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Publicado el 18 Mayo, 2016 por Victor Manuel González en Bohemia Vieja
 
 

Parió “Cucusa” en la Quinta del Cerro

cucusa-y-babyA cargo de Víctor Manuel González Albear

Fotocopias Eduardo Leyva Benítez

Con un título más sobrio: “Un chimpancé nativo”, la edición de BOHEMIA del 10 de octubre de 1915 dejaba constancia del curioso acontecimiento que, según se dijo entonces, “ha asombrado” a los estudiosos.

Se trataba del feliz alumbramiento de una chimpancé cautiva cuando, por esa época hace más de un siglo, se creía “imposible la procreación voluntaria en ejemplares de esta especie cuando se les aprisiona”.

“Cucusa”, como era conocida la inteligente mamá primeriza del flamante bebé chimpancé, se lo mostró obsequisa -tras la rejas de su jaula- a la dueña de la Quinta del Cerro, Rosalía Abreu.

Veamos antes de reproducir el texto original citado de BOHEMIA, fragmentos de un interesante comentario suscrito por Josefina Ortega en la Jiribilla bajo el título: “Misterios en la finca de los monos”:

Rosalía Abreu y su legado millonario a los monos de su famosa granja.

(Tomado de Ecured)

No es de extrañar que en La Habana de las primeras décadas del siglo XX, fueran muchos los comentarios que corrían de boca en boca sobre la llamada finca de los monos, perteneciente a Rosalía Abreu.

Se decía que aquella fabulosa mansión en forma de castillo, situada en el Cerro,  guardaba más de un misterio pues los simios que allí habitaban eran tratados casi como personas. […]

Rosalía Abreu  adoraba a los animales y  mucho le interesaba el estudio de su comportamiento. […]

Su interés por los monos comenzó a fines del siglo XIX, cuando en un viaje al sur de Francia, adquirió una macaca, la que junto a un orangután, oriundo de Filadelfia, constituyeron  los primeros ejemplares de lo que sería su asombrosa colección, que incluyó a más de doscientos monos, gorilas, orangutanes, chimpancés y otras muchas especies[…]

Se contaba que había monos desde el tamaño de una rana hasta el de un hombre.

Al fallecer doña Rosalía, la colección pasó por su voluntad a la Carnegie Institution.

Lo que más asombra de su famoso experimento, fue la historia de Anumá, chimpancé procreado y dado a luz en cautiverio, suceso que tuvo lugar en la finca de los monos, el 27 de abril de 1915. […]

Anumá era hijo de Jimmy y Cucusa, dos de los chimpancés predilectos de su ama. Al nacer medía 53 centímetros de talla y 35 de circunferencia craneana, con un perímetro toráxico de 37 centímetros. A los diez años era corpulento, con la estatura aproximadamente de un hombre.

Creció entre ternuras y halagos. Se mostraba gentil y amistoso, aunque algo malcriado por ser uno de los preferidos de la colonia. Acaso este rasgo de su conducta lo perdió.

En una ocasión Anumá extremaba sus majaderías, y fue regañado por un guardián llamado Juan Lezcano, pero el chimpancé hizo caso omiso de sus palabras, y siguió con sus travesuras.

Para amenazarlo el tal Lezcano introdujo su mano izquierda en la jaula, momento que aprovechó Anumá para, de una mordida, arrancarle dos dedos al custodio, quien, aterrado, sacó su arma y le disparó.

La bala, aunque se introdujo en un costado del cuerpo del animal, no interesó órgano vital alguno, pero con el paso del tiempo, fue avanzando hasta situarse próxima al corazón. Dos años después fue intervenido quirúrgicamente, y murió como consecuencia de la anestesia.

Así terminó sus días Anumá, chimpancé procreado y dado a luz en cautiverio, nacido un día de 1915, en la finca de los monos de doña Rosalía Abreu, como parte de un experimento de alto valor científico[…]

Aunque lo reproducido de la Jiribilla es bastante más extenso que la breve nota de la antigua BOHEMIA, creemos de utilidad para los lectores esta previa actualización de un tema que tal vez para algunos pueda traer recuerdos, y para otros -¿por qué no?- ser noticia. Allá vamos.

Pie de foto original: "Cucusa", la chimpancé de la Sra. rosalía Abreu, con su Baby.

Pie de foto original: “Cucusa”, la chimpancé de la Sra. Rosalía Abreu, con su Baby.

Un chimpancé nativo.- Un caso por demás curioso, ha asombrado a los hombres que en nuestro país se dedican al estudio de la naturaleza. Un chimpancé hembra, perteneciente a la hermosa colección zoológica que en su regia Quinta del Cerro posée la señora Rosalía Abreu, ha tenido sucesión, dando a luz un hijo.

El hecho, único tal vez, viene a echar por tierra la teoría de muchos sabios ilustres, los que hasta ahora creían la procreación voluntaria en ejemplares de esta especie cuando se los aprisiona, sacándoselos de sus selvas nativas.

La madre del nuevo chimpancé, que se llama Cucusa, es animal muy dócil e inteligente. Ella, al acercarse su cultísima y distinguida ama a la jaula,-según nos cuenta persona digna de todo crédito-, salióle al encuentro con el infante en brazos. Cuando llegó junto a los barrotes, presentóselo como ofreciéndoselo a la señora Rosalía Abreu, dama altruista y noble, hermana de Marta, la inolvidable benefactora.

***

Veamos ahora los facsímiles de la portada de esa edición  de BOHEMIA y de la página de Curiosidades donde apareció la nota aquí reproducida.

Portada de la edición de BOHEMIA del 10 de octubre de 1915.

Portada de la edición de BOHEMIA del 10 de octubre de 1915.

 

Facsímil de la sección ACTUALIDADES, donde apareció la nota reproducida.

Facsímil de la sección ACTUALIDADES, donde apareció la nota reproducida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Se respeta como siempre el estilo y ortografía en el original publicado en la edición de BOHEMIA del 10 de octubre de 1915.

 

 


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González