0
Publicado el 30 Junio, 2017 por Prensa Latina en Ciencia
 
 

Responde el ADN al desconcierto de Darwin

Un nuevo estudio, dirigido por el experto del Museo Americano de Historia Natural, Ross MacPhee, se basa en un trabajo de 2015 sobre el colágeno, mediante la extracción de ADN mitocondrial de un fósil de la especie encontrado en América del Sur: el llamado macrauchenia patachonica
Responde el ADN al desconcierto de Darwin.

Darwin encontró el primer fósil de esta criatura en 1834, pero no pudo comparar su combinación de rasgos con un homólogo moderno o un linaje de mamíferos distinto; además, sólo poseía unos cuantos huesos y vértebras para estudiar. (Foto: tribunadesalamanca.com).

Los restos del extraño animal que desconcertó al naturalista Charles Darwin finalmente están encajando en el árbol de la vida, según divulgó el Museo Americano de Historia Natural.

Según un despacho de Prensa Latina fechado en Washington, llamado macrauchenia patachonica, la especie vivió en la Patagonia durante la última edad de hielo, hasta su extinción hace unos 12 mil años.

El nuevo estudio, dirigido por el experto del Museo Americano de Historia Natural, Ross MacPhee, se basa en un trabajo de 2015 sobre el colágeno, mediante la extracción de ADN mitocondrial de un fósil de la especie encontrado en América del Sur.

Los investigadores también utilizaron un distinto enfoque para recuperar el genoma de macrauchenia, incluso sin un análogo moderno.

Según MacPhee, coautor del estudio sobre la especie extinta, el cuadrúpedo era bastante voluminoso y, actualmente, no hay nada vivo parecido.

El animal tenía un cuello largo semejante al de una llama, los pies de 30 centímetros como un rinoceronte y lo que pudo haber sido un tronco parecido a un tapir; esta combinación peculiar de rasgos alimentó un misterio de casi dos siglos sobre cómo clasificar a la extraña bestia.

No tiene fósiles de tejidos blandos, desconocemos si la nariz se convirtió en un tronco real, similar al de un elefante, o algo más análogo a un gran apéndice carnoso, como la trompa del tapir. La abertura nasal está justo entre las tomas de los ojos, en lugar de sólo por encima de los dientes, agregó el especialista.

El científico británico Charles Darwin encontró el primer fósil de esta criatura en 1834, pero no pudo comparar su combinación de rasgos con un homólogo moderno o un linaje de mamíferos distinto; además, sólo poseía unos cuantos huesos y vértebras para estudiar.

De acuerdo con los nuevos análisis, macrauchenia pertenece a un grupo hermano de Perissodactyla -incluye caballos, rinocerontes y tapires-.

Los dos grupos se dividieron hace 66 millones de años, alrededor del tiempo de la extinción masiva por el asteroide que aniquiló a los dinosaurios al golpear la Tierra. (PL).


Prensa Latina

 
Prensa Latina