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Publicado el 6 Diciembre, 2021 por Marieta Cabrera en Actualidades
 
 

Covid-19: La verdadera amenaza

La pandemia sigue demostrando que la unidad y la solidaridad entre las naciones es lo único que puede hacer que encontremos la salida definitiva de esta crisis
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doctora con máscara antiCovid

Crece la incertidumbre global ante la rápida diseminación de Ómicron y los especialistas no descartan la aparición de nuevas cepas en el futuro. Foto: freepik

Por MARIETA CABRERA

La pandemia sigue dándonos lecciones. Cuando Europa vive un rebrote de la covid-19 y suenan una vez más las alarmas en el viejo continente -y a nivel planetario, en un mundo más interconectado que nunca antes-, en Sudáfrica es identificada una nueva variante del SARS-CoV-2, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como de preocupación.

Esta categoría, la más alta de ese organismo sanitario para covid-19, responde a que las informaciones preliminares parecen mostrar que dicha variante, llamada Ómicron, tiene una mayor transmisibilidad debido a su gran número de mutaciones, explican los expertos. No obstante, advierten que es necesario contar con más información para llegar a una conclusión definitiva acerca de si es más transmisible en comparación con Delta, si lleva asociada una evolución más grave de la enfermedad con respecto a otras cepas, y su potencial para escapar a la inmunidad.

Lo único cierto es que la pandemia vuelve a pasarle factura a la comunidad internacional como consecuencia de la verdadera amenaza que enfrenta el mundo: la desigualdad en la distribución de vacunas ante el acaparamiento de dosis por parte de las naciones más ricas en detrimento de las más pobres, como parte de las enormes brechas entre el Norte y el Sur.

Durante la cumbre del G-20, el pasado mes de octubre, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) reveló que los países miembros de este foro habían recibido 15 veces más dosis por habitante que las naciones de África subsahariana.

Esta injusta y peligrosa situación atizada por el egoísmo y el interés puramente económico de empresas biotecnológicas y de los gigantes farmacéuticos para los que la vacuna es un negocio adicional, ha sido denunciada por Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, quien ha dejado claro que “si hay algo que hemos aprendido es que ninguna región, ningún país, ninguna comunidad y ningún individuo está a salvo hasta que todos estemos a salvo”.

Lo evidencia la rápida diseminación de Ómicron por el orbe. Al cierre del tres de diciembre, la OMS había confirmado la presencia de esta variante en al menos 38 países de todos los continentes. Nada ha podido detener su dispersión. Tampoco la restricción de viajes adoptada por no pocos países respecto a Botsuana y Sudáfrica (además de otras naciones de esa región de África) en cuanto fue identificada la nueva variante.

Recordemos que bastó apenas el anuncio de la nueva cepa para que la comisión europea llamara a los estados miembros a activar el freno de emergencia a fin de parar los viajes aéreos desde el sur del continente africano. Estados Unidos, Brasil y Canadá replicaron la medida a finales de noviembre y suspendieron los vuelos procedentes de varios países de África, aun cuando está demostrado que el cierre de fronteras no es lo que va a poner fin a la circulación del virus.

Tales medidas, ha recalcado Tedros Adhanom Ghebreyesus, no tienen fundamento ni son eficaces por sí mismas, y sólo agravarán las desigualdades. Las palabras del biólogo etíope son ratificadas por otros expertos internacionales, quienes consideran que la cancelación de viajes solo podrá servir para quizás detener en alguna medida la velocidad de introducción de Ómicron, pero no impedirla.

En el debate suscitado en torno al tema, Ayoade Olatunbosun-Alakija, vocera de la Alianza Africana para la Entrega de Vacunas, ha sido rotunda: “lo que está sucediendo es inevitable y es el resultado de que el mundo no vacunó de manera equitativa, urgente y rápida”, dijo a medios de prensa. Y agregó “la falta de voluntad política y la inexistencia de una campaña global de vacunación -es decir, un esfuerzo que logre que todos los habitantes de este planeta tengamos acceso a las vacunas- hizo que emergiera esta variante en zonas muy vulnerables de África”.

Hoy, cuando crece la incertidumbre global ante la rápida diseminación de Ómicron y los especialistas no descartan la aparición de nuevas cepas en el futuro, la pandemia sigue demostrando que la unidad y la solidaridad entre las naciones es lo único que puede hacer que encontremos la salida definitiva de esta crisis.

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Marieta Cabrera

 
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