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Publicado el 27 Junio, 2016 por Victor Manuel González en Bohemia Vieja
 
 

El Día del Reconocimiento

En su edición del 28 de enero de 1934, BOHEMIA dedicó una página a reseñar un acontecimiento de la época: el momento en que el amenazante acorazado yanqui izaba, por fin, la bandera cubana, ante la presencia en La Habana del procónsul del imperio, lo que significaba que en esta oportunidad la intervención no sería mediante un nuevo desembarco de marines, ocurriría de otro modo. Veamos de nuevo la noticia de entonces.


El Día del

Reconocimiento

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El Enviado Personal de Roosevelt, JEFFERSON CAFFERY, acudió, después de la visita de ritual, al Muelle de Caballería, desde donde presenció el espectáculo del "Wyoming", disparando los veintiún cañonazos reglamentarios. Le acompañan los dos Secretarios de la Embajada Americana.

El Enviado Personal de Roosevelt, JEFFERSON CAFFERY, acudió, después de la visita de ritual, al Muelle de Caballería, desde donde presenció el espectáculo del Wyoming”, disparando los veintiún cañonazos reglamentarios. Le acompañan los dos Secretarios de la
Embajada Americana.

(Fotos de Vales exclusivas para BOHEMIA)

N. del E: Se ha respetado el estilo y ortografía originales


(ecured)

(ecured)

Añadimos una breve reseña sobre el “Enviado Personal de Roosevelt”

Jefferson Caffery. Diplomático de carrera estadounidense que sirvió por 43 años en el servicio exterior de ese país en cuatro continentes. En 1955 se retiró del servicio y pasó a residir en Roma, donde fue chambelán de honor privado de los papas Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI.

El 18 de diciembre de 1934 llegó a Cuba para sustituir a Benjamin Sumner Welles cuya presencia en Cuba había sido declarada no grata por el Gobierno de los Cien Días debido a su actitud injerencista. Caffery continuó desde ese puesto con la misma línea de su predecesor y comenzó a conspirar con los elementos contrarios al gobierno cubano para derrocarlo. El 10 de enero calegrafió a Washington:

“Estoy de acuerdo con el exembajador Welles en que el gobierno de facto es ineficiente, inepto e impopular entre todas las clases altas del país. Tiene solamente el apoyo del ejército y de las masas ignorantes, que han sido desorientadas por promesas utópicas…[*]

Batista entró rápidamente en tratos con Caffery. El embajador le garantizó al jefe del ejército que el gobierno de Estados Unidos no se opondría a que el coronel continuara al frente de las fuerzas armadas. También le comunicó su agrado con la propuesta de Carlos Mendieta como presidente provisional una vez que se lograra el derrocamiento de Ramón Grau San Martín. Con el apoyo de Caffery, Batista decidió exigir la renuncia de Grau:

En la madrugada del día siguiente el presidente Grau renunció ante la Junta Revolucionaria de Columbia. Batista propuso para la presidencia a Mendieta, pero se suscitó una discusión que obligó a suspender la reunión para reanudarla en la mañana. Finalmente los miembros de la Agrupación se decantaron por el ingeniero Carlos Hevia. Éste sin el apoyo de Batista y la embajada de Estados Unidos sólo pudo mantenerse en el poder 38 horas, y el día 18 de enero entregó la presidencia a Manuel Márquez Sterling quien a su vez se la traspasó a Mendieta. En menos de una semana el gobierno de Mendieta fue reconocido por Estados Unidos.

*Foreign Relations of the United States. Diplomatic Papers. 1933 Vol 5. The Americans Republics. Deparment of State. United States Government Printing Office. Washington. 1952.”  (Tomado de Ecured)


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González