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Publicado el 20 Octubre, 2016 por Pedro Antonio García en Ciencia
 
 

El ciclón del 26

La capital quedó totalmente incomunicada, sin luz, ni agua, ni teléfonos, con los caminos interrumpidos. En la bahía muchos barcos quedan al garete y luego son lanzados sobre la costa. Según cálculos de la época, hubo 600 muertos

 

Parque-maceo-ciclon26Pasaban los años y seguía en el recuerdo de los habaneros no solo por haber sido una de las tormentas más intensas y destructivas que han azotado a la capital cubana, sino también por las alusiones que el formidable actor Agustín Campos hacía sobre él en un popular espacio cómico radial que compartía con Idalberto Delgado.

El ciclón del 26, como el pueblo le llama, entra a tierra cerca de la playa del Cajío el 20 de octubre, pasa por Quivicán y vuelve al mar entre Minas y Guanabo.

La presión mínima registrada en Casablanca es de 951 hectoPascales, el viento alcanza los 230 km/h.

En Surgidero de Batabanó, una viga de pino atraviesa una palma real y la revista Carteles registra el hecho en su célebre fotorreportaje. Las lluvias fueron extensas y torrenciales.

En Batabanó la inundación llega a una altura de tres metros. Fuertes marejadas en La Habana convierten al Parque Maceo en un lago  y al Café Vista Alegre en un pantano.

La capital quedó totalmente incomunicada, sin luz, ni agua, ni teléfonos, con los caminos interrumpidos. En la bahía muchos barcos quedan al garete y luego son lanzados sobre la costa. Según cálculos de la época, hubo 600 muertos.


Pedro Antonio García

 
Pedro Antonio García