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Publicado el 19 Mayo, 2021 por Pastor Batista en Actualidades
 
 

Las mismitas piedras

Más de un año después, perduran muchas de las mismas causas que conducen a fatales consecuencias en medio de una pandemia que mata sin pedir permiso
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Tropezar con las mismas piedras.

La pesquisa no puede ser formal, hay que hurgar de verdad.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

En la práctica son eso: piedras y aunque están, ahora mismo, en el ámbito social e institucional de Ciego de Ávila, no descarto la posibilidad de que también signen el entorno de otras provincias, sobre todo aquellas donde las cepas (viejas y nuevas) de coronavirus siguen devengando espacio en nómina abierta, confabuladas con una negligencia que, como solemos decir algunos, se regodea haciendo “la pala”.

Hablo de las mismas piedras con que se ha tropezado más de una vez frente al mortal látigo de ese virus que, sencillamente, mata sin escrúpulo ni distinción alguna.

Baja percepción de riesgo. ¿Cuántas veces, desde que la pandemia irrumpió en territorio nacional, hace más de un año, han alertado los especialistas acerca del peligro que entraña el exceso de confianza?

Indisciplinas, fiestas, aglomeraciones… ¿Encontrarán el incansable profesor Francisco Durán, autoridades políticas y gubernamentales una nueva forma de advertir ese fenómeno?

Débil o insuficiente aplicación de lo establecido en la ley, tanto para personas naturales como jurídicas, por parte del personal de inspección. ¿Para complacer o proteger a quién, si está en permanente riesgo lo más preciado del universo: la vida?

Dificultades con la pesquisa y con la vigilancia epidemiológica en general. ¿Será realmente la primera vez que usted oye hablar de ese asunto?

Demasiado lento o tardío, muchas veces, el procedimiento para recoger a contactos y sospechosos de contagio. ¿Quién no sabe que durante el primer rebrote eso mismo disparó la cifra de pacientes graves, críticos y fallecidos, por el precioso tiempo perdido antes de llegar a los hospitales?

Nada de lo enumerado es fruto de la deducción lógica o del razonamiento individual. Fue analizado hace apenas unas horas por quienes examinan el comportamiento de la Covid-19 en el Consejo de Defensa Provincial de Ciego de Ávila.

Tropezar con las mismas piedras

La necesidad de comprar existe, de correr estos riesgos no.

¿Será que nadie escarmienta por contagio ajeno? ¿Será que algunos no adquieren conciencia real del riesgo hasta que el luto traspasa el umbral de su hogar?

Ya no se trata solo de los millones de pesos que, en verdad, no sé de dónde sigue sacando nuestro Estado para enfrentar a la pandemia en medio de un panorama donde, como consecuencia de ella misma el país deja de producir y de ingresar también millones.

Pienso, además, en algo mucho más sensible: la cantidad de inocentes que están perdiendo la vida en distintas partes del archipiélago.

Hora es –hace rato ya- de que cada quien haga lo que en este especial momento le corresponde. Y también de que cada quien responda por sus actos. Que no te importe tu vida, no significa que se te permita poner tranquilamente en peligro la de los demás.

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