Foto. / dw.com
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Burdos pretextos

Parecía que estaban “al partir un piñón”, que equivale a sostener que las relaciones son “acarameladas”, según el refranero de mi bisabuela. Cuando John Biden, el hoy mandatario por el Partido Demócrata, era vicepresidente de Barak Obama el mundo respiraba con cierta calma, porque sentía que entre esa administración y Beijing las cosas eran fluidas.

Pero la realidad discurría diferente, ya que tras las cámaras televisivas, Biden, en un exabrupto, llegó a afirmar que el precepto de cooperación win-win –o “ventajosa para todos»– significa que la República Popular China (RPCH) gana el doble, lo cual confirmó que no se fiaba del gigante asiático. Lo cierto es que, casi a punto de culminar el 2022, los lazos se han deteriorado hasta un nivel no visto en décadas. Por eso, en el escenario de alta política donde el presidente Xi Jinping ha cerrado filas con Rusia, Washington ve con malos ojos cualquier movida militar que China haga incluso en sus predios.

Ya no es solo la puja por el comercio; es también por la supuesta seguridad regional, a tal punto que la Casa Blanca sigue atizando el fuego de un Taiwán independiente, y para eso hasta le moderniza el arsenal armamentístico. Todo lo cual enciende las alarmas en Beijing. De modo que el reciente viaje realizado por la vicepresidenta Kamala Harris se siguió con mucha atención. En este periplo la funcionaria se reunió con líderes asiáticos, para hacer “hincapié en el compromiso de Washington con la seguridad regional”. Asimismo, visitó la Zona Desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas, un punto álgido cuando se trata de la tranquilidad de la región.

Harris, que asimismo estuvo en Tokio para el funeral de Estado del exprimer ministro Shinzo Abe, tenía oculta la carta de la DMZ, que salió a la luz durante su reunión con el primer ministro surcoreano, Han Duck-soo. De cualquier manera, las tensiones se mantienen en el susodicho lugar, ya que, en afirmaciones de Corea del Norte, entre ella y Corea del Sur no se ha firmado la paz, y se está en ascuas desde hace 70 años. Por ello incluso ha desarrollado misiles nucleares. Mientras, y aunque aboga por el entendimiento y un equilibrio nuclear en el mundo, China sostiene que cada país tiene el derecho y el deber de defenderse, y más si hay alguien azuzando a la sombra. Nadie quiere que el planeta enfrente un nuevo escenario de confrontaciones bélicas y mucho menos que China esté involucrada, de ahí que siempre se llame a la mesura, y ahora no ha sido distinto a pesar de las difamaciones de la Casa Blanca.

Como si las presiones yanquis en Asia no bastaran, Kamala Harris, en suelo vietnamita, le pidió al Gobierno que se una a su país para desafiar lo que llamó el “acoso” de China en la región, en medio de sus reclamos marítimos. Vivir para ver.

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Un comentario

  1. Los EEUU se creen con el derecho y el deber de inmiscuirse en todo el orbe y sancionar a los países díscolos, cual papá reta a sus hijos y los castiga. Sabe que, hasta ahora, fuera de él, hay 7 países que poseen arsenal nuclear, a saber: Rusia, China, India, Paquistán, Gran Bretaña, Francia y Corea del Norte. En unos años más ingresarán a la casta, posiblemente Irak, Irán y Turquía. Los EEUU no podrán evitarlo. Existe la tesis que mientras más armado esté el mundo, más garantía de paz mundial hay. Una paradoja que al parecer ha funcionado. Todos se temen. Así, dominará el mundo quién domine el comercio mundial. Y no precisamente serán los EEUU ni Rusia, sino China e India, se disputarán la hegemonia mundial. Lo veremos.

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