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Publicado el 3 Enero, 2017 por ACN en Ciencia
 
 

Aplicaciones científicas de la agricultura cubana en 2016

Modernos equipos de última generación aseguran en el laboratorio de biotecnología del Inivit, el trabajo de creación y mejoramiento fitosanitario en viandas.

Lino Luben Pérez

Varias tecnologías de productos agrícolas y evaluaciones de variabilidad genética caracterizaron algunos de los resultados científicos, en 2016, de entidades del Ministerio de la Agricultura de Cuba.

Una de ellas correspondió al nuevo pepino INIVIT P-207, del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), ubicado en Santo Domingo, Villa Clara, informaron a la ACN especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.

Explicaron que la planta, de la familia de las cucurbitáceas, la obtuvieron expertos del centro a partir de un híbrido japonés como material básico, y ya se encuentra generalizada en las 15 provincias y en el municipio especial de la Isla de la Juventud.

Investigadores del INIVIT también caracterizaron la variabilidad genética e identificación de marcadores moleculares asociados a la yuca, con la participación de la Empresa Agroforestal La Palma y la Universidad de Pinar del Río.

Los estudios en 2016 abarcaron a varios territorios, entre ellos este último, con su Virginia San Luis 23, una novedosa siembra de tabaco resistente a enfermedades, de alto potencial productivo y con su correspondiente proceso tecnológico, de la Estación Experimental del Tabaco del municipio de San Juan y Martínez.

Las fuentes señalaron que la iniciativa forma parte de un  paquete del Programa de Desarrollo de Tabaco Virginia, para el incremento de la confección de cigarrillos rubios destinados al consumo nacional y la exportación.

Otra tecnología, esta vez del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola, situado en La Habana, estuvo dedicada al riego localizado superficial para el cafeto en la localidad pinareña de San Andrés.

El Instituto de Suelos, ubicado en el municipio capitalino de Boyeros, generó una estrategia de inoculación de las áreas de siembra destinadas a leguminosas de granos, como atenuante de daños por salinidad y bajas concentraciones de fósforo en la tierra.

Los experimentos en 212 cultivares de frijol común, caupí, garbanzo y frijolitos chinos reaccionaron ante el inoculante, lo cual permitió comprobar la existencia de una amplia diversidad y de la capacidad para producirlos y aportar nitrógeno. (ACN)


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