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Publicado el 21 Mayo, 2016 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

La orina, tesoro de potencial científico

orina-humana-multiususPara algunos estudiosos la orina, es un tesoro de potencial científico.

Se puede utilizar como una fuente de energía eléctrica. Tiene bacterias capaces de crear una corriente lo suficientemente fuerte como para hacer funcionar un teléfono móvil.

Se asegura que los medicamentos derivados de la orina ayudan a tratar la infertilidad y combatir los síntomas de la menopausia.

Las células madre recogidas de la orina han sido reprogramadas en las neuronas e incluso se podrían utilizar para hace crecer los dientes.

Pero no es nada nuevo

Los antiguos romanos utilizaban orina para lavar la ropa en las lavanderías (fullonicas). Así, empleaban la de cualquier persona que pasara por allí y se prestara generosamente a orinar en una urna, que luego sería retirada por los empleados de la lavandería.

urinarios-en-romaDejaban reposar la orina hasta que el proceso de descomposición la convertía en amoniaco (NH3), y después de unos días, el líquido resultante se mezclaba con agua para lavar la ropa, como detergente.

El trabajo de lavado se hacía a mano, o mejor dicho a pie, pues los empleados utilizaban sus extremidades inferiores para agitar o revolver las prendas dentro de unas tinajas.

Posteriormente las prendas recibían un buen enjuague para eliminar cualquier mal olor y eran colgadas en un lugar abierto para que les diera el aire. A veces se colocaba una cesta con sulfuro por debajo para que los gases ayudaran a blanquear la ropa.

Hasta tal punto era bueno el negocio de las lavanderías, que el emperador Vespasiano, al llegar al poder y encontrarse con las arcas vacías, se inventó un impuesto para gravar la recolección de orina en los baños públicos.

El amoníaco es uno de los productos de limpieza más útiles por su capacidad para eliminar la suciedad y la grasa, neutralizando su acidez gracias a su pH. De esta forma, este desecho también acabó convirtiéndose en un enjuague bucal para blanquear los dientes de los ciudadanos, tal y como demuestra un poema de Cayo Valerio Catulo. De hecho, por lo que parece Hispania era un lugar donde esta costumbre era bastante habitual. Este es el fragmento del citado poema:

[…] en el país de Celtiberia,
lo que cada hombre mea, lo acostumbra utilizar para cepillar
sus dientes y sus rojas encías, cada mañana,
de modo que el hecho de que tus dientes están tan pulidos
solo muestra que estás más lleno de pis.


Redacción Digital

 
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