuba, en noviembre de 2021, junto a miembros del proyecto Puentes de Amor. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

“Es así como empecé a formar un grupo y mandamos muchas delegaciones a Cuba, algunas grandes de hasta 250 personas. Hicimos una en 1994 que fue un desafío abierto a las restricciones estadounidenses, trajimos un grupo muy animado, de muchos jóvenes, incluso hicimos una conferencia en Miami para decir que íbamos sin permiso de nuestro gobierno. En esa ocasión nos congelaron las cuentas bancarias y al regreso nos quitaron los pasaportes. Estando en Cuba nos reunimos con Fidel, entre otros encuentros.

“Hicimos muchas campañas creativas para mostrar nuestra amistad con Cuba, invertimos dinero en una fábrica para producir alimentos para niños con intolerancia a la lactosa. Para ello pedimos donaciones de 10 dólares, y tuvimos miles de personas dando su dinerito; recaudamos más de 30 000 dólares, y vinimos e invertimos en esa fábrica; pero el gobierno de Estados Unidos en ese momento no quiso hacer nada porque éramos miles de personas y era una fábrica de comida para niños, algo tan bonito que era difícil para ellos ir en contra de nosotros.

“Realizamos todo tipo de intercambios entre profesionales, obreros, estudiantes, presionando siempre a nuestro gobierno para mejorar las relaciones. Con la llegada de Obama fue que tuvimos éxito.

“Fuimos parte de la campaña en apoyo a la liberación de los cinco antiterroristas cubanos, hicimos muchos eventos. En aquel momento yo vivía en San Francisco y allí hubo mucho apoyo, hicimos una tarea muy dura”.

-¿Por qué surge Code Pink

-Después del ataque del 11 de septiembre, con el enfoque en el Medio Oriente, pero después de años nos dimos cuenta que debíamos involucrar a la gente en otras actividades y empezamos otra vez a trabajar para levantar el bloqueo. Code Pink estuvo en contra de las invasiones a Afganistán e Irak, y luego en contra de la militarización de nuestro país.

“Tiene el liderazgo de mujeres, pero hay hombres muy involucrados, somos alrededor de 80 000 miembros. Tratamos de que la gente que trabaje con nosotros sea creativa, revolucionaria, que esta labor sea su pasión, no un modo de ganarse la vida. Por eso involucramos a muchos voluntarios, no es gente pagada”.

-¿En qué basan su estrategia para presionar al gobierno estadounidense respecto al bloqueo?

-Vi que la gran mayoría de los estadounidenses no tenía idea de cuál es la política gubernamental hacia Cuba. Casi todos los medios hablan solo de que Cuba es comunista, que no respeta los Derechos Humanos o que es enemiga de Estados Unidos.

“Una de nuestras grandes tareas ha sido educar a nuestro pueblo, y nos percatamos que los más interesados eran los cubano-americanos que, aunque no sea muy grande esa población, tienen una voz muy poderosa porque están organizados. Estos son los que están siempre pendientes a las relaciones con Cuba.

“Trabajamos con nuestros congresistas, ahora hay una propuesta de legislación para dar acceso a las remesas, al derecho de viajar y al comercio. Intentamos que la firmen más de 100. Estamos presionando al presidente Biden con varias iniciativas como trabajar con emprendedores en Cuba, 250 de ellos firmaron una carta y nosotros se la hicimos llegar. Nuestra estrategia es seguir educando a la gente sobre la necesidad de levantar el bloqueo”.

Medea Benjamin: “Nuestro deber es parar la injerencia”

Al centro, en la Universidad de La Habana. (Cortesía de la entrevistada).

– ¿Cómo valora la opinión de su pueblo respecto a esta política?

-Creo que la opinión pública es tener buenas relaciones, la gente estaba muy pendiente de lo que ocurriera con Obama. Sin embargo, para cuestiones políticas, tanto a republicanos como a demócratas les conviene mantener esa línea dura con Cuba para obtener los votos de los cubano-americanos, sobre todo los que viven en el área de Miami, y como Florida es un estado importante en las elecciones, favorece que un pequeño grupo de personas determine la política hacia la Isla. No es justo y tenemos que buscar la forma de salir de ese callejón sin salida.

-¿Qué opina de nuestro sistema político y social?

-Nuestro deber es parar la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos, no solo en Cuba, si no en tantos países del mundo. La cuestión es cómo la política de nuestro gobierno hace la vida de los cubanos tan difícil, y cómo podemos cambiarla para que se respete la soberanía de Cuba y de otros pueblos.

– ¿Qué otras organizaciones participan con ustedes?

-Trabajamos en varios niveles, con la Red Nacional para Cuba, formada por grupos solidarios, pero trabajamos o tratamos de trabajar con congresistas republicanos, también con negocios en Estados Unidos que tengan un interés más comercial con Cuba. Es una red grande de grupos de izquierda y derecha. Vinculamos a las iglesias, por ejemplo, Pastores por la Paz; también a maestros, campesinos, médicos, estudiantes, buscamos intercambios, agrupar a todo el que apoye el restablecimiento de las relaciones.

-¿Qué cree de la campaña de descrédito hacia Cuba?

-Nos lastima la campaña que ha lanzado el gobierno de Estados Unidos contra los internacionalistas cubanos, sobre todo porque he visto de primera mano cómo trabajan esas misiones, el amor que le ponen a su labor, y estas difamaciones dicen que son esclavos modernos porque el gobierno toma una parte de su salario, pero no dicen que eso se utiliza para la salud y la educación del pueblo. Me duele mucho la manipulación mediática sobre una labor tan noble. Lo otro es lo de la remesa y complicar que los cubanos residentes en Estados Unidos puedan enviar dinero a su familia.

“Tres ramos importantes de ingresos para Cuba, que son las remesas extranjeras, las misiones y el turismo, se cortaron durante la pandemia. Cuba ha sufrido de una forma tremenda, y Biden en vez de darle la mano a Cuba para ayudarle a salir de la pandemia, ha tratado de derrocar a su gobierno”.

-¿Cree realmente que a la administración actual le interese el pueblo de Cuba, tal como vociferan?

-Es hipócrita el gobierno estadounidense cuando dice que le importa el pueblo cubano, porque lo más rápido que puede hacer es levantar el bloqueo, y sigue con esas mentiras. Pensábamos que, en su primera semana en la Casa Blanca, Biden iba a derogar las 243 medidas de la administración Trump; pero las ha recrudecido.

Medea Benjamin: “Nuestro deber es parar la injerencia”

Durante su estancia visitó centros vinculados al enfrentamiento a la covid-19, entre ellos el CIGB. (Foto: Cortesía de la entrevistada).

-¿Cuál fue el objetivo principal de su último viaje?

-Nosotros formamos parte de la campaña para mandar jeringuillas y medicinas a Cuba, recaudamos más de medio millón de dólares y compramos seis millones de jeringuillas y medicinas. Luego decidimos recaudar dinero para comprar alimentos y compramos 18 000 libras de atún y pastas, llenamos un avión y fuimos en él. Deseábamos ir con esa donación para mostrar nuestra solidaridad con el pueblo cubano. Estas donaciones las entregamos al Centro Martin Luther King, porque tenemos prohibido entregarlos al gobierno.

-¿Qué apreció Medea en las calles cubanas?

-Hay opiniones diversas, unos muy en contra del gobierno que quieren cambiar el sistema; sin embargo, hablamos con muchos jóvenes que están muy orgullosos del país, de la soberanía, de su historia y quieren mejorar su Revolución. Tengo mucha esperanza en esta nueva generación porque en Estados Unidos dicen que la Revolución ya no tiene apoyo de la juventud, y estando en Cuba he hablado con muchachos que tienen sus propias ideas, gente muy inteligente que es fruto de un sistema de educación como ese.

“Ciertamente, es triste ver la escasez y a la gente haciendo colas. Sé que hay alimentos por la libreta, pero veo la dificultad de adquirir otros, se ve a la gente cansada haciendo colas para el transporte, para la gasolina. Sé que por las tiendas en MLC hay muchas personas enojadas y crean una desigualdad que va en contra de los principios de la Revolución, pero entiendo que son necesarias.

“Sin embargo, en Cuba he visto cómo los vecinos se ayudan unos a otros. Esa red social, los familiares y la acción del gobierno es expresión de resistencia. Esa solidaridad no se ve en muchas sociedades, es parte de la ética de la Revolución, de la sociedad cubana. En Miami dicen que este gobierno está a punto de caer. Hace más de 60 años dicen lo mismo”.

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Claudia Ramón Rodríguez

 
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