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Publicado el 21 Marzo, 2017 por Jessica Castro Burunate en Ciencia
 
 

SEGURIDAD ALIMENTARIA

Regreso a la semilla

Un efecto previsible del cambio climático es la disminución del rendimiento de los cultivos, fenómeno que la agricultura cubana busca revertir con el impulso de la ciencia y las técnicas más avanzadas
Agrcicultura, frutos, INIFAT.

(Fotomontaje: INIFAT)

Por JESSICA CASTRO BURUNATE

Cuesta imaginar un mundo donde todo lo que consumimos se produzca de forma sintética. Pero por futurista que resulte la idea, la realidad es que la tierra no se siente ya tan bondadosa. La influencia del incremento de las temperaturas, la sequía, la incertidumbre sobre la distribución de las precipitaciones –eventos asociados al cambio climático–, deja claro que la seguridad alimentaria es una preocupación, y de las grandes.

Afortunadamente aún tenemos la ciencia, y la voluntad de algunos de enfocar la mirada en esta dirección. ¿Por dónde empezar? Como siempre, por la raíz del problema, o en este caso, la semilla, responsable de entre 40 y 50 por ciento del rendimiento de los cultivos, es decir, la mitad del camino.

El manejo adecuado de las semillas permite al agricultor incrementar los resultados y adaptar la producción de los cultivos a los cambios agroecológicos. En dependencia de su calidad también estará el uso óptimo del suelo y el agua, recursos escasos en los tiempos que corren.

Cuba no ha estado exenta de las consecuencias del cambio climático. Sin embargo, pudiera encontrarse en mejor posición que el resto de los países para enfrentar, por ejemplo, el impacto de las altas temperaturas, problemática que ya resulta demasiado familiar.

A esto se une que en materia de investigación científica, mucho antes del aluvión de conciencia global, científicos cubanos y foráneos se preocupaban por cómo hacer más eficientes los campos cubanos con la diversificación de sus cultivos.

Eso no significa que podamos desviar la atención sobre el asunto. Siempre resulta mejor la mirada crítica a las palmadas en la espalda. Pero sin dudas, esta es un área de interés para el país.

En 2016, la Empresa Productora y Comercializadora de Semillas del Ministerio de Agricultura anunció un amplio y millonario plan inversionista que incluía la modernización de las 11 biofábricas existentes en el sector, y que contaba entre sus aspiraciones lograr el equipamiento de todos los laboratorios del sistema de producción de semillas. Para esto se destinaron 6.9 millones de dólares.

A su vez, se invirtieron más de 560 000 dólares en la instalación y terminación de la primera planta de beneficio de semillas en la provincia de Granma. Indudablemente, ya no se entiende la agricultura sin el impulso de la ciencia y la técnica más avanzadas.

Germinar en condiciones límites

2-Muchas semillas hortícolas son de difícil cultivo en las condiciones del clima cubano, pero el Inifat apuesta por estas debido a su alto contenido de vitaminas, hierro, zinc y calcio, y por ser un cultivo de “respuesta rápida” ante emergencias. (Foto: CISP)

2- Muchas semillas hortícolas son de difícil cultivo en las condiciones del clima cubano, pero el Inifat apuesta por estas debido a su alto contenido de vitaminas, hierro, zinc y calcio, y por ser un cultivo de “respuesta rápida” ante emergencias. (Foto: CISP)

Con respecto a la resistencia de las semillas, el núcleo duro del asunto, la investigación apunta hacia dos direcciones: la identificación de las variedades más fuertes ante las diferentes condiciones previstas, y la adaptación mediante el mejoramiento genético.

Para tener una idea del escenario que se enfrenta, considerando un aumento de la temperatura de 2 grados Celsius, los meses más cálidos –julio y agosto– pudieran alcanzar valores superiores a los 35 grados, cuando la temperatura óptima para la germinación de la mayoría de los cultivos se encuentra entre los 15-20 grados Celsius, según presentó Tomás Shagarodsky Scull, especialista del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt (Inifat).

El fitomejoramiento, en el que Cuba pone sus esperanzas para garantizar la comida de hoy y de mañana, es un proceso destinado a mejorar las cualidades genéticas de los cultivos con objetivos específicos: mayor rendimiento, resistencia a plagas o enfermedades, tolerancia a factores ambientales adversos (sequía, inundación, salinidad), entre otros.

Para esto se cruzan las plantas que posean las características deseadas, con las variedades que se quieren mejorar. Este trabajo tiene una base determinante en los bancos de germoplasma –colección de material vegetal vivo, en forma de semillas y esporas– existentes en el país, cuya diversidad de muestras debe seguir expandiéndose.

A pesar de que muchas de las semillas hortícolas son de difícil cultivo en las condiciones del clima cubano, el Inifat apunta gran parte de los recursos en esta dirección, considerando su alto contenido de vitaminas, hierro, zinc y calcio, así como el hecho de que sean un cultivo de “respuesta rápida” ante emergencias.

El trabajo desarrollado por este instituto ha aportado diferentes variedades de semillas para el cultivo de lechuga, rábano rojo, acelga china, pimiento, berenjena, perejil, quimbombó, habichuela china, melón de agua, ají, tomate, calabaza, pepino.

Sin embargo, a pesar de lo promisorio de estos esfuerzos, se ha identificado limitantes para extender el alcance de estos programas, a partir de la experiencia práctica del Proyecto Proagru, una colaboración entre del Inifat, el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (Cisp) y la Unión Europea, que busca fortalecer el Sistema de Agricultura Urbana y Suburbana mediante la producción y conservación de semillas.

La representante de Cisp en Cuba, Paola Larghy, señala la insuficiente infraestructura para la actividad de producción en campo y para el proceso de beneficio de las semillas, tanto en las instituciones que garantizan la simiente original como en las fincas municipales que se encargan de su multiplicación en los territorios; la falta de condiciones adecuadas de almacenamiento para la conservación del producto logrado y su transportación, entre otras.

El alcance de lo local

3-El incremento de la producción de semillas hortícolas permitirá la disminución de sus importaciones. (Gráfica: INIFAT)

3- El incremento de la producción de semillas hortícolas permitirá la disminución de sus importaciones. (Gráfica: INIFAT)

Para no pecar de pesimistas, podríamos resaltar los avances en las fincas municipales de semilla del Programa de la Agricultura Urbana al lograr por primera vez producciones de semillas categoría básica de rábano, berenjena, lechuga, zanahoria, perejil, quimbombó y pimiento. Estas son las obtenidas luego de la primera multiplicación de la original lograda por el investigador.

El impulso dado al Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar por Proagru, posibilitó la recuperación de variedades con baja disponibilidad en centros de investigación. Tal es el caso de los pimientos CW-3 y el E-16, así como el mejoramiento del T-28, lo que puede significar un renacer para la confección del pimiento morrón, desaparecido del mercado nacional.

Pero sin duda, uno de los mayores logros se concentra en ampliar estas prácticas a los productores, a pesar de la complejidad técnica del proceso. Esta disposición, sin embargo, puede desaprovecharse si no cambian las políticas de precios y certificación, que aun resultan poco atractivas en el primer caso y demasiado burocratizadas en el segundo, señaló Larghy.

A partir de esta situación, en las provincias de Ciego de Ávila y Camagüey se realizó un estudio de cadena de valor, que fue capaz de adaptar la metodología diseñada para otros cultivos al caso de las semillas. Lo valioso de este tipo de investigación es que logra atender los procesos desde un enfoque sistémico, permite identificar brechas y valorizar la semilla como producto en sí, no solo como insumo.

No obstante, estas experiencias, aunque altamente valiosas, tendrán un alcance limitado si no se traducen en políticas que incentiven la obtención de nuevas y mejores variedades, capaces de cubrir las demandas de productos con calidad y altos rendimientos.


Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate