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Publicado el 26 Septiembre, 2016 por Marieta Cabrera en Actualidades
 
 

Asma: Hilvanando una historia 

El estudio de un grupo de infantes cubanos durante sus primeros seis años de edad confirma que, más allá de los genes, los estilos de vida y el ambiente son los factores de riesgo de mayor peso en el debut de la enfermedad
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De acuerdo con los resultados de la investigación, ocho de cada diez niños habaneros que arriban a su tercer año de vida, ya han presentado un proceso respiratorio sibilante. (Foto: MARTHA VECINO)

De acuerdo con los resultados de la investigación, ocho de cada diez niños habaneros que arriban a su tercer año de vida, ya han presentado un proceso respiratorio sibilante. (Foto: MARTHA VECINO)

Por MARIETA CABRERA

Alrededor de 13 por ciento de la población cubana, aproximadamente un millón y medio de personas, padecen asma, una enfermedad que tiende a incrementarse en el país, asegura a BOHEMIA la doctora Silvia Josefina Venero Fernández, profesora e investigadora del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología (Inhem).

Tal afirmación se sustenta, agrega, en investigaciones epidemiológicas nacionales, y fue la motivación para emprender el estudio: Historia natural de la sibilancia en una cohorte de niños de La Habana (HINASIC), liderado por ella, y que arroja datos significativos.

Desde la etapa prenatal hay factores –como la obesidad materna y el tabaquismo– que pueden contribuir a la aparición temprana del asma en los pequeños, explica la especialista. “Por eso, en 2009, organizamos un equipo de trabajo multidisciplinario compuesto por inmunólogos, alergistas, pediatras y epidemiólogos del Inhem, de policlínicos y hospitales pediátricos de la capital. Nos propusimos describir la historia natural del asma en el país. Es decir, determinar los factores protectores y de riesgo que influyen en su debut y desarrollo”.

En 2010 echó a andar el estudio que comenzó con 1 946 lactantes. Según comenta la profesora Silvia J. Venero, en 2013 permanecían 1 543, lo cual demuestra estabilidad en la muestra teniendo en cuenta que la investigación deberá concluir a finales de 2016.

“Los infantes que participan en el estudio, afirma la experta, constituyen una muestra representativa de la capital, compuesta por lactantes de los municipios capitalinos de La Habana del Este, Arroyo Naranjo, La Lisa y Cerro. Se reclutaron durante la consulta de niños sanos en los consultorios médicos de la familia, previo consentimiento de los padres, aplicándose a estos últimos un cuestionario amplio con el objetivo de reconstruir la etapa prenatal y el primer año de vida de sus hijos”.

Culpa compartida

Cuando se identifican los factores de riesgo para la aparición del asma, y se interviene precozmente para minimizarlos, aun entre quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, no todos llegan a desarrollarla, asegura la doctora Silvia J. Venero. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Cuando se identifican los factores de riesgo para la aparición del asma, y se interviene precozmente para minimizarlos, aun entre quienes tienen antecedentes familiares de la enfermedad, no todos llegan a desarrollarla, asegura la doctora Silvia J. Venero. (Foto: LEYVA BENÍTEZ)

Muchos habitantes de la Isla tienen antecedentes familiares de asma o alergia, dice la doctora Silvia J. Venero, y agrega que si a esa predisposición genética, las personas suman estilos de vida no saludables, la probabilidad de aparición y desarrollo del padecimiento es muy elevada.

“Sin embargo, cuando se identifican los factores de riesgo y se hacen intervenciones tempranas para minimizarlos, aun entre quienes poseen predisposición genética, no todos llegan a desarrollar asma. En lugar de las personas debutar con esta enfermedad pueden presentar otras, también alérgicas, como rinitis, eczema o dermatitis atópica.

“Estas últimas tienen un pronóstico, digamos, más beneficioso. La alergia en la piel, en los ojos o en la nariz es molesta y disminuye la calidad de vida, pero en el asma la manifestación clínica es en el pulmón y puede conducir a la muerte del individuo”, especifica la epidemióloga.

Para cumplir los objetivos propuestos, el equipo guiado por la profesora Venero Fernández mantuvo un diálogo permanente con los padres de los menores, y realizó a los infantes diversas pruebas desde su primer año. Una de estas fue la determinación de inmunoglobulina E, muy relacionada con los procesos alérgicos.

El asma se ha incrementado, según la cantidad de personas con esta enfermedad registradas por los médicos de la familia. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

El asma se ha incrementado, según la cantidad de personas con esta enfermedad registradas por los médicos de la familia. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

A los tres años de edad, incluyeron las pruebas de alergia. También en ese momento realizaron a los pequeños la determinación de cotinina (elemento de la nicotina). “No nos limitamos a las respuestas dadas por los progenitores y otros familiares acerca de si la madre fumó durante y después del embarazo o si había algún fumador en el hogar del menor, sino que comprobamos si este había estado en contacto con humo ambiental de tabaco”, apunta la especialista.

Agrega la también responsable nacional de los estudios epidemiológicos de enfermedades respiratorias crónicas, que por primera vez en Cuba se determinó en niños de tres años la proteína C reactiva ultrasensible, “marcador inmunológico que, dicho de manera sencilla, permite identificar una reacción inflamatoria crónica que pudiera ser el origen de enfermedades que todavía no se han expresado clínicamente y a esta corta edad podría indicar, entre otras cosas, la exposición a contaminantes ambientales”.

Esta exploración a fondo –cuyos resultados se divulgaron en revistas de prestigio internacional como Tropical Medicine and International Health, QJM: An International Journal of Medicine y BMC Dermatology– demostró que si bien en la aparición del asma los genes cuentan, otros factores tienen igualmente un peso significativo.

“En nuestro estudio, la mayoría de los factores de riesgo determinados se relacionan con los estilos de vida y el ambiente. El más sobresaliente es el consumo de tabaco por parte de los padres o familiares del menor. Más de 50 por ciento de los niños evaluados ya están expuestos a ese humo nocivo desde el primer año de edad, por lo que han desarrollado manifestaciones respiratorias importantes”, enfatiza la profesora.

El estudio cubano es el más grande en el Caribe, reconoce el doctor británico Andrew William Fogarty, miembro del equipo de investigadores. (Foto: MARTHA VECINO)

El estudio cubano es el más grande en el Caribe, reconoce el doctor británico Andrew William Fogarty, miembro del equipo de investigadores. (Foto: MARTHA VECINO)

Otros factores de riesgo relevantes, indica, son el consumo de antibióticos (cambian la flora microbiana de protección en las mucosas y los niños se tornan susceptibles a los alérgenos), por lo que su uso debe ser racional, así como el sobrepeso y la obesidad. Esto último provoca aumento de las células proinflamatorias, las cuales son las mismas que se manifiestan alteradas en los procesos alérgicos.

“Constatamos que un tercio de los menores estudiados son obesos o tienen sobrepeso a los tres años de edad, lo que, además, disminuye su capacidad respiratoria y compromete el desarrollo del pulmón”, precisa la entrevistada.

El daño que provoca la humedad propia del clima de la Isla salta a la vista en las paredes y techos de no pocas viviendas, con muchos años de construidas y carentes del mantenimiento necesario. El hongo en las casas y la inadecuada ventilación, manifiesta la doctora Silvia J. Venero, son igualmente factores de riesgo para la aparición de alergia.

A sabiendas de lo difícil que resulta controlarlo en nuestro medio –más aún cuando las pinturas antimoho comercializadas a nivel mundial y también en Cuba son caras– la especialista sugiere limpiar las paredes con frecuencia, tratar de solearlas, ventilar las habitaciones, pintarlas siempre que sea posible, sustituir tuberías viejas y corregir los salideros.

De acuerdo con otros factores de riesgo detectados, ella recomienda además impedir la presencia de mascotas en el interior de las casas cuando hay antecedente familiar de alergia o asma. Igualmente, alerta a quienes viven en espacios muy reducidos y cocinan en el mismo lugar donde duerme el menor. “Los componentes del gas manufacturado son irritantes respiratorios. Por tanto, hay que tratar de preparar los alimentos en ausencia del niño y aumentar la ventilación de la habitación”.

Si tener un can como mascota es un deseo muy común entre los pequeños, también lo es su preferencia por comer salchichas, los llamados “perritos”. El tema preocupa a los expertos y es otro factor de riesgo definido en el estudio.

“La población infantil está consumiendo muchos productos ahumados (jamón, perros calientes, y otros) y se conoce su contribución en el origen no solo de la alergia y el asma, sino también del cáncer”, remarca la investigadora.

Agrega que una mirada a los factores protectores corroboró que el embarazo en edades adecuadas, la lactancia materna y la ingesta de vegetales y frutas son altamente beneficiosos.

Entre las conclusiones del estudio se afirma que ocho de cada diez niños habaneros que arriban a su tercer año de vida, ya han presentado un proceso respiratorio sibilante (sonido agudo y silbante que hace el aire al pasar por las vías respiratorias obstruidas). “En la capital se concentra 17 por ciento de los infantes cubanos, por tanto los resultados de la investigación son muy cercanos a lo que está sucediendo en el país”, asevera la profesora.

Apenas una pausa en el camino 

Al tanto de estas indagaciones sobre asma en la infancia ha estado desde 2009 el doctor en Ciencias Médicas Andrew William Fogarty, profesor de la Universidad de Nottingham, Reino Unido. Ese mismo año, tras la invitación de la doctora Venero, se sumó al equipo de investigadores.

La lactancia materna es uno de los factores protectores del asma y la alergia. (Foto: MARTHA VECINO)

La lactancia materna es uno de los factores protectores del asma y la alergia. (Foto: MARTHA VECINO)

Durante una visita de trabajo a La Habana, el médico británico contó a BOHEMIA que aunque en América Latina existen cinco o seis investigaciones con características similares, esta es la primera en Cuba y la más grande en el Caribe. Afirma que desde la década de los años 70 del siglo pasado, el asma ha aumentado en los países de la región de las Américas y en el resto del mundo, y aún se desconocen muchos de los factores que han provocado esto.

“Por eso es importante también el estudio cubano”, dijo el especialista en Epidemiología y Neumología, y resaltó las indagaciones hechas sobre infecciones comunes en el trópico como el dengue, Toxoplasma gondii, Toxocara canii y Helicobacter pylori y su efecto en el asma, las alergias y el crecimiento pulmonar.

Al referirse a la complejidad de la investigación que dirige, la doctora Venero, también jefa del Departamento de Epidemiología del Inhem, reconoce la labor de su equipo y agradece el financiamiento dado por la mencionada universidad para la compra de equipos, reactivos, alérgenos, frascos y lancetas usados en las pruebas de alergia, entre otros medios.

Luego de seis años de iniciadas las pesquisas, los autores se proponen hacer una pausa. Según anuncia la especialista –quien recibió en 2014 un premio de la Sociedad Médica Británica y en 2015 el Título Honorario de Profesora Asistente (Consultante) de la Universidad de Nottingham– la aspiración es encuestar a los menores cuando cumplan 10 u 11 años y continuar su evaluación durante la adolescencia e, incluso, la adultez.

Un camino largo y prometedor durante el cual serán escritos nuevos capítulos de una historia que contribuirá a responder algunas de las preguntas que sobre el asma se hacen hoy investigadores cubanos y de otras partes del orbe.

 

Carga pesada

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas. Los expertos afirman que una vez aparecido este padecimiento, la persona puede tener momentos de silencio o de control, pero sigue siendo alérgica y asmática.

Estudios realizados en Cuba indican que cada año se dedica más del uno por ciento del presupuesto de salud a la atención del paciente asmático.

 

 

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Marieta Cabrera

 
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