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Publicado el 4 Mayo, 2017 por Victor Manuel González en Bohemia Vieja
 
 

La actualidad que se fué

Hace 24 años que…

Lo que si no sabe este repórter, ni lo sabrá nunca nadie, es el nombre del peón que traslada adoquines, el del

La sabrosa anécdota que aquí ofrecemos a nuestros lectores fue publicada en Bohemia en su edición del 22 de junio de 1930 y bajo la prestigiosa firma de José A. Fernández de Castro, recrea el paisaje humano de la calle O Relly, la primera que se pavimentó en la ciudad, en 1905.

Al final incluimos datos sobre el autor, cuyo nombre ostenta el Premio de Periodismo Cultural “José Antonio Fernández de Castro”, que concede el Ministerio de Cultura de la República de Cuba a aquellos profesionales de la comunicación con una relevante trayectoria dedicada a la promoción cultural; el correspondiente a 2016 le fue conferido a Joaquín Borges-Triana.


Hace 24 años que…

Hace 24 años que se inició la primera pavimentación moderna en la ciudad de la Habana. La calle para ello escogida fué la de O Reílly. Cualquier vecino de esta ciudad, mayor de 35 años, puede reconocer la fotografía. Es exactamente la de la cuadra de esa calle entre liaban:’ y Compostela. Todavía existe la casa que se ve en primer término a la izquierda del grabado. Lo que ya no existe es el medio de locomoción visible en la foto. La guagua de tracción animal. Aquellas guaguas de nuestros padres y de nuestros hermanos mayores, con sus mulitas y sus “guagüeros”-. Esta palabra que, originalmente designaba al individuo que las conducía, pero que no pagaba su pasaje, se extendió luego—¿cuánto tiempo hace de ello?—para designar a los que viajaban de gratis.

¡Guagüero! ¡Qué palabra de más genuino sabor criollo! A ninguno de los lectores se le escapa su significado. ¡Cuántos de ellos aspiran a vivir de guagua! ¡a leer de guagua!

Los que aparecen en la foto, apenas perceptibles, no son tan “guagüeros” como aspira a serlo el lector. Trabajaban muy duro. Tenían que guiar sus vehículos durante todo el día. Cuidar de sus caballos. Posiblemente tendrían, como los choferes de hoy luchas constantes con la policía. Ganarían míseros jornales.

i”Guagüeros”! Y es seguro que trabajaban tanto como el peón que en el primer término del cuadro que reproducimos se afana por trasladar los enormes adoquines!

Por la acera de la izquierda, muy decidido, marcha un hombre con un gran bulto a la espalda. Posiblemente es un dependiente de algún taller de lavado y va de recogida de alguna ropa sucia.

El tamaño del bulto no parece amilanarlo. El sabe que esa es su tarea y la cumplirá con la misma decisión con que el “guagüero” conduce su guagua, can idéntico empeño que el peón traslada los adoquines. Como que sabe que si no lleva el bulto hasta el tren, lo botarán y al día siguiente no tendrá que comer!

La época: Era en el año de 1905. Aun gobernaba el primer presidente de la República de Cuba, don Tomas Estrada Palma, el austero patriarca. En esa buena época, el presupuesto de la República era sólo de 16 a 20 millones de pesos. El Secretario de Obras Públicas era el general del Ejército Libertador, don Rafael Montalvo. Lo que si no sabe este repórter, ni lo sabrá nunca nadie, es el nombre del peón que traslada adoquines, el del “guagüero” que conduce su vehículo, ni el del dependiente, que carga pacientemente el bulto de ropa sucia. ¡Si se reconocieran! En esta redacción hay un individuo que está ansioso y dispuesto a cualquier sacrificio económico por hablar con cualquiera de ellos… ¡Qué interesantes recuerdos los de un trabajador de hace veinticuatro años!

José A. Fernández de Castro


Fotocopias: Yasset Llerena alfonso – Transcripción: Claudia Lugo Miranda


N. del E: Se ha respetado la ortografía y estilo originales.


 

José A. Fernández de Castro.

(Foto: En Caribe)

José Antonio Fernández de Castro (1897–1951). Investigador, ensayista, crítico y periodista cubano.

Nació el 18 de enero en La Habana, donde cursó la primaria y el bachillerato. Entre 1912 y 1913 estudió inglés en escuelas públicas de Nueva York. Se graduó de Doctor en Derecho Civil en la Universidad de La Habana en 1917,  comenzó a ejercer en el bufete de M. Viondi, el amigo de José Martí, y asistió a las tertulias de Domingo Figarola-Caneda.

Sus acuciosas investigaciones en archivos y bibliotecas fructificaron inicialmente en Medio siglo de historia colonial (1923), una compilación ordenada y anotada de 239 cartas recibidas por José Antonio Saco entre 1823 y 1879, con prólogo de Enrique José Varona. Colaboró con la revista Social (incluida su traducción de poemas de Langston Hughes, en 1928). Fue asiduo concurrente a las tertulias del Café Martí. Participó en la Protesta de los Trece (1923), e integró el Grupo Minorista (1923-1928). Se sumó al Movimiento de Veteranos y Patriotas (1924), fue encarcelado y viajó de nuevo a los Estados Unidos. En Ocala, La Florida, preparó, junto con Raúl Martínez Villena y Calixto García Vélez, el bombardeo al Palacio Presidencial de Cuba. Fue detenido por la policía federal norteamericana.

En 1926, de nuevo en Cuba, entró a la redacción del Diario de la Marina y fue director de su Suplemento Literario Dominical. Se convirtió en notorio animador de la vanguardia artística y literaria. Con Félix Lizaso, publicó La poesía moderna en Cuba (Madrid, 1926), una selección de textos representativos en la trayectoria del género entre 1882 y 1925, que legitimaba el quehacer de “Los nuevos”. Fue nombrado instructor en la recién creada cátedra de Historia de Cuba, en la Universidad de La Habana, bajo la dirección de Ramiro Guerra (1928). Condujo la edición de los dos tomos de Escritos de Domingo del Monte (1929), con introducción y anotaciones suyas, para la Colección de Libros Cubanos, fundada por Fernando Ortiz. Fue encarcelado varias veces durante la tiranía de Gerardo Machado.

Entre 1931 y 1933, fue redactor jefe de la revista Orbe, editada por El Diario de la Marina. En Barraca de feria (1933), libro muy encomiado por críticos cubanos y extranjeros, compiló sus artículos críticos, reseñas variadas y monografías, aparecidos originalmente en revistas y periódicos.

Se desempeñó como diplomático en México (1934, 1938-1944 y 1948-1951), Port-au-Prince (1936), Lisboa (1937) y Moscú (1944). Tradujo del inglés Biografía del Estado Moderno, de E. R. Crossman (1940) y Los Derechos del Hombre, de Thomas Paine (1943), publicados por el Fondo de Cultura Económica de México. Realizó el prólogo y la selección de Varona (México, 1943). Viajó por Alaska, Persia, Egipto y Marruecos.

Su correspondencia con intelectuales coetáneos aporta una información sustancial sobre el proceso cultural cubano. El Instituto de Literatura y Lingüística guarda una colección de cartas inéditas. En su Esquema histórico de las letras en Cuba (1548-1902) –publicado en 1949— condensó la evolución de un proceso, con el aporte de nuevos datos e interpretaciones personales. Fue miembro de la Academia de la Historia de Cuba y la Academia Nacional de Historia y Geografía de México. Fue redactor de El País, La Mañana y La Luz; colaboró en América Libre, Archivo José Martí, Baraguá, Bohemia, Carteles, Cuadernos de Historia, Cuba Contemporánea, Excélsior, Grafos, Humanismo, Información, Nosotros, Revista Bimestre Cubana, Revista de la Biblioteca Nacional, Romance, Selecta, Universidad de La Habana, Mensuario de Arte, Literatura y Crítica, El Mercurio (Santiago de Chile), El Nacional (Caracas y México), La Crónica de Lima, La Voz de México y suplementos culturales de México. Utilizó los seudónimos Half-deck, José M. Fernández, Juan del Pueblo, i.p., Juan Mambí, Pedro de Toledo, Domingo de P. Toledo y J., Jafdec, Juan Julio e Iván Parson.

Murió el 31 de julio de 1951.

Bibliografía activa

José Antonio Saco y sus amigos durante la Revolución de Yara, Ensayo histórico, Imp. El Siglo XX, La Habana, 1923.

Nada más que 1 hombre, Imp. El Siglo XX, La Habana, 1927.

Ensayos sobre un poeta suicida (Maiakovski, su vida y su obra), Eds. de la Revista de la Habana, La Habana, 1930.

Barraca de feria (18 ensayos y 1 estreno), Editor J. Montero, La Habana, 1933.

Proyección de las ideas de Fígaro: Larra en Rizal. Imp. Rambla, Bouza, La Habana, 1937.

Un impugnador cubano de Ernesto Renan. Henri Didier, su vida, sus obras y su testamento, Secretaría de Educación, Dirección de Cultura, La Habana, 1938.

Domingo del Monte, editor y corrector de las poesías de Heredia, Separata de la Revista Cubana, [La Habana, 1938?].

México en la obra de Marx y Engels, por Domingo de P. Toledo y J. (seud.), Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 1939.

Proyección de las ideas de Fígaro. Larra en el pensamiento político argentino, Fondo de Cultura Económica, [México, D. F.], 1940.

Ensayos cubanos de historia y de crítica. Con una carta de Fernando Ortiz, Jesús Montero, editor, La Habana, 1943 (Biblioteca de historia, filosofía y sociología, 13).

(Fuente: En Caribe)


Victor Manuel González

 
Victor Manuel González