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Publicado el 7 Julio, 2021 por revista bohemia en Bohemia Vieja
 
 

Cinco minutos de Charla con Einstein

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El 19 de noviembre de 1930, tan solo por 30 horas, el creador de la Teoría de la Relatividad y premio Nobel de Física, Albert Einstein, estuvo en la isla de Cuba. Como es de esperar, tal acontecimiento revolucionó a la capital del país, y las miradas se centraron en el genio que arribaba a nuestras costas. Bohemia no se quedó atrás, y a la par de otros medios de la época, intentaron charlar con el afamado profesor, aunque fuera por unos minutos. Reproducimos a continuación el texto publicado en la edición No. 50, del 28 de diciembre de 1930, a raíz de una pequeña entrevista que le realizara el equipo de trabajo de este medio.

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Imagen del texto original publicado en la edición No. 50, del 28 de diciembre de 1930.

Imagen del texto original publicado en la edición No. 50, del 28 de diciembre de 1930.

Frau Einstein y el profesor Einstein posan para Bohemia en la cubierta del “Bengenland”. Einstein, como todos los sabios, es muy distraído. Hace poco se le casó una hija y se olvidó de ir a la boda…

Alberto Einstein, el genial descubridor de la Relatividad, nos concede cinco minutos en la cubierta del “Bengenland”, mientras la Aduana despacha el barco.

En inglés- el sabio lo habla, aunque con dificultad- le hacemos dos preguntas:

  • ¿Qué opina el profesor acerca de la nueva política inglesa en Palestina, precisada por las declaraciones recientes de Lord Passefield?
  • ¿Cree el Profesor que esa nueva política puede arrebatar al pueblo hebreo de todas las ventajas adquiridas al amparo de la declaración de Balfour?

Einstein se sorprende al leer las preguntas y contesta rápidamente:

  • Estas mismas cuestiones me fueron planteadas por los periodistas norteamericanos cuando llegué a Nueva York y no quise contestarlas. Mi posición frente a este problema n puede ser más que una, habida cuenta de las simpatías con que he seguido siempre el movimiento sionista. Perdóneme usted que no sea más explícito.

El sabio se acaricia con la diestra su bigotillo recortado y nos mira, como invitándonos a una nueva pregunta.

  • ¿Qué objeto tiene su visita al observatorio del Monte Wilson?
  • Utilizar el reflector del Monte Wilson, que es en la actualidad el mayor del mundo, para realizar ciertas investigaciones que deben aportar nuevas pruebas a mi teoría general de la Relatividad.

Desde luego que ese “reflector” de que habla Einstein no es un reflector de automóvil, ni siquiera uno de los poderosos reflectores que utilizan los barcos de guerra para descubrir en la sombra al enemigo, “Reflector” en los labios de Einstein, quiere decir “telescopio de reflexión”.

El sabio continúa:

  • Los trabajos de los físicos ingleses Crommelinck y Eddington, sobre los resultados de los últimos eclipses totales que ellos observaron no dejan dudas acerca de la trayectoria curva del rayo luminoso en el campo gravitatorio, exigida por mis teorías. Si embargo, confío en que el poderoso instrumental de Monte Wilson me permitirá obtener pruebas astrofísicas indiscutibles.

Intentamos una nueva pregunta acerca de sus descubrimientos y el sabio de Ulm hace un gesto de enojo que nos descorazona. A Einstein no le gusta que le hables de sus geniales hallazgos científicos, como a Capablanca no le agrada conversar sobre el ajedrez. ¿Manía de genios? Puede ser… Per más bien parece temor a la incomprensión del interlocutor o desgano de tratar el tema ante personas incapaces de seguir el hilo de las sutiles deducciones y de los razonamientos profundos.

Frau Einstein, rubia y sonriente, se acerca al Profesor. Por el pasillo se acercan, buscando el gran físico-matemático, los dos edecanes científicos que le acompañarán en La Habana: el Ing. Millás, director del Observatorio Meteorológico y el Ing. Planas, presidente de tantas sociedades…

Nos despedimos.

Einstein arruga la frente y se pone serio al firmar en un álbum. Sus íntimos aseguran que sólo una cosa le molesta más que eso, tener que soportar la cortesía de los sabios locales durante sus viajes por el extranjero.

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Nota aclaratoria: Queremos recordar a nuestros lectores que estos textos son recuperados de modo íntegro, manteniendo las normas ortográficas y de redacción imperantes en la época, y siendo totalmente fieles al estilo de redacción.

 

 

 

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