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Publicado el 19 Junio, 2017 por Jessica Castro Burunate en Ciencia
 
 

I+D+i

Incubando desarrollo

Concatenar su potencial innovador y científico con las necesidades actuales es el gran reto de la Universidad de La Habana
La Universidad de La Habana cuenta con 96 proyectos en 18 programas nacionales. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

La Universidad de La Habana cuenta con 96 proyectos en 18 programas nacionales. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

Por JESSICA CASTRO BURUNATE

Fotos: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA

Para la mayoría la universidad remite a gloriosos momentos de juventud, y aunque también algún que otro trago amargo mientras se iluminaba el pensamiento, históricamente ha sido para todos el escenario de gestación de la ciencia más avanzada.

Con un largo camino recorrido, en algunos momentos no tan feliz, la Universidad de La Habana (UH) busca superarse como pilar de desarrollo para una sociedad que se transforma vertiginosamente. La mayor apuesta está en tener lista y pulida toda la maquinaria que permita aplicar en el sector productivo su potencial de innovación.

En estos momentos, según expresa a BOHEMIA la doctora Vilma Hidalgo de los Santos, vicerrectora de Investigaciones y postgrado, la agenda de investigación está construida en conexión directa con las prioridades nacionales. Entre las áreas escogidas resalta la biotecnología médica y farmacéutica, biomateriales, energía renovable, agricultura, aplicaciones informáticas, medioambiente y emprendimiento e innovación social.

Ciencia aplicada

En un proceso de reestructuración como el que vive Cuba, el influjo de las ciencias para ubicar la razón y el conocimiento al centro del cambio, alejarnos de la improvisación resulta esencial. En esto, advierte la vicerrectora, pudiera tener un papel fundamental el Consejo de Ciencia y Tecnología, espacio creado por la comisión de implementación de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución para cumplir con ese objetivo, en el que la UH participa de forma activa.

Resultado de esta relación es la contribución al Plan Estratégico Nacional de Desarrollo hasta el 2030 y las diversas aportaciones a la actualización del marco jurídico nacional por parte de la Facultad de Derecho.

La vicerrectora de Investigaciones, doctora Vilma Hidalgo, asegura que la importancia del trabajo en redes reside en la transferencia de conocimientos, y utilizar la infraestructura del país para el desarrollo integral del sistema. (Foto: UH)

La vicerrectora de Investigaciones, doctora Vilma Hidalgo, asegura que la importancia del trabajo en redes reside en la transferencia de conocimientos, y utilizar la infraestructura del país para el desarrollo integral del sistema. (Foto: UH)

Para Hidalgo este es, sin duda, un paso de avance considerable, a pesar de que la academia aún ansía poder influir más efectivamente en la toma de decisiones políticas mediante sus estudios.

La relación con entidades empresariales que garanticen la utilidad práctica de las investigaciones, ha sido una de las principales vías por la que apuesta el centro de altos estudios, particularmente en las denominadas ciencias naturales y exactas, con una capacidad científica de larga tradición.

Se intenta trabajar con una cantera de proyectos de alta pertinencia, que responda a demandas sociales. Aun cuando siempre quede un espacio para investigaciones de interés particular de la universidad, se busca asociarlos a entidades o programas ya existentes, asegura la doctora Annia Hernández Rodríguez, directora de Ciencia de la UH.

Una de las relaciones más exitosas hasta el momento viene de la mano de Biocubafarma, organismo encargado de la producción de medicamentos, con más de 30 proyectos conjuntos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), desde el año 2014.

Actualmente, la UH cuenta con 32 patentes en su cartera, distribuidas en varios sectores como son la industria químico-minera, farmacéutica, de equipos médicos, electrónica y de materiales, y de la agricultura. Aunque solo se encuentran explotadas dos patentes con licencia y producción comercial.

Una de estas, de significativo impacto social, tiene más de una década. La transferencia tecnológica del antígeno sintético contra el bacilo Haemophilus influenzae tipo b (Hib), comercializado por la Empresa Heber Biotec, permitió la producción de más de 10 millones de dosis para el Sistema Nacional de Salud, y el desarrollo de nuevas vacunas como la pentavalente DPT-Hb-Hib.

La idea de conseguir una vacuna efectiva para el Hib fue lanzada en 1989 por Vicente Verez Bencomo, entonces director del Centro de Antígenos Sintéticos de la UH. Su propuesta evadía manipular la bacteria causante de enfermedades en los menores de cinco años por lo complicado que resultaba. Luego de 14 años de experimentos, lograron hacer un producto vacunal químicamente por primera vez en el mundo, al sintetizar la molécula y fabricar la sustancia.

Por otra parte, para Hernández Rodríguez un resultado relevante en los últimos años está en el muestrario de publicaciones científicas alcanzadas. Ese indicador, vital para evaluar el estado de la ciencia en nuestro país ha sido fuente de preocupación.

La Academia de Ciencias de Cuba recientemente presentó un informe sobre la preocupante caída de este índice para las publicaciones locales con respecto a Latinoamérica, particularmente de las ciencias sociales. Años atrás mantenía una alta posición entre los líderes de la región.

Sin embargo, asegura Hidalgo, contrario a la tendencia general, la UH ha visto un 50 por ciento de crecimiento en el índice de publicaciones en los últimos cinco años, de las cuales más de la mitad se ha ubicado en corrientes principales.

Las ciencias naturales y exactas han tenido siempre una tradición en las publicaciones, por lo tanto el trabajo más fuerte se realizó en las ciencias sociales que hasta el momento producían por debajo de su potencial, considera la vicerrectora, y resalta, no obstante, que para dar un verdadero salto es necesario aumentar el financiamiento en esta dirección.

Mecenazgo científico o alianzas estratégicas

La historia de las ciencias, como la de las artes, bien pudiera contarse a través de la búsqueda para su financiamiento. Encontrar mecanismos estables para la sustentabilidad económica de las investigaciones también es un objetivo de este modelo teórico productivo en que intenta insertarse la casa de altos estudios.

Tres centros en el área de ciencias exactas y naturales (el Centro de Productos Naturales, el Centro de Biomateriales y el Instituto de Materiales y Reactivos) cumplen el ciclo completo desde la investigación hasta la comercialización del producto. (Foto: Foto: UH)

Tres centros en el área de ciencias exactas y naturales (el Centro de Productos Naturales, el Centro de Biomateriales y el Instituto de Materiales y Reactivos) cumplen el ciclo completo desde la investigación hasta la comercialización del producto. (Foto: Foto: UH)

El desarrollo de laboratorios conjuntos es tal vez una de las apuestas más concretas y seguras para el crecimiento de las capacidades científicas mediante la transferencia de tecnologías y conocimientos. Actualmente se encuentran activos dos laboratorios, uno dedicado a la energía fotovoltaica con el Ministerio de Energía y Minas, y el otro asociado al Centro de Inmunología Molecular (CIM).

La búsqueda de alternativas para explotar el potencial científico e investigativo ha sido una constante de la Universidad de La Habana. En el caso específico de la Facultad de Biología, tuvo la ventaja del impulso estatal que se dio a esta área y mayormente a la biotecnología, haciéndola un medio propicio para estas colaboraciones, comenta María Eliana Lanio Ruiz, líder científico del Centro de Proteínas de la Facultad de Biología y fundadora del Laboratorio UH-CIM.

El laboratorio, primero de su tipo en la universidad y que radica en el área de investigaciones del CIM, vino a concretar una larga historia de cooperación entre ambas entidades. A partir de los objetivos del centro, relacionados mayormente con estudios sobre el cáncer, el Centro de Estudios de Proteínas se inserta como mecanismo de apoyo. Actualmente, la Facultad de Biología desarrolla tres proyectos, ubicados mayormente en el campo de la nanobiotecnología, y con la liberación de moléculas a las células del sistema inmune para ayudar a la terapia. De esta relación ha resultado una patente conjunta, varias publicaciones y dos doctorados.

Una de las potencialidades de este laboratorio, que incorpora investigadores provenientes de las facultades de Física y de Química, es su carácter multidisciplinario, algo que también se intenta explotar en el resto del campus pero no siempre con el mismo éxito.

La doctora María Eliana Lanio Ruiz, fundadora del Laboratorio UH-CIM (Universidad de La Habana y Centro de Inmunología Molecular), resalta que es el primero de su tipo y vino a concretar una larga historia de cooperación entre ambas entidades. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

La doctora María Eliana Lanio Ruiz, fundadora del Laboratorio UH-CIM (Universidad de La Habana y Centro de Inmunología Molecular), resalta que es el primero de su tipo y vino a concretar una larga historia de cooperación entre ambas entidades. (Foto: CLAUDIA RODRÍGUEZ HERRERA)

Aunque pareciera muy distante la relación entre la física teórica y la inmunoterapia, se avanza en una investigación donde la física estadística intenta predecir y modelar el metabolismo de una célula superior, a fin de optimizar ese crecimiento para la producción de antígenos o anticuerpos. El Centro de Productos Naturales, perteneciente a la Facultad de Química, también se ha unido a este proyecto, tratando de modificar antígenos para unirlos de forma más estable a los adyuvantes.

La alianza también se extiende a la formación. De tal forma, los licenciados de mayor grado científico tributan a las maestrías y doctorados que se imparten en la Facultad como parte del claustro de profesores, a la vez que esta resulta una vía de superación para los profesionales del centro.

Incluso con las fuentes internas, la cooperación internacional y las alianzas con el sector productivo, el financiamiento sigue siendo un problema. Para la vicerrectora de Investigaciones, la clave debe seguir estando en el presupuesto estatal, al menos inicialmente, considerando la condición pública de la universidad.

Como se ha planteado en otras tantas ocasiones, este es un asunto de primer orden, o de lo contrario se corre el riesgo de que el capital humano formado durante años se desarrolle por debajo de su potencial, sin las condiciones tecnológicas y de financiamiento que requiere, recalca Hidalgo.

Este presupuesto estatal, valora Hernández Rodríguez, también debería ocuparse de las inversiones en tecnología que necesitan varios sectores, considerando el deterioro de la infraestructura científica nacional, gastos que difícilmente puedan asumir proyectos o entidades independientes.

En pos de esa sustentabilidad trabajan tres centros importantes de investigación en el área de ciencias exactas y naturales: el Centro de Productos Naturales, el Centro de Biomateriales y el Instituto de Materiales y Reactivos, en los cuales se cumple el ciclo completo desde la investigación hasta la comercialización del producto.

Una de las iniciativas que más resaltan es InCuba, un proyecto conjunto de la rectoría de la Universidad de La Habana y la Universidad Humboldt de Berlín. Su principal función es poner la innovación de cara al cliente y sus demandas. Aunque esta ya es una práctica conocida en varias universidades del mundo, en el contexto nacional resulta novedoso.

InCuba pretende potenciar la viabilidad de las innovaciones frente a las exigencias del mercado. (Foto: UH)

InCuba pretende potenciar la viabilidad de las innovaciones frente a las exigencias del mercado. (Foto: UH)

Los proyectos “incubados” deben pasar la prueba del mercado y derivar en productos o servicios viables para la economía nacional. Con la asesoría de equipos multidisciplinarios, y de expertos del país e internacionales en cada campo, resulta a la vez un mecanismo impulsor para el perfeccionamiento investigativo.

Para Alejandro Peñalver Mauri, gestor del proyecto en la UH y profesor de la Facultad de Economía, el principal resultado es la propia concepción del modelo de negocio de la incubadora, que puede ser replicado en otras organizaciones y sectores del país y contribuir al éxito de los proyectos, en áreas de más reciente desarrollo como pueden ser las aplicaciones móviles o el universo de los videojuegos.

Actualmente la UH dispone de una cartera de 14 productos para la salud, la agricultura y otros usos; ocho servicios científico-técnicos analíticos, y de corte especializado en áreas como la energía fotovoltaica y el desarrollo de prototipos 3D, entre otros, así como consultorías en casi todas las disciplinas con las que cuenta la institución.

Evidentemente, es clave contar con una estrategia de innovación que resulte sustentable a mediano y largo plazos, y para esto las alianzas con entidades empresariales resultan decisivas. Sin embargo, explotar al máximo el potencial científico de la institución requiere extender este alcance más allá de los límites del mercado, y una agenda que autónomamente se plantee estar en la vanguardia de la ciencia más avanzada.

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Jessica Castro Burunate

 
Jessica Castro Burunate