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Publicado el 3 marzo, 2017 por Victor Manuel González en Bohemia Vieja
 
 

NO SON TAN SENCILLOS

En la página 80 y siguientes de la misma edición de BOHEMIA, del 25 de enero de 1963, en la que se publicaron las preguntas, ¿Qué sabe usted acerca de los “Versos Sencillos”? apareció un amplio trabajo con documentadas respuestas y consideraciones, a partir de la tesis expresada en su propio título: No son tan sencillos. Con gusto lo compartimos también con nuestros lectores, para que lo disfruten y, si lo desean, puedan añadir sus propias opiniones.


NO SON TAN SENCILLOS

Por ROSA HILDA ZELL

Esos versos que Martí llamó sencillos, ¿hasta qué punto lo son? En la página 75 vió el lector, bajo el título de “¿QUE SABE USTED ACERCA DE LOS VERSOS SENCILLOS?”, diez preguntas que, si las contestó y confronta ahora sus respuestas con los datos que en ésta y las siguientes le ofrecemos, —y que constituyen la clave de dicho cuestionario—, le permitirán calibrar la extensión de su cultura martiana. Pero, atráigale o no el juego intelectual de una encuesta semejante, seguramente le interesará comprobar en algunas de las respuestas a nuestro pequeño test, hasta qué punto son profundos, y sencillos sólo en la augusta sencillez de lo perfecto, los VERSOS SENCILLOS de José Martí.

1.- Manuel Mercada y Enrique Estrázulas fueron dos amigos muy que-queridos de Martí

José Martí preso ...cuando apenas contaba dieciseis años de edad...

...cuando apenas contaba dieciseis años de edad…

 Martí fue condenado a seis años de presidio por “infidente”, —léase.  Por  revolucionario—, en 1869, cuando apenas contaba 16 años de edad. El contratista de las canteras de San Lázaro, —donde picaba piedras con grillete al pie—, don José María Sardá, logró su indulto, cambiándose su pena primero por la de “relegación a Isla de Pinos’. (donde vivió en la finca El Abra, con el propio Sardá y la familia de éste); y, posteriormente, por la de deportación a España. En España: acabó sus estudios, —y volvió a América en 1875, aunque no a Cuba, sino a México, donde sus padres y hermanos lo esperaban, todos menos Leonor, “La Chata”, casada en La Habana, y Ana, la que él más quería, muerta del corazón poco antes de su llegada.

En la capital mexicana fue su primer amigo Manuel Mercado. A la muerte de Ana, su familia se habla mudado de casa, yendo a vivir en una contigua a la de éste; a pesar de la diferencia en fortuna y posición social, los Mercado, y especialmente Manuel, estrecharon con sus nuevos vecinos una cordial amistad. Manuel era un hombre de gran cultura y grandes preocupaciones americanas. Funcionario del gobierno progresista de Lerdo de Tejada, —continuador de la obra de don Benito Juárez—, y disfrutando de amplias relaciones en el ambiente  intelectual, le abrió a Martí paso en el periodismo y lo introdujo en los círculos artísticos y literarios. Toda su vida fue, a más de amigo entrañable, colaborador hábil y fervoroso del Apóstol. A Manuel Mercado están dirigidas las últimas palabras trascendentes que escribió en su vida: la carta que quedó sin terminar el 18 de mayo de 1895, en vísperas del holocausto de Dos Ríos, y que constituye, junto con la que dirigió a Henríquez y Carvajal desde Santo Domingo, —ya el pie en el barco que lo traía a Cuba—, su testamento político.

“Enrique Estrázulas, del Uruguay…”

Enrique  Estrázulas era escritor, y un buen pintor de afición. Ministro del Uruguay en Washington, fue él quien obtuvo para Martí el nombramiento de cónsul de ese país en New York. La Argentina y Paraguay hicieron pronto lo mismo; y con tal acierto se desenvolvió Martí, que el Uruguay lo designó su representante en la Comisión Monetaria Internacional de Washington. En la sesión del 30 de marzo de 1891, leyó, en español e inglés, su informe sobre el bimetalismo, ganando una victoria en la lucha contra el imperialismo yanqui, empeñado en lograr que las repúblicas de nuestra América adoptaran el patrón plata cono medio eficaz de monopolizar su comercio. Martí define:

“…el pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad. El pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo, y el que quiere salvarse, vende a más de uno. El influjo excesivo de un país en el comercio de otro, se convierte en influjo político. El pueblo que quiere ser libre, sea libre en comercio”.

* * *

¿Por qué esta dedicatoria “A Manuel Mercado, de México; a Enrique Estrázulas, del Uruguay”, con olvido de tantos otros amigos muy queridos, y en especial de Fermín Valdés Domínguez, —más que amigo, hermano—, y de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, —más que amigo, hijo? La pregunta es interesante. Ensayando una respuesta, cabe apuntar la preocupación indoamericanista que late en “VERSOS SENCILLOS”, —libro eminentemente político, escrito inmediatamente después de la reunión de la Comisión Monetaria Internacional en Washington y mientras convalecía, en las montañas de Catskill, del quebranto causado por la lucha titánica rendida en sus sesiones.

¿Aflora una intención política en esta doble dedicatoria a hombres nacidos, respectivamente, a la vista del primer y el último lindero de la gran patria americana: el Río Bravo y la Tierra del Fuego? Cuba necesitaba de estas hermanas ya libres, las repúblicas hispanoamericanas, para ganar y asegurar su propia libertad, —”de España, y de los Estados Unidos”. No hay que olvidar que fueron estos dos hombres, precisamente, los que pusieron en sus manos las armas con que más y mejor luchó Martí por la Madre América: el periodismo y la diplomacia.

* * *

2. –Juan de Lanuza y Juan de Padilla son dos héroes de la lucha del pueblo español contra el absolutismo, por sus fueros nacionales, la justicia y la libertad.

Juan de Padilla (1490-1521). Noble español nacido en Toledo, fue el jefe de la sublevación de las comunidades de Castilla contra “el gobierno de los extranjeros”, personificado por Carlos I de España y V de Alemania, generalmente conocido como “Carlos V”. 

Hijo de Juana la loca y de Felipe el Hermoso, Carlos V era nieto de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, —pero también, por su padre nieto del emperador Maximiliano de Austria y de daña María de Borgoña… Nacido en Flandes, al venir a tomar posesión del trono de España —donde a la razón gobernaba como regente el cardenal Jiménez  de Cisneros—, no conocía el español. Trajo consigo un numeroso sequito de flamencos entre los que repartió los mejores cargos civiles y eclesiásticos. Con esto, con su desprecio de las tradiciones y los fueros nacionales, y con el abusivo aumento de los impuestos, dio lugar a un intenso malestar que rompió al fin en los levantamientos de las  comunidades de Castilla y las germanías de Valencia y Mallorca, —o séase,  escribiendo en el lenguaje de nuestros días, las municipalidades castellanas y los gremios de artesanos valencianos y mallorquinos.

Al frente de has insurgentes castellanos estuvieron Juan de Padilla, Francisco de Maldonado y Juan Bravo, — “Los Tres Comuneros”. Vencidos en la batalla de Villalar, fueron decapitados al siguiente día, 23 de abril de 1521, en la plaza del pueblo de ese nombre. Camino del suplico iba delante el pregonero anunciando que era justicia que, por traidores mandaba a hacer el Rey. Juan Bravo, indignado, le grita: “¡Mientes tú, y aún el que te lo mandó a decir!” Y Padilla serenamente le responde: Callad, señor Juan Bravo: que si ayer fue día de pelear como caballeros, hoy lo es de morir como cristianos… —En el cadalso Bravo pediría al verdugo que lo ultimase a él primero, “por no ver morir su mejor caballero de España”.

Otro Padilla hay, al parecer más ligado que este a la historia de Aragón: Carlos, el jefe de la abortada conspiración de Aragón (1648), urdida para separar este reino de la corona española, dándole por rey bajo la protección de Francia, a don Rodrigo de Silva, conde de Salinas, marqués  de Messquer, duque consorte de Hijar, y grande de España; pues la tendencia separatista, fuerte en los tiempos de Felipe II, volvió a levantar cabeza en Aragón durante la larga crisis que fue el reinado del inepto Felipe IV, con su nefasto favorito el Conde-Duque de Olivares. Pero sabemos  que no es Carlos de Padilla, ni tampoco a su hermano Juan participe con él en esa conspiración—, que alude Martí: pues la referencia al “Pilar azuloso” borra v anula esta posibilidad.

En los dos primeros versos de la redondilla, Martí. —gran colorista, plasma como en mancha impresionistas el paisaje de los llanos de Aragón:

“quiero la tierra amarilla  
que baña el Ebro lodoso…”

Enseguida opone al amarillo su complementario. —el azul–,  y a la tierra su antítesis  —el cielo, el ideal:

“quiero el pilar azuloso
de Lanuza y de Padilla”

Y nos deja en esa breve nota, amén de una descripción de mano maestra, la suma y síntesis , de un proceso histórico.

El Pilar es la columna de mármol sobre la cual, y cerca de las márgenes del Ebro, dice la leyenda que la Virgen se apareció a Santiago el Apóstol cuando este andaba predicando por España (de ahí la Virgen del Pilar, de quien cuenta la copia del tiempo de la invasión napoleónica:

“La virgen del Pilar dice
que no quiere ser francesa:
que quiere ser capitana
de la tropa aragonesa”.

Una iglesia, la del Pilar, —cuya construcción se terminó en 1681 bajo la dirección de Francisco Herrera el Mozo—, atesora hoy pilar e imagen. Lo que para los vascos el Árbol de Guernica, eso era —y es— el pilar para los aragoneses: el símbolo, a un tiempo secular y sagrado, de la nacionalidad. A principios del siglo XVI, este símbolo cobra un carácter  crucial; y es precisamente el elemento religioso en él encerrado lo que nos permite asegurar que fue el comunero don Juan, hombre de derecho a la vez que hombre de fe, y no el cortesano don Carlos, hombre apenas de ambiciones y de intrigas, el Padilla por quien Martí amó el azuloso Pilar  cabe el Ebro ancho y lodoso.

En efecto, un incidente de la historia eclesiástica de España, que tuvo por protagonista a un prelado aragonés, fue una de las causas inmediatas de una Guerra de las Comunidades de Castilla. Alonso de Aragón, hijo natural de Fernando el Católico, era arzobispo de Valencia y Zaragoza, donde demostró grandes dotes de gobierno. Rigió el sínodo de Zaragoza en 1515; fungió de diputado por Aragón, con gran acierto, durante 6 años. Fue figura prominente en las Cortes celebradas en Aragón en 1518, donde fue jurado rey su sobrino Carlos V; pero sus relaciones con el cortejo flamenco fueron tirantes. No se le permitió visitar en Tordesillas a su media hermana, Juana la Loca, los extranjeros temían que llegara a un acuerdo con ella, en contra de los intereses de Carlos…

Estos agravios culminaron en el que fue causa directa del levantamiento de las comunidades de Castilla. El gran cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, —regente de España después de la muerte de Fernando y durante la incapacidad de Juana la Loca—, había muerto el 8 de noviembre de 1517, cuando se encaminaba a Mojada, cerca de Valladolid, para encontrarse con el nuevo rey, don Carlos: y estaba, en consecuencia, vacante el arzobispado de Toledo.

Era la de Toledo la silla primada de España; su importancia política, decisiva; su prestigio inconmensurable. A ella presentó su candidatura en 1519, Alonso de Aragón. Tanto por su estirpe real y por su ejecutoria en las de Valencia y Zaragoza, todos esperaban que sería el elegido del Rey; pero, lejos de ello, Carlos nombro a un flamenco, Guillermo de Crey, mozo de 21 años… El disgusto fue causa de la muerte del desairado hijo de Fernando el Católico.  

...la que él más quería…

Toledo, con justa razón, se creyó agraviada. De Toledo, —corazón de Castilla—, de su catedral y su ayuntamiento, brotó el primer grito de las comunidades contra el gobierno de los extranjeros. Ya en las cortes celebradas en Valladolid en 1518 se había pedido que no se dieran cargos a los extranjeros ni se les concediese cartas de naturaleza; ya se había rogado a Carlos que aprendiese el castellano; ya se habían negado muchos a votar el subsidio de 400.000 ducados que quería antes de volver a Alemania; pero el nombramiento de Guillermo de Crey, —el más odiado de los flamencos—, para el arzobispado de Toledo, con desprecio del hijo de un rey de España, fue la gota de hiel que colmó la medida. En Valencia y Mallorca, —tierras de raigambre aragonesa—, la lucha de las comunidades castellanas por sus fueros, —lucha francamente nacionalista—, tuvo su réplica en la franca lucha de clase de las germanías, —esto es, las hermandades–, de los artesanos agremiados, para quienes la desenfrenada violentación de los impuestos, ya antes abusivos, se hizo simplemente Insoportable.

Por donde, como se ve, Juan de Padilla, el noble castellano, es figura también de la historia aragonesa; y suyo, —pues supo morir en su defensa—, el Pilar sagrado a los baturros.

 * * *

Juan de Lanuza (muerto en 1591). — Justicia Mayor de Aragón, Juan de Lanuza es por antonomasia el héroe de la lucha del pueblo español por sus derechos civiles, como Juan de Padilla lo es de su lucha por sus derechos políticos, duramente ganados, ambos, como resultado colateral de los ocho siglos de guerra contra los moros, por la reconquista del territorio patrio. Ante el justicia mayor de Aragón juraron, en su día, respetar los fueros de este reino. Fernando e Isabel, al unificarse España bajo su gobierno; y Carlos I de España y V de Alemania, su nieto, al ser reconocido como rey. Ya hemos visto cómo respetó Carlos V los derechos del pueblo español; su hijo Felipe II no le fue en eso a la zaga. Para el absolutismo de la dinastía extranjera apoderada del trono hispano no habla más derecho que su capricho, ni más justicia que su voluntad. Por orden de Felipe II, su secretario, Antonio Pérez, tramó la muerte de Juan de Escobedo, secretario y hombre de confianza de don Juan de Austria. En el escándalo que siguió a este asesinato, se descubrieron los amores de Antonio Pérez con la intrigante Ana Mendoza de la Cerda, princesa de Eboli, —secreto que ya había sorprendido Escobedo… Suponen algunos que el propio Felipe II era amante de la de Eboli; fueran los celos la causa, o la indignación ante la intriga de sus amores con su secretario, o el propósito de descargar sobre el que hasta entonces había sido su favorito la culpa de un crimen que conmovía a la opinión públicamente, el rey ordenó la muerte de Antonio Pérez, y relegó a Ana Mendoza, por el resto de su vida, a sus dominios de Pastrana.

Antonio Pérez era aragonés, y se refugió entre sus compatriotas, acogiéndose a los fueros de Aragón; preso y esperando juicio, Felipe envío a sus tropas para imponer la voluntad real. Un motín popular lo liberto, y pudo huir a Francia, Lanuza hizo frente a las tropas y fue vencido.  

Por orden de Felipe II, se le degolló sin previo juicio ni proceso. Los fueros de Aragón se restringieron, y el justicia mayor, de ahí en adelante, lo nombró el rey.

 * * *

3.— Si.

Los VERSOS SENCILLOS son autobiográficos. Veladamente en unos, abiertamente en otros, Martí vertió en ellos hechos, ideas, creencias, actitudes mentales, situaciones de su vida: ¡hasta sus doctrinas políticas! Enviando a su madre el libro recién publicado, le dice: “Es pequeño, —es mi vida”. Y le pide que lo abra por la página donde cuenta como ella vino, entre las balas, a buscarlo a la casa de los Mendive, la noche trágica de los sucesos del Teatro Villanueva.

4.—La masacre conocida con el nombre de “Sucesos del Teatro Villa-nueva”, y cómo su madre vino a buscarlo, por entre las balas, —ese es el tema del poema veintisiete de VERSOS SENCILLOS.

Portada de VERSOS SENCILLOS.

…”es pequeño —es mi vida”…

La noche del 22 de enero de 1869, una compañía de bufos criollos ofreció una función en el teatro Villanueva (propiedad de la suegra de Mendive, el maestro de Martí). A esta función asistieron los simpatizantes de la insurrección desatada en Yara el 10 de octubre del ’68; muchas mujeres, vestidas de azul o de blanco, —los colores mambises—, con estrellas en el pelo… Se dijo que la recaudación era a beneficio de los insurrectos, y los voluntarios lo creyeron, produciendo en consecuencia los sangrientos “Sucesos del Teatro Villanueva”: una masacre, de noche, de la población civil desprevenida e indefensa; dentro del mismo teatro primero, en las calles después…

Martí, —que al día siguiente, 23, sacaría a la calle el primer y único número de “La Patria Libre”, su segundo periódico—, no estaba en casa. Creyendo hallarlo en la de Mendive, su madre lo fué a buscar allí, pasando por en medio de las balas.

5.— “Ortiga” está mal dicho. Martí escribió “oruga”: “Cardo ni oruga cultivo: / cultivo la rosa blanca”.

Aunque generalmente sólo se conoce por “oruga” a la larva de la mariposa, y —por extensión, aunque mal dicho—, a cualquier gusano, “oruga” es también una planta silvestre, como de medio metro de alto, que en España crece mucho por los linderos de los campos cultivados Da una florecilla blanca de venas moradas; las hojas, de sabor picante, se usan para sazonar la comida.

Y es de admirar la sobria elegancia con que Martí establece que, por propia elección, por filosofía propia, —si se quiere, por orgullo—, da abrigo en su corazón solamente a la amistad leal y sincera: no al rencor, no al desprecio, no a la venganza. Y no es que devuelva bien por mal: no que, como pide el Evangelio, ofrezca la mejilla izquierda al que le da una bofetada en la derecha: sino que, a la manera estoica, se niega a dejarse arrastrar por la mala pasión al manigual de las malas paciones. Cultiva su jardín interior, —y en él, la más bella y noble de las flores, la rosa blanca. Para el amigo, la rosa blanca; para el enemigo ¡nada!

Sabiamente establece los grados de la belleza y la bondad no cultiva el cardo que hiere,  el cardo salvaje y punzador, ni tampoco la humilde oruga comestible que crece en los linderos de los campos cultivados, la pobre oruga rústica y vulgar: cultiva la reina de las flores, la rosa blanca… Si dijera “ortiga”, no habría escala ascendente desde el cardo a la rosa, pues no es útil ni bonita la dañina ortiga: donde el cardo espinoso hiere, la ortiga peluda irrita la piel.

6.— Por Manuel Mercado.

7.— María García Granados.

8.— Sabe usted una estrofa de los VERSOS SENCILLOS, de memoria…? ¡Bien, compañero! Pero, pensándolo mejor… ¿solamente una? ¡Si hay quien se sabe enteros, de principio a fin, todos completos, los VERSOS SENCILLOS!  

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9.— “Los Zapaticos de Rosa” no están en VERSOS SENCILLOS.

Se publicó este bellísimo poema, —que algunos pedagogos “materialistas” del patio se han permitido despreciar por su “sentimentalismo “, mientras que en la Unión Soviética se traducía con fino cuidado para incluirlo en las lecturas escolares—, no en VERSOS SENCILLOS, sino en “La Edad de Oro”, la revista que Martí hizo para los niños de América.

El poema que empieza, “Sueño con claustros de mármol”…, es el penúltimo de VERSOS SENCILLOS.

10— En la primera estrofa, el tercer verso lleva coma y guión al final después de “amarillo”; en la segunda, el cuarto verso lleva coral y guión después de “flores”. Ambas estrofas terminan, no en punto final, sino en signo de admiración.

“Algunas veces”, dice Isidro Méndez analizando estos versos, “se reproducen omitiendo el guión y el signo admirativo que llevan al final de cada redondilla. Sin ellos, se les cambia el sentido, y La primare estrofa no es más que una simple melodía descriptiva.

“Mas leído el verso “—que tiene el ojo tan negro.”, con el cambio de tono y el encarecimiento que la ortografía exigen, resaltan la antítesis que el Apóstol establece entre lo negro inquietante y misterioso del ojo y el símil placentero del escolar y el canario.

“Todo es dolor y melancolía en la segunda estrofa. El poeta, henchido de amargura, se resigna a morir sin patria, pero sin amo. Libre, en la frialdad de la tierra extraña, pide un ramo de flores, y con los signos ortográficos, subraya lo que más ansía, “… y una bandera”

“Ambas redondillas, por lo completo de su pensamiento, podrían formar composiciones aparte, pero el poeta las ha unido sutilmente, Por medio de las primeras oraciones “yo pienso” “yo quiero”: por medio de las concentraciones admirativas y yuxtaponiendo la estrofa de tintes melancólicos a la regocijada y colorista, consigue el poeta fina concordancia…”

Añadamos, copiando todavía a Isidro Méndez: “De Mendive, como tantas cosas, aprendió Martí esa peculiaridad ortográfica, de que se le burlaban en México sin percibir su utilidad”

PUNTUACION

1.—Cuente dos puntos por cada pregunta que hala contestado bien.

Considere bien contestada una pregunta, si su respuesta coincide con los datos que se dan al principio, en negritas. Por ejemplo: en la segunda pregunta, vale para la puntuación saber lo que se expresa al principio, “Juan de Lanuza y Juan de Padilla son dos héroes de la lucha del pueblo español contra el absolutismo, por sus fueros nacionales, la justicia y la libertad”. Naturalmente, los datos que siguen son interesante… e interesante, también, ver si se puede añadir algún otro por cuenta propia.

2.— En las preguntas  que tienen dos partes, —La primera, la segunda, la tercera, la novena—, cuente un punto por cada una de dichas partes.

Así, por ejemplo, si en la segunda supo quién fue Padilla, pero no quién fue Lanuza, cuente un punto. No dos, —pero tampoco, cero…

3.— Para determinar la puntuación, sume los puntos.

18 a 20: Sobresaliente. En teoría al menos, es usted un martiano consumado.

15 a 17: Notable, Pero, ¿por qué, si ya sabe tanto de Martí, no trata de saber un poco más?

10 a 15: Aprobado.

5: Algo es algo; pece 5 es suspenso (menos de 10, suspenso). Suspenso quiere decir hacerse el firme propósito de leer más a Martí, y con más atención. (Y ser un martiano consumado supone la obligación de seguir fielmente, pues tan bien se la conoce, la doctrina del Maestro).

 


Fotocopias: Yasset Llerena alfonso – Transcripción: Claudia Lugo Miranda


N. del E: Se ha respetado la ortografía y estilo originales.


 


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González