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Publicado el 29 Abril, 2016 por ACN en Ciencia
 
 

La ciencia lleva el garbanzo a Pinar del Río

La labranza del garbanzo en los sectores estatal y campesino registra beneficios para los suelos al aportar nutrientes regeneradores de sus propiedades físicas y químicas
(Foto: perlavision)

(Foto: perlavision)

Pinar del Río, 29 abr.- Especialistas de la Unidad Científico Tecnológica de Base de Los Palacios mantienen en marcha un programa extensionista del garbanzo, grano demandado en la mesa cubana y aportador de hidratos de carbono de absorción lenta proveedores de energía.

 

Desde hace varios años en la estación se practican investigaciones en parcelas, las cuales arrojan luz sobre variedades y líneas con mayor adaptabilidad a determinadas condiciones de esas zonas, de vocación arrocera.

 

Ariel Cruz, Master en Ciencias y uno de los autores a cargo del proyecto, declaró a la ACN que sus resultados son incipientes, pues aun cuando suscitó el interés y aceptación de los cosecheros, no se dispuso de las semillas necesarias para dar el salto cuantitativo deseado.

 

Sin embargo -acotó-  están sentadas las bases  que proporcionarán una mayor cantidad de simientes para las plantaciones en el invierno -entre diciembre y enero-, etapa óptima para el cultivo, de un solo ciclo anual.

 

Señaló que las acciones abarcan la evaluación desde el punto de vista fitosanitario hasta los rendimientos, y precisó la factibilidad de su desarrollo en ese territorio, tradicionalmente nombrado el granero de la provincia.

 

Confirmó, además, que la labranza del garbanzo en los sectores estatal y campesino registra beneficios para los suelos al aportar nutrientes regeneradores de sus propiedades físicas y químicas, lo cual reviste singular importancia por el alto nivel de degradación de las tierras.

 

Como parte del experimento, se sembró en pequeñas parcelas en la entidad, en tanto se hicieron indagaciones sobre variedades y líneas con mayor adaptabilidad a determinadas condiciones de esas zonas.

 

Se refirió a la imbricación del  Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), y el  de Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local (BASAL), además del INCA en los propósitos extensionistas del frijol.

 

Hizo alusión a la reciente feria realizada en la cooperativa Menelao Mora, de Los Palacios, donde se presentaron 20 variedades y alrededor de 30 participantes intercambiaron con expertos sobre la preparación de los suelos, época,  densidad de siembra y otros detalles técnicos de la leguminosa.

 

Según páginas digitales especializadas, los garbanzos destacan entre los frijoles tradicionales  por su gran cantidad de proteínas, pero al mismo tiempo su virtud de poseer escaso índice de grasas saturadas contribuye a regular el colesterol y a añadir notables cantidades de fibra, para bien del tránsito intestinal.

 

Bajo el lema “semillas nutritivas para un futuro sostenible”, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró al 2016 Año Internacional de las Legumbres, con el objetivo de crear conciencia sobre sus muchos beneficios y fomentar usos nuevos y más inteligentes en toda la cadena alimentaria.


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