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Publicado el 26 diciembre, 2016 por Victor Manuel González en Bohemia Vieja
 
 

La gloria fugaz del Central Cabaiguán

En una edición de 1920, en medio del auge azucarero del país, BOHEMIA publicó un reportaje sobre el central Cabaiguán, una moderna fábrica levantada en las afueras de esa ciudad espirituana. El optimismo del momento no se correspondió con lo que ocurrió muy poco después. De aquella industria, apenas quedan huellas físicas, solo en el recuerdo, como veremos en otro trabajo periodístico que incluimos al final; pero vale la pena recrear la noticia sobre su gloria, fugaz.


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NUESTRAS GRANDES FINCAS AZUCARERAS

EL CENTRAL “CABAIGUÀN”

 

 

Nada tan importante en nuestro país en estos tiempos como el fabuloso valor que progresivamente va tomando la principal producción de su suelo: la caña de azúcar. Es la industria que más promete a los que a ellos se dedican, a la vez que intensifica el progreso económico nacional.

Cada día se desmontan campos incultos para hacer nuevas plantaciones de caña, y como consecuencia del ensanchamiento de los terrenos productivos, se crean nuevos centrales o se reforman los ya existentes.

Central Cabaiguán

Central Cabaiguán

Entre los centrales que en la República existen, como uno de los más importantes, figura el Central “Cabaiguàn”. Este ingenio es de la propiedad de la Compañía Azucarera y Ferrocarrilera, siendo Presidente y Administrador de la misma el competente hacendado señor César Rodríguez Morines.

No conforme con la actual importancia del Central “Cabaiguàn”, -a pesar de que es bastante considerable, puesto que en la presente zafra que agoniza tiene una producción de ciento treinta mil sacos- la Compañía prepara la construcción de dos líneas férreas, una de treinta y otra de sesenta kilómetros. Dichas líneas, partiendo del centro de la finca, atravesaran los extensos campos de la misma hasta los pueblos colindantes, como Fomento y otros.

Casa de las máquinas.

Casa de las máquinas.

Son los proyectos del señor Rodríguez, las líneas a que hemos hecho referencia y otras reformas, para las zafras venideras. Para el año próximo la producción de este Central ha de pasar de doscientos cincuenta mil, sacos de azúcar, pues por lo pronto, ya tiene más de veinte millones de caña nueva que unidas a las que ya existen en esa rica zona, aumentaran la producción a una cifra muy considerable. Y como los empeños de la Compañía van todavía más lejos, zafras venideras la rendición anual del gran Central “Cabaiguàn” oscilara entre cuatrocientos mil a quinientos mil sacos.

Se espera termine la zafra para instalar en este ingenio un nuevo y potente, “tanden” que permitirá para el próximo año, moler no menos de doscientos cincuenta mil arrobas diarias.

El Batey.

El Batey.

Pero la reforma que reportará más seguros y grandes beneficios al referido Central, es, sin duda alguna, las dos extensas líneas que recorrerán los fértiles terrenos de la finca. Entre los pueblos hasta donde llegarán las líneas mencionadas, tenemos a Santa Lucia, Neyra, Guayos y Sancti-Spiritus, donde serán construidos grandes almacenes para embarcar azúcar por el puerto de Tunas de Zaza, además de los puertos de Nuevitas y Casilda, que ya utilizan para sus embarques. Las oficinas centrales del Central “Cabaiguàn” se encuentran en Cienfuegos, hallándose a su frente el señor Jesús Darío, Tesorero de la misma y el distinguido letrado doctor de Real, que desempeña el cargo de Secretario

La Compañía poseedora de ese Central, que como hemos dicho ya, no es otra que la Compañía Azucarera y Ferrocarrilera, con las constantes y grandiosas reformas que está haciendo en el referido ingenio, promete hacer de él un Central verdaderamente  colosal. Pero advirtamos que esto es necesario; la gran extensión de terrenos sembrados de caña y la productiva fertilidad de estos, lo requieren.

El resfriadero

El resfriadero

El nuevo “tanden” que se instalará al terminar la presente zafra, es ya una garantía, elevando la tarea diaria a más de doscientos cincuenta mil arrobas de caña molida.

Como podrán ver nuestros lectores, el Central “Cabaiguàn”, a pesar de que actualmente tiene una importancia digna de tomarse en cuenta, será, dentro de poco un coloso azucarero que ocupará puesto principalísimo entre los centrales mayores de la República.                                                                                                                                     

Mercurio.     

 

 


Fotocopias: Yasset Llerena Alfonso

Transcripción: Claudia Lugo Miranda


Huellas y recuerdo del Central Cabaiguán

El periódico espirituano EL Fénix  hace pública la noticia en 1916 de la construcción de un moderno central en las afueras de la ciudad que traería la prosperidad al territorio: el Central Cabaiguán.

Así daba inicio el siglo para la industria azucarera. Precisamente la zafra de 1916 contó con un nuevo productor. El cienfueguero César  Rodríguez Morini se involucró en la vertiginosa Danza de los Millones o de las Vacas Flacas, invirtiendo gran parte de su fortuna en una zona agrícola  que prosperaba vertiginosamente.

En la zafra de 1917 alcanzó la cifra de 20 450 sacos de azúcar, aunque poderosos propietarios en la cercana zona de Guayos le superaron cuantiosamente con la cifra de 101 392 sacos de azúcar, en 1919 nuevamente es noticia el ascenso de la producción  a 74 000 sacos, las ganancias aumentaban  cada vez más. La desmedida la fiebre azucarera de 1920 llevó ganancias millonarias que impulsaron una preparación mayor de la zafra para el año siguiente y el 1921 fue el impacto del gran desastre. Con la llegada de la Moratoria  el precio del azúcar comenzó a descender vertiginosamente llevando a la ruina a muchos propietarios,  entre ellos a Morini. El Central Cabaiguán dejó de existir, ningún intento de reanimación logró el objetivo deseado, no podía además competir con la modernidad con su vecino guáyense. El central La Vega estaba equipado con modernas máquinas y propietarios poderosos contribuyó a que definitivamente el Central Cabaiguán diera su último pitazo en la primera mitad de la década de 1920.

La huella dejada por esta construcción industrial en el territorio es conocida a través de la piscina que aún se encuentra en el área que ocupara la industria, mientras que en el actual restaurante resulta casi nulo el conocimiento de que otrora fuera la vivienda del emprendedor cienfueguero César Rodríguez Morini.

Por: Daisy Martín Ciriano (Museóloga)

(Tomado de La Voz de Cabaiguán)


 


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González