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Publicado el 24 Octubre, 2016 por Igor Guilarte Fong en Ciencia
 
 

SELFIES: ¿Hasta la última foto?

(Foto: omicromo.com/ Composición ROBERTO FIGUEREDO BELLO)

(Foto: omicromo.com/ Composición ROBERTO FIGUEREDO BELLO)

Por IGOR GUILARTE FONG

Se suponía que el de la excursión al Gran Cañón del Colorado fuera, para Colleen Burns, un día como no hay dos. Y realmente lo fue. Para inmortalizar su aventura en la famosa y escarpada garganta de rocas ubicada en Arizona, Estados Unidos, la empresaria de 35 años quiso posar para el selfie al borde de un precipicio de 120 metros de altura, perdió el equilibrio y cayó al vacío.

La tragedia -última conocida hasta el momento de despachar este artículo- ocurrió a principios de julio pasado, y se inscribió como la número 51, según un registro que lleva la web de datos Priceonomics; conformado a partir de lo que ha ido apareciendo en los medios de comunicación del mundo sobre incidentes vinculados a la autofotografía, en los últimos tres años. La carencia de reportes oficiales hace suponer que el cálculo podría ser incluso mayor.

Por tal de captar su “mejor pose” la gente cae de puentes, rascacielos y acantilados, desafía trenes y animales salvajes, colisiona vehículos, roza cables de alto voltaje, se sumerge en aguas adversas, juega a la ruleta rusa con secuelas imprevistas.

Que alguien ansíe grabar su propia imagen, a brazo extendido o auxiliado por el “paloselfie”, parece un acto tan inocente y cotidiano como peinarse. Claro, siempre que se conserve el sentido común y se haga con los pies en terreno seguro; cuando sucede lo contrario, en la medida en que prevalecen la enajenación y el descuido crece la probabilidad de que sobrevenga lo inesperado, el accidente.

Las estadísticas preocupan por su sostenido aumento a nivel global. A un lustro de popularizarse la moda de compartir “lo último” -si de imágenes privadas se trata- en las redes sociales, conseguir selfies a costa de exagerar riesgos y cometer imprudencias va resultando una combinación maldita.

Un clic extremo

Muchos piensan que mientras más extrema sea la situación, mayor popularidad tendrá su foto en las redes sociales. (Foto: VADIM MAHORA)

Muchos piensan que mientras más extrema sea la situación, mayor popularidad tendrá su foto en las redes sociales. (Foto: VADIM MAHORA)

La historia comenzó más o menos así. El 16 de enero de 2011 la usuaria Jennifer Lee subió a Instagram una foto con un hashtag entonces desconocido: #selfie. La novedad causó furor desde el más común de los mortales hasta artistas, políticos, deportistas, celebridades; en consecuencia hoy internet tiene las fotos “a pululu”. Alrededor de un millón de gráficas suben a las redes por día; cada semana la palabra selfie tiene unas 370 000 menciones en Facebook, 150 000 tweets y 50 millones de resultados en Instagram. Una verdadera fiebre.

Igual por millones se cuentan los individuos que si no difunden fundamentalmente en estas tres plataformas mencionadas, lo que están haciendo o dónde se hallan en ese preciso minuto, aun con lujo de detalles, se sienten invisibles, como si no existieran para el resto del mundo. Esto trae de la mano hechos que cuesta creer.

En 2014 una chica de 17 años cayó de un puente en San Petersburgo, cuando practicaba skywalking, una modalidad de selfies popularizada por jóvenes rusos que escalan, sin permiso ni seguridad, obras arquitectónicas emblemáticas y de gran altura, en busca de una postal de impacto. Días después, una estadounidense de 32 años incrustó su auto contra un camión en Carolina del Norte. No iba alcoholizada ni drogada. En el minuto previo al choque había actualizado su perfil de Facebook con una foto al volante.

Durante la tradicional fiesta en Pamplona del pasado 2015, un español de 32 años intentaba el encuadre perfecto de espalda a la corrida y acabó siendo embestido por tres toros. Otro joven de 17 años que había abierto una cuenta para situar selfies de coqueteo con la muerte verificó en carne propia el efecto bumerán, al tropezar mientras perseguía una exclusiva para sus seguidores.

En la localidad india de Puttur tres estudiantes que querían retratarse lo más cerca posible de un tren en movimiento fueron arrollados. Una rumana de 18 años y a un español de 21, aunque en incidentes separados, tuvieron el mismo desenlace fatal al morir electrocutados por procurar un autorretrato encima de trenes. En Washington un joven quería impresionar a los internautas apuntándose con un arma en la cabeza, en vez del clic en su celular accionó el gatillo, y había una bala en el directo.

El matrimonio polaco que dio un traspié en un barranco en Portugal con sus dos hijos como testigos, la niña mexicana de 13 años que fue arrastrada por la corriente de un río en Durango, y otra adolescente italiana que falló ante una pendiente costera de Tarento, se cuentan entre las bajas por negligencias vinculadas a la búsqueda del cuadro más extremo. La lista, diversa en tipología y nacionalidades, continúa.

Pero sin dudas, entre los casos más increíbles e inquietantes está el de un piloto de 29 años que por capturar su figura en pleno vuelo, perdió el control de su avión Cessna, a costa de su vida y la de un pasajero. Obviamente no puede acusar al selfie -ni a la moderna tecnología que lo viabiliza- como culpable de asesinato, si la responsabilidad recae en la propia gente que gusta de “salpimentar” el escenario en que lo hace.

¿Locos por los selfies?

Entre las medidas que aplica Rusia frente a la “selfimanía” insegura está la confección de señales preventivas. (Fotos: mediatrends.es)

Entre las medidas que aplica Rusia frente a la “selfimanía” insegura está la confección de señales preventivas. (Fotos: mediatrends.es)

¿Qué impulsa al ser humano a poner su propia existencia en juego de esa manera, y por una autofoto? Enfoques doctos se afanan en diagnosticar las posibles “patologías” que llevan a la “locura por los selfies”. Como primer aspecto a tener en cuenta, los especialistas sostienen que cuando uno se concentra para tomar una fotografía tiende a desviar la atención de lo que tiene alrededor y por tanto pierde la noción del peligro.

Zlatan Krizan, profesor de Psicología en la Universidad Estatal de Iowa, en Estados Unidos, imputa a un concepto denominado “comparación social competitiva”, cuya explicación radica en que la gente suele compararse con los demás para tratar de superarlos y demostrar que sus vidas son más relevantes. Eso, plantea, ocurre de manera inconsciente la mayoría de las veces. “Nadie quiere quedarse atrás”, dice el experto, citado por el portal Live Science.

Sus colegas de la Universidad Estatal de Ohio fueron todavía más lejos, al dar a conocer los resultados de una investigación donde aseguran que publicar gran cantidad de selfies en las conocidas redes sociales puede ser una expresión de rasgos psicopáticos y que las personas que lo hacen son más propensas a ser narcisistas e impulsivas; salió en The Daily Mail. Agregan los analistas que la adicción a los selfies puede entrañar otras complicaciones más profundas de las imaginadas normalmente, basadas en la inversión de tiempo y esfuerzo que demanda editar y mejorar las imágenes antes de ser compartidas on line.

Otros estudios confirman que las mujeres producen autofotos en cantidades más elevadas que los hombres, con 4.6 fotos por cada una que tiene firma masculina. Los varones también salen perdiendo al ser protagonistas en el 75 por ciento de los episodios fatídicos, quizá porque se las dan más de Superman y asumen demasiados riesgos.

Un ‘me gusta’ a la vida vale más

Esta curiosa estampa de 1920 indica que el autorre-trato no es cosa del siglo XXI, pero el auge de celula-res inteligentes, cámaras más potentes y plataformas digitales, marca una diferencia. (Crédito: whereco-olthingshappen.com)

Esta curiosa estampa de 1920 indica que el autorre-trato no es cosa del siglo XXI, pero el auge de celula-res inteligentes, cámaras más potentes y plataformas digitales, marca una diferencia. (Foto: whereco-olthingshappen.com)

Además de a los psicólogos, la presumible globalización del problema ha puesto los pelos de punta a los gobiernos de distintas naciones, donde ya van abriéndose camino medidas concretas con el objetivo de paliar el ascenso de los números en rojo; máxime si 2016 pinta para ser el año de más muertes relacionadas con el ámbito del selfie.

La India lidera el ranking internacional de personas muertas por tomarse un autorretrato, teniendo en su haber cerca de la mitad de las peripecias fatales reconocidas en el orbe. Alarmadas por las cifras, las autoridades aprobaron la imposición de multas por valor de hasta 200 rupias (18 dólares), y declararon “zonas libres” de selfies a 16 áreas turísticas en Bombay, la ciudad más poblada y de gran actividad portuaria.

El segundo lugar lo ocupa Rusia. Allá el Gobierno lanzó una singular campaña preventiva en verano que guía a “no morir” mientras se toma una autofoto. “Tened cuidado: vuestra vida vale más que un selfie”, o, “Ni un millón de ‘me gusta’ valen tanto como tu vida”, destacan entre los lemas propagandísticos.

Completa el podio Estados Unidos, que también va tomando cartas en el asunto. Por ejemplo en el Parque Nacional de Yellowstone, donde prolifera la fascinación de los visitantes por fotografiarse cerca de una manada de bisontes u otros animales salvajes, se ha elevado la vigilancia por parte de la administración.

¿Será posible?... Ciertamente en Internet hay de todo. (Foto: es.dreamstime.com)

¿Será posible?… Ciertamente en Internet hay de todo. (Foto: es.dreamstime.com)

La Organización Mundial de la Salud publicó, en octubre de 2015, un informe titulado Lesiones por el tránsito, en el que dedicaba un capítulo a las distracciones al conducir. Sobre el particular advertía el incremento notable de accidentes por uso indebido del teléfono celular, y subrayaba que la probabilidad de verse involucrado en ese tipo de siniestros es cuatro veces mayor cuando está presente un dispositivo electrónico. Además, como parte de las medidas para frenar esa tendencia, el propio organismo de Naciones Unidas sugirió a los gobiernos establecer normativas legales, proyectar acciones de sensibilización y profundizar en los análisis de causas.

En Internet, ágora de la modernidad, la gente quiere hacerse notar. Para ello cualquier cosa vale, y nada como la foto de uno mismo, cuanto más inédita y fresca mejor para hacerse viral. Justo ese afán de aspirar a la originalidad suprema lleva en ocasiones a cruzar la raya, cuando debiera pensarse que no hay rostro más fotogénico para mostrar ante la sociedad que el de la vida propia. Más vale no tentar al diablo, si se desea tener una nueva instantánea que lucir mañana.

 

Retrato de un fenómeno

-Selfie es la autofoto realizada mediante una cámara digital o de un teléfono celular, y es una actividad muy ligada a las redes sociales.

-En 2013 el término fue catalogado “palabra del año” por el Diccionario de Oxford.

-El selfie más “retuiteado” hasta la fecha es el que la presentadora en la gala de los Premios Óscar 2014, Ellen DeGeneres, se tomara en compañía de varias celebridades del cine.

-En Instagram aparecen 86 millones de selfies que, sin embargo, significa menos de 5 por ciento de las fotos en dicha plataforma.

-30 por ciento de los selfies existentes en red fue realizado por jóvenes de 18 a 24 años.

-La edad promedio de los selfie-fanáticos es 23.7 años, mientras la de 21 años es la más fatídica.

-14 por ciento de los selfies presenta algún tipo de retoque digital.

-Después de cumplir los 30 años los hombres comienzan a tomar más selfies que las mujeres.

-Las mujeres tienden a ladear la cabeza más que sus pares masculinos al momento de apretar el clic.

 

El universo de los selfies (2014 – julio 2016)

Cantidad de fallecidos por años

2014 2015 2016 Total
14 21 16 51

Países donde más muertes ocurren

1- India 19 muertes
2- Rusia 7
3- Estados Unidos 6
4- España 4
5- Filipinas 4

Muertes por rangos de edades

1- 21 años 12 muertos 27 %
2- 20 5 11%
3- 19 y 23 4 9 %
4- 18 y 22 3 7 %
5- 14, 15, 17, 25 y 32 2 4 %

Muertes según el género

Mujeres 13 25.5 %
Hombres 38 74.5 %

Muertes según la causa

1- Caída desde altura 18 muertes
2- Ahogamiento 14
3- Choque de tren 8
4- Disparo de pistola 4
5- Granada 2
6- Accidente aéreo 2
7- Accidente automovístico 2
8- Animales 1

Ciudades donde más se posa para selfies

1- Londres (Inglaterra)
2- New York (Estados Unidos)
3- Ámsterdam (Países Bajos)
4- París (Francia)
5- Barcelona (España)

Ciudades desde donde mayor número de selfies se publican por habitantes

1- Makati y Pásig (Filipinas)
 2- Manhattan (Estados Unidos)
3- Miami (Estados Unidos)
4- Anaheim y Santa Ana (E.U.)
5- Petaling Jaya (Malasia)

Compañeros de selfies más comunes

1- Miembros de la familia
 2- Amigos
3- Mascotas
4- Edificios o paisajes
5- Comida

 


Igor Guilarte Fong

 
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