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Publicado el 22 Marzo, 2017 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

CÉLULAS MADRE

Cómo quitarle milagros a la naturaleza

Científicos de la Universidad de Cambridge desarrollaron un embrión artificial de ratón
El resultado del estudio de la Universidad de Cambridge podría ayudar a superar una de las principales barreras del estudio de las fases tempranas del desarrollo embrionario. (Foto: www.telecinco.es)

El resultado del estudio de la Universidad de Cambridge podría ayudar a superar una de las principales barreras del estudio de las fases tempranas del desarrollo embrionario. (Foto: www.telecinco.es)

Por Toni Pradas

Un equipo de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ha logrado crear un embrión artificial de ratón con células madre, según se conoció por la publicación de los estudios en la revista Science.

Y es que la transformación de un óvulo fecundado en un pequeño embrión vivo figura entre las hazañas más impresionantes de la naturaleza.

Según los investigadores, el avance logrado ahora en el laboratorio servirá para una mayor comprensión de las etapas más tempranas del desarrollo del embrión y ayudará a explicar por qué más de dos de cada tres embarazos humanos fallan en esa fase.

Una vez que un óvulo de mamífero ha sido fertilizado por un espermatozoide, se divide varias veces para generar una pequeña bola flotante de células madre. Las células madre embrionarias se agrupan dentro del embrión hacia un extremo, etapa que se conoce como blastocisto.

Los otros dos tipos de células en el blastocisto son las células madre que formarán la placenta y crearán el saco vitelino (una bolsa que guarda sustancias en su interior para la alimentación del embrión), asegurando que los órganos del feto se desarrollen adecuadamente y que tenga los nutrientes esenciales.

Intentos previos de hacer crecer estructuras embrionarias usando solo células madre embrionarias habían tenido un éxito limitado, debido a que el desarrollo temprano del embrión requiere que los diferentes tipos de células se coordinen entre sí.

Sin embargo, los investigadores de Cambridge utilizaron una combinación de células madre embrionarias genéticamente modificadas y de células madre trofoblásticas extraembrionarias, junto con un andamio 3D en el que pudieran crecer. Con todo esto, lograron desarrollar una estructura capaz de ensamblar, cuyo desarrollo y arquitectura se parecen mucho al embrión natural.

“Lo veo como un milagro de la naturaleza”, no ocultó su orgullo Magdalena Zernicka-Goetz, profesora del Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia, una bióloga de desarrollo que dirigió el trabajo en la Universidad de Cambridge.

“Tanto las células embrionarias como extraembrionarias comienzan a ‘hablar’ entre sí y se organizan en una estructura que se parece y se comporta como un embrión”, destacó Zernicka-Goetz. “Tiene regiones anatómicamente correctas que se desarrollan en el lugar y en el momento adecuado”, agrega.

Ella y sus colegas hallaron un notable grado de comunicación entre los dos tipos de células madre: “En cierto modo –añadió– las células se dicen entre sí en qué lugar del embrión colocarse”.

Células que se guían mutuamente

Aunque el embrión artificial se asemeja mucho a uno real, es poco probable que se pueda desarrollar y convertir en un feto sano. (Foto: JASON SNYDER)

Aunque el embrión artificial se asemeja mucho a uno real, es poco probable que se pueda desarrollar y convertir en un feto sano. (Foto: JASON SNYDER)

“Sabíamos que las interacciones entre los diferentes tipos de células madre eran importantes para el desarrollo, pero lo sorprendente es que ahora hemos visto que se trata de una verdadera asociación; estas células realmente se guían mutuamente”, explicó la autora. “Sin esta asociación, el desarrollo y la actividad de los mecanismos biológicos clave no se llevarían a cabo correctamente”.

Aunque este embrión artificial se asemeja mucho a uno real, es poco probable que se pueda desarrollar y convertir en un feto sano, opinaron los investigadores.

Para ello, necesitaría un tercer tipo de células madre que permitiera el desarrollo del saco vitelino. Además, el sistema no ha sido optimizado para el correcto desarrollo de la placenta.

Aun así, representantes de ciertos sectores sociales han manifestado sus preocupaciones ante la posibilidad de moldearse en el futuro seres en laboratorios, al igual que en filmes como el desesperante Los niños de Brasil. Temen que los científicos le arrebaten los “milagros” no solo a la naturaleza, sino al mismísimo Cielo.

Superando barreras

Algunos sectores expresaron sus temores sobre la posible manipulación genética humana con fines deleznables. (Ilustración: www.resplandorinformativo.com)

Algunos sectores expresaron sus temores sobre la posible manipulación genética humana con fines deleznables. (Ilustración: www.resplandorinformativo.com)

Zernicka-Goetz ha desarrollado recientemente una técnica que permite que los blastocistos se desarrollen in vitro más allá de la etapa de implantación, permitiendo analizar, por primera vez, las etapas clave del desarrollo del embrión humano hasta 13 días después de la fertilización.

En su opinión, este avance podría ayudar a superar una de las principales barreras del estudio de las fases tempranas del desarrollo embrionario, debido a la escasez de embriones humanos para investigar. Actualmente, los embriones se desarrollan a partir de óvulos donados por las clínicas de fertilidad.

“Creemos que será posible imitar muchos de los eventos que ocurren antes de los 14 días de desarrollo, usando células embrionarias y extraembrionarias humanas con un enfoque similar al que hemos usado con las células madre de ratón –indicó la experta–. Esto nos permitirá estudiar los acontecimientos clave de esta etapa crítica sin tener que trabajar realmente con embriones y saber más sobre por qué a menudo el desarrollo humano falla en esa fase”.


Toni Pradas

 
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