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Publicado el 5 Mayo, 2016 por ACN en Actualidades
 
 

Las lluvias de mayo

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parque-vidal-santa-claraMarta Hernández

Santa Clara, 5 may (ACN) Solo los residentes de Santa Clara más audaces pudieron cumplir  la añeja tradición de bañarse con las primeras lluvias de mayo, porque anoche los aguaceros inaugurales cayeron despúes de las 10 pasado meridiano y se extendieron durante la mañana de hoy.

Similar situación reportaron los habitantes del resto de la región central de Cuba donde, según el Instituto de Meteorología, ocurrieron intensos chubascos asociados al desplazamiento hacia el este de una vaguada prefrontal, que cruza hoy sobre el área comprendida de Sancti Spíritus a Ciego de Ávila.

No obstante al amanecer y con la continuidad de los chaparrones, las amas de casa saludaron la llegada de la temporada de lluvias y se apresuraron a recoger el agua para blanquear las ropas, o regar las plantas.

Después de varios días con el cielo muy nublado al fin las precipitaciones  calmaron el sofocante calor y provocaron un intenso olor a tierra fresca que satura el aire.

Por parques y plazas de la Isla se observa a las aves revolotear entre las ramas de los árboles donde sus pichones ya plumados aumentan incesantemente  sus gorjeos.

El aletear de los nuevos pájaros es un recordatorio espontáneo de que el ciclo natural  de vida se renueva y otra generación de animales alados pronto inundará los cielos.

Los niños y jóvenes de las casas ven a partir de hoy  más cerca la posibilidad de comer mangos, fruta que según la tradición oral cubana no debe ser consumida antes de que “llueva en mayo”, la desobediencia de este precepto puede provocar serias enfermedades.

Irenio Novoa, campesino de casi 90 años, residente en  Santa Clara, argumentó que en el campo se esperan con ansiedad  estos temporales porque permiten  la recuperación de pastos,  ríos y presas.

Estas lluvias favorecen el crecimiento de todas las plantas, entre ellas las malas yerbas que afectan los sembrados, por eso hay que incrementar su desbroce, añadió.

Novoa aseguró que para los ganaderos las precipitaciones de esta etapa del año tienen gran importancia, porque  aseguran la disponibilidad de agua y el alimento para los rebaños.

El experimentado criador agregó que siempre se tiene cuidado con los terneros, si comen los nuevos brotes pueden padecer de diarreas por la gran cantidad de agua que tienen  esas plántulas.

De una manera u otra  los isleños ven con beneplácito el inicio de la temporada lluviosa; para muchos en esta etapa el aire  es más puro, las tardes y noches más  frescas, y no faltan quienes aseguran que sus días húmedos y grises resultan románticos.

Protagonistas prácticamente desconocidos redoblan a partir de ahora los esfuerzos para incrementan los controles ambientales y evitar que los insectos y otros vectores como los mosquitos proliferen y dañen la salud de los ciudadanos.

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