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Publicado el 17 Febrero, 2015 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

TELECOMUNICACIONES

El viaje continuo

Por TONI PRADAS

quinta-generacion-1Como una madre, que da la siguiente cucharada de papilla a su bebé cuando aún este tiene su boca llena, así la industria de las nuevas tecnologías nos está engolosinando con una ya prometida nueva generación de comunicaciones móviles.

Tragar, lo que se llama tragar… no es que no quisieran los usuarios nuevas emociones, pero en la práctica se atraganta el mundo con una quinta generación, la 5G, que además de permitirnos hacer lo impensable en el futuro, servirá además para… ¡hablar!

En honor a la verdad, la 5G apenas ha rebasado, hogaño, la fase de definición conceptual y aunque ha recibido sus primeros silbidos de halago, luego de pavonear sus encantos en determinados experimentos, el proceso de estandarización no podrá iniciarse antes de la conferencia mundial de radiocomunicaciones convocada para Ginebra en noviembre próximo.

Samsung, la que más velocidad logró.

– Samsung logró registrar la mayor velocidad de transmisión de datos en ambiente estacionario (7.5 Gbps) y en movimiento (1.2 Gbps) sobre un vehículo a 100 kilómetros por hora. (Crédito: SAMSUNG TOMORROW)

En todo el planeta, cuando eso ocurra, alrededor de cinco mil millones de usuarios de la comunicación móvil (el 70 por ciento del total, la mayoría en mercados emergentes como Cuba) todavía estarán conectándose mediante redes de segunda generación (2G), un estándar que data de los años 90 y con el que la telefonía hizo su debut en el hemisferio digital de la tecnología.

¡Vamos! A la 3G, nacida con el milenio y dominante en los países desarrollados, le queda pólvora para los próximos años. Y más a la 4G (2010), la mayor velocidad hoy posible en transmisión inalámbrica de datos, que va expandiéndose aunque sin asustar como una epidemia por su uso. De hecho, la 4G no soporta todavía llamadas de voz, lo cual palia al combinarse con redes de la generación precedente y así cumplir con ese llamado de su estirpe.De manera que la carrera no se detiene, como el Coyote, que en cada cartón no puede dejar de perseguir al Correcaminos.

Sin lástima por la párvula G4, la quinta generación está delimitando su territorio como un felino, y es venerada por su don de comportarse no solo significativamente más rápida, sino mucho más inteligente. Esa inteligencia de red se encargará de oxigenar la tendencia creciente de la llamada “internet de las cosas” (IoT, por sus siglas en inglés), o el concepto de que cada objeto puede conectarse a la red mundial de datos y “hablarse” unos con los otros.

Sin tiempo para bizantinismos

Según Hans Vestberg, presidente ejecutivo de Ericsson, el vendedor más grande de equipos de telecomunicaciones en el mundo, el traslado a 4G ha sido todo sobre la velocidad. Pero una actualización a 5G, afirma, será más expansiva. Es que la industria no se entretiene en discutir sobre el sexo de los ángeles, como los dignatarios eclesiásticos y los gobernantes de Bizancio cuando los otomanos estaban a punto de tomar ese imperio.

Atrapadas entre el romanticismo y el oropel, las experimentaciones con la 5G permitieron a la compañía sueca Ericsson alcanzar velocidades de 5 gigabits por segundo (Gbps) reales, de 10 teóricamente posibles. Luego, en noviembre de 2014, la coreana Samsung Electronics anunció dos hitos en el desarrollo de las telecomunicaciones 5G. Primero: registró la mayor velocidad de transmisión de datos en ambiente estacionario, con 7.5 Gbps. E implantó un récord en ambiente móvil -1.2 Gbps ininterrumpidamente- en un vehículo que viajaba a 100 kilómetros por hora.

5G permitirá  a millones de objetos conectarse a la Internet y “hablarse” unos con los otros

El estándar de comunicación 5G permitirá a millones de objetos conectarse a la Internet y “hablarse” unos con los otros. (Crédito: ENRIQUEDANS.COM)

Ese mismo mes, la compañía china Huawei anunció la firma de un acuerdo con la operadora móvil rusa Megafon para estandarizar y desarrollar redes 5G de prueba con vistas a estrenarlas entre goles durante la Copa Mundial de Futbol de 2018. De los 600 millones de dólares que Huawei ha destinado solo para la investigación de la próxima tecnología, buena parte la está gastando en el flanco de la Unión Europea (UE), en particular en el establecimiento del Centro de Innovación 5G en el Reino Unido (Estados Unidos le está vedado por razones políticas).

Mientras, Samsung espera poder lanzar una red temporal de prueba para los Juegos Olímpicos de Invierno, también en 2018. Corea del Sur, líder en la materia, recientemente firmó con la UE un acuerdo de colaboración que creó un grupo de trabajo conjunto para planificar y poner en marcha futuros proyectos bilaterales.

A pesar de la rivalidad y de las pantagruélicas sumas de dinero que las compañías están devorando en investigación y desarrollo, en general están colaborando entre sí para poder ofrecer una conexión en 5G con fina estampa. Persiguen, pues, la creación de más servicios conscientes de redes, o bien redes que sean lo suficientemente inteligentes como para comprender la situación y el contexto en torno a un dispositivo conectado.

Vestberg gusta de poner como ejemplo a una persona sentada en un vehículo autónomo. Una red 5G tendría que ser lo suficientemente avispada como para saber que la persona en el auto necesitará una velocidad de conexión superior entrando en su teléfono inteligente, mientras que el carro que se autoconduce tendrá una conexión con menor latencia, es decir, el tiempo de demora entre la acción y la respuesta. Esa latencia más baja también podría proporcionar la columna vertebral inalámbrica para que un cirujano en París realice de forma remota una cirugía cerebral en Rusia, dijo.

Ericsson predice que el período de latencia del futuro estándar 5G girará en torno al milisegundo, es decir, será imperceptible al ser humano y será 50 veces menor que el de 4G.

Científicos y consultores están convencidos de que para el año 2020 habrá una enorme demanda de conexión por el boom de objetos inanimados conectados a internet, entiéndase IoT. Se habla de 50 mil millones de dispositivos conectados a la red, cifra que algunos analistas consideran cautelosa y la duplican en sus estudios.
Para entonces, muchos usarán ropas y artículos “vestibles” (wereables) que se conectan a la infovía, los carros sin conductor hablarán entre sí para evitar accidentes y hasta se utilizarán cubos de basura inteligentes que avisarán cuando están llenos.
No lo dude: se necesitará entonces una conexión a internet mucho mejor.

¿Sobrecalentamiento de expectativas?

Rahim Tafazolli, adalid del Centro de Innovación de 5G de la Universidad de Surrey, Inglaterra, cree que en el futuro será posible tener un enlace inalámbrico de datos a 800 Gbps, es decir, una conexión 100 veces más rápida que las de 5G que se están probando en la actualidad. ¡Ufff…! Eso equivaldría a bajarse 800 películas en HD en un solo segundo.

Posibilidades de la comunicación móvil, de 1 a 5G.

(Crédito: EUROPEAN COMISSION/BOHEMIA)

Además de rápida, la futura conexión deberá tener una mayor capacidad, algo así como si se agrandara una carretera por túnel, con la fiabilidad que actualmente tienen las conexiones de fibra óptica. La nueva “carretera” exigirá también cierto orden, por lo que designarán ciertos carriles para el transporte de larga distancia y otros para el tráfico local. Para ello, se establecerán o “armonizarán” distintas bandas de frecuencia para sobrellevar la demanda.

Los datos se transmiten por radiofrecuencias, que están divididas en distintas bandas. Estas no son más que intervalos de frecuencias del espectro electromagnético, asignados a diferentes usos dentro de las radiocomunicaciones, como pueden ser el envío de señales aeronáuticas y de navegación marítima, otras para transmisiones de televisión, la de más allá para datos…

Hoy, el uso de estas bandas puede cambiar de un lugar a otro y, aunque está regulado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), es la causa de no pocos problemas con la rapidez de conexión y la confiabilidad.

Para allanar el camino hacia la 5G, la UIT está reestructurando en profundidad las partes de las radiofrecuencias utilizadas para la transmisión de datos, a la vez que permite el uso continuado de las comunicaciones ya existentes en 3G y 4G.

No obstante, los menos entusiastas consideran que hablar hoy de 5G es un ejemplo más de sobrecalentamiento de las expectativas tecnológicas, sin mencionar la profetizada conexión 6G, que en 2040 integrará sistemas de comunicación satelital con 5G dando cobertura global, e incluso la 7G, para 20 años después.

Críptico y a la vez revelador, como es común entre los pensadores chinos, Eric Xu, presidente de Huawei, opinó sobre el asunto con un axioma: “La innovación es un viaje continuo”.

Tal vez por ello el Coyote sigue persiguiendo al Correcaminos en cada episodio, a pesar de saber que jamás podrá alcanzarle.

 


Toni Pradas

 
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