Foto. / David López
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Cicatrices de ciudad

El dolor que traspasa los huesos y se instala en ese lugar sin nombre me hizo desear dejar de sentir, momentáneamente; apagar el interruptor, poner en pausa cualquier proceso que mis células hubiesen iniciado tras aquel accidente doméstico.La tortura era insoportable. No había cura que aliviara. Solo morder los dientes. Aguantar. Respirar profundo, oprimir las zonas que la acupuntura recomienda para el malestar. Mentira. Nada funciona. Mil demonios recorriendo la piel en carne viva, en carne moribunda, sin carne ya. No hay años que alejen esa sensación. La manteca sube por mis pies en un baño que abrasa cada poro. Ni hidroterapia, ni clara de huevo, ni sábila, ni ungüentos, antibióticos, calmantes… Nada.

Desde entonces, me alejo de cocinas inseguras, ollas de presión, calderos de agua y todo lo que alcance altas temperaturas. Le tengo pánico al sartén que fríe chicharrones. Le temo, hasta a las guaguas que bullen bajo el sol del mediodía.

Y mientras yo me escudo en malabares tras el fogón, hay gente con el pecho al descubierto enfrentándose al infierno. Gente que le teme a una ciudad encendida y, sin embargo, la embiste y le da la carne, la vida. Esa gente no pegará ojo, no se lo permitirán el ardor, los sudores, la hinchazón. Han desafiado a un monstruo poderoso, que todo lo reduce y evapora. El monstruo sigue ahí afuera, implacable. Hay que darle pelea, con todas las pieles, con toda el agua de la bahía matancera, con humedades de todas las tierras. Hay pequeñas cicatrices abiertas, y hay cicatrices-país que desgarran, punzan, queman…

4 respuestas

  1. Excelente artículo, impresionante testimonio, solo el que ha sufrido quemaduras en carne propia, sabe lo que estan sintiendo todo el personal que hoy trabaja con esmero para poder apagar este incendio.

  2. Exelente articulo muy sentido y conmovedor. Fueron momentos muy duros que se vivieron en esos dias. Todo el personal que trabajo en esa intensa faena se merece todo nuestro respeto y admiracion. Pronta recuperacion a todos los lesionados.

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