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Publicado el 14 Julio, 2017 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

PALEONTOLOGÍA

El primer pariente

Fueron encontrados en Marruecos los fósiles más antiguos de nuestra especie, con más de 300 000 años, lo cual indica que la humanidad no procede de un único lugar africano, sino que su origen implica a todo el continente
Así sería el Homo sapiens de Jebel Irhoud, según la reconstrucción realizada por los artistas Künstlern Adrie y Alfons Kennis. (Foto:  ALAMY /MAURITIUS)

Así sería el Homo sapiens de Jebel Irhoud, según la reconstrucción realizada por los artistas Künstlern Adrie y Alfons Kennis. (Foto: ALAMY /MAURITIUS)

Por TONI PRADAS

“Creo que este es el principio de una gran amistad”, gorjeó Rick Blaine (interpretado por Humphrey Bogart) al capitán Louis Renault (Claude Rains), mientras lo tomaba del brazo para alejarse caminando en medio de la neblina del aeródromo de Casablanca.

Entre las más memorables en la historia del cine se apuntan estas líneas finales del oscarizado filme que lleva el nombre de esa ciudad. Casablanca no solo ha provocado torrentes de lágrimas desde su estreno en 1942, sino que dio cierto aire de universalidad y glamour al agreste, si bien exótico, territorio marroquí.

La enigmática frase –se afirma que es un guiño homosexual de su polimatrimoniado director Michael Curtiz– tal vez recobra vida hoy, cuando Marruecos despierta pasiones entre los paleontólogos interesados en armar el árbol genealógico de la humanidad.

La causa de esto ha sido el descubrimiento, en el país magrebí, de los fósiles más antiguos y fiables de nuestra especie, con una antigüedad de más de 300 000 años. Es decir, el hallazgo de herramientas de piedra y huesos de animales, pertenecientes al Homo sapiens, añade 100 000 años más a la historia de nuestra especie.

Un equipo internacional de científicos ha descubierto tales joyas en el sitio de Jebel Irhoud, una caverna ubicada cerca de Sidi Moktar, aproximadamente 100 kilómetros al oeste de Marrakech, la llamada Ciudad Roja.

La ancianidad de los fósiles fue informada en un comunicado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, radicado en Leipzig, Alemania. Tal como explicaron los investigadores en un artículo publicado en la revista Nature, este descubrimiento, comparado con otros precedentes, es anterior en al menos 100 000 años, y revela una historia evolutiva compleja y la afirmación de que la humanidad no procede de un único lugar, como se creía hasta ahora, sino que su origen probablemente implica a todo el continente africano.

Cualesquiera que sean los datos genéticos de los humanos actuales o de los fósiles, ambos indican un origen africano de nuestra especie conocida como Homo sapiens. En el pasado, los restos más antiguos del Homo sapiens se habían encontrado en Omo Kibish, en el sur de Etiopía, los cuales tienen una antigüedad de 195 000 años. Conocido como “Los hombres de Kibish”, con apariencia de humano moderno, sus piezas fueron descubiertas en 1967 por el keniata de origen inglés Richard Leakey, en el valle del río Omo.

En otro lugar de Etiopía, nombrado Herto, se encontró también un fósil de Homo sapiens con una ranciedad de 160 000 años (Homo sapiens idaltu). Eso hizo creer hasta ahora, a la mayoría de los investigadores, que todos los seres humanos procedían de una población que vivía en el Este de África hace 200 000 años.

Sin embargo, el nuevo develamiento señala que el Homo sapiens se extendió por todo el continente africano hace 300 000 años. Es decir, mucho antes del éxodo humano hacia fuera de África, hubo dispersión dentro del mismo continente, según el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, autor principal de la investigación.

Se confirma la antigüedad

El yacimiento de Jebel Irhoud se ha convertido en la nueva cuna de la humanidad. (Foto: SHANNON MCPHERRON, MPI EVA LEIPZIG)

El yacimiento de Jebel Irhoud se ha convertido en la nueva cuna de la humanidad. (Foto: SHANNON MCPHERRON, MPI EVA LEIPZIG)

Jebel Irhoud, el sitio marroquí, se hizo notorio desde los años 60 del siglo pasado por sus fósiles humanos y artefactos de la Edad Media de Piedra, una etapa importante de la prehistoria africana.

La interpretación de los homínidos de Irhoud, sin embargo, ha sido complicada por las persistentes incertidumbres que rodean su edad geológica. Hasta que con el nuevo proyecto de excavación, que comenzó en 2004, se obtuvieron nuevos fósiles de Homo sapiens, aumentando su número de seis a 22.

De manera que Jebel Irhoud se ha confirmado, a partir de estos nuevos hallazgos –cráneos, dientes y huesos largos de al menos cinco individuos– como el sitio más antiguo y más rico de homínidos de la Edad Media de Piedra en África.

Para proporcionar una cronología precisa de este descubrimiento, los científicos utilizaron el método de datación por termoluminiscencia. Esta es empleada en arqueología para determinar la edad de elementos que hayan sido sometidos a calentamiento, como hogares o cerámicas.

Con este método de datación absoluto, los investigadores analizaron los pedernales encontrados en el yacimiento, es decir, las piedras muy duras formadas principalmente por sílice y que al romperse forman unos bordes muy cortantes que fueron usados como armas. Estas piedras tienen una edad aproximada de 300 000 años.

Luego aplicaron en los laboratorios el mismo método a los artefactos de sílex y pudieron establecer una cronología coherente para los nuevos fósiles de homínidos, señalando que los orígenes de nuestra especie se remontan 100 000 años más atrás en el tiempo, respecto a las estimaciones actuales.

Los investigadores fueron incluso más allá y recalcularon la edad de una mandíbula descubierta en los años 60 y que había sido datada con una antigüedad de 160 000 años por un método diferente, conocido como resonancia del espín electrónico.

Con nuevas medidas de la radioactividad de los sedimentos de Jebel Irhoud y con mejoras metodológicas, la datación de esta mandíbula se correspondió entonces con la obtenida mediante la datación por termoluminiscencia, minutos más, minutos menos.

Mirándonos al espejo

Las herramientas de piedra halladas en Marruecos pertenecen a la Edad Media de Piedra. (Foto: MOHAMMED KAMAL, MPI EVA LEIPZIG)

Las herramientas de piedra halladas en Marruecos pertenecen a la Edad Media de Piedra. (Foto: MOHAMMED KAMAL, MPI EVA LEIPZIG)

El cráneo de los humanos modernos se caracteriza por una combinación de rasgos que nos distinguen de nuestros parientes fósiles y antepasados: una cara pequeña y una caja craneal globular. Los de Jebel Irhoud exhiben, sin embargo, un rostro y dientes de apariencia moderna, pero una caja craneana más grande y primitiva.

Hublin y su equipo utilizaron escáneres tomográficos (por secciones) y un análisis estadístico de la forma de los fósiles basándose en cientos de medidas 3D, para demostrar que la forma de la cara de los fósiles de Jebel Irhoud es prácticamente idéntica a la de los humanos modernos actuales.

No obstante, en contraste con su morfología facial moderna, el cráneo Jebel Irhoud conserva una forma arcaica. Según el paleontólogo Philipp Gunz, la forma interna de la caja craneana refleja la forma del cerebro.

“Nuestros resultados sugieren que la morfología del rostro humano moderno se estableció al principio de la historia de nuestra especie, y que la forma del cerebro y eventualmente su funcionamiento, evolucionaron en el seno de la línea evolutiva del Homo sapiens”, añade.

Recientes comparaciones del ADN extraído del Neandertal (especie Homo neanderthalensis, de hace 230 000-28 000 años atrás) y del Homínido de Denísova (especie indeterminada que vivió entre un millón y 40 000 años atrás), con el ADN de los humanos modernos, revelan diferencias en los genes que afectan al cerebro y al sistema nervioso.

Según los académicos, los cambios evolutivos de la forma de la caja craneana están relacionados, probablemente, con una serie de cambios genéticos que afectan la conectividad, la organización y el desarrollo del cerebro que distingue al Homo sapiens de sus ancestros.

Por toda África

Mucho antes del éxodo humano hacia fuera de África, ocurrió su dispersión dentro del mismo continente, considera el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin. (BBC)

Mucho antes del éxodo humano hacia fuera de África, ocurrió su dispersión dentro del mismo continente, considera el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin. (BBC)

La morfología y la edad de los fósiles de Jebel Irhoud también corroboran la interpretación de un enigmático cráneo parcial de Florisbad, al sur de África (a veces denominado Homo helmei), como uno de los primeros representantes del Homo sapiens.

En resumen: Los primeros fósiles sapiens se encuentran repartidos por todo el continente africano: Jebel Irhoud, Marruecos (315 000 años), Florisbad, Sudáfrica (260 000 años) y Omo Kibish, Etiopía (195 000 años). Esta dispersión cuenta una historia evolutiva compleja de nuestra especie, que cubre todo el continente.

Hasta ahora, el norte de África había sido ignorado en los debates que rodean al origen de nuestra especie, la cuna del primer pariente, pero los descubrimientos de Jebel Irhoud –según Abdelouahed Ben-Ncer, otro de los investigadores– demuestran los estrechos vínculos del Magreb con el resto del continente en el momento de la emergencia del Homo sapiens.

Cambios biológicos y de comportamiento

Reconstrucción de los fósiles de Homo sapiens hallados en Marruecos. (Foto: PHILIPP GUNZ, MPI EVA LEIPZIG)

Reconstrucción de los fósiles de Homo sapiens hallados en Marruecos. (Foto: PHILIPP GUNZ, MPI EVA LEIPZIG)

Los fósiles de este yacimiento marroquí se encontraron en depósitos que contenían huesos de animales, como gacelas, que habían sido cazados. Las herramientas de piedra asociadas a esta cacería pertenecen a la Edad Media de Piedra, período que abarca desde que los seres humanos empezaron a elaborar instrumentos líticos hasta que descubrieron y usaron los metales.

Los artefactos de Jebel Irhoud muestran que se usaba el método Levallois, un procedimiento complejo de lascado, con formas puntiagudas corrientes. La mayor parte de estas herramientas se hicieron con sílex, una piedra muy dura formada principalmente por sílice y que al romperse forma unos bordes muy cortantes, que habrían traído de otra parte. En particular, el bifaz, una herramienta lítica prehistórica que caracteriza una etapa de la Edad de Piedra, no se encuentra en el yacimiento de Jebel Irhoud.

Los artilugios, como los hallados en Marruecos, demuestran una adaptación que permitió al Homo sapiens dispersarse a través del continente. Los encontrados en Jebel Irhoud parecen muy similares a los del este y sur de África.

“Es probable que las innovaciones tecnológicas de la Edad Media de Piedra en África estén relacionadas con la aparición del Homo sapiens”, explica el arqueólogo del Instituto Max Planck, Shannon McPherron. Los resultados en Jebel Irhoud esclarecen la evolución de esa especie humana y manifiestan que desarrolló antes de lo que se creía hasta ahora.

Así, la expansión del Homo sapiens por toda África, hace 300 000 años, fue el resultado de cambios biológicos y de comportamiento, concluyen los investigadores.

Quién sabe si fue entonces, como propusiera Rick al capitán Renault, el principio de una gran amistad.

 

Hallan en Groenlandia los fósiles más antiguos conocidos

Un equipo de investigación ha descubierto en Groenlandia los fósiles más antiguos conocidos hasta ahora, datados con una edad de 3 700 millones de años, tal y como se describe en un estudio publicado en la revista Nature.

Estromatolíto fósil hallado en Isua, Groenlandia. (Foto: revistaenfoque.cl)

Estromatolíto fósil hallado en Isua, Groenlandia. (Foto: revistaenfoque.cl)

Estos ejemplares superan en 200 millones de años a la que era hasta ahora la evidencia fósil más antigua de la Tierra, unas estructuras estromatolíticas –formaciones sedimentarias creadas por microorganismos– de hace 3 500 millones de años, encontradas en Warrawoona, Australia. El hallazgo, liderado por la Universidad de Wollongong, de la isla-continente, se ha producido en Isua, al suroeste de Groenlandia, considerada la cuna de toda la vida.

Esta región alberga las rocas más antiguas conocidas y con un buen estado de conservación. Varias líneas de investigación ya habían evidenciado entornos donde pudo surgir la vida, hace aproximadamente 4 000 millones de años.

Como los de Australia, los nuevos fósiles son estromatolitos, estructuras formadas por la sedimentación de microorganismos de uno a cuatro centímetros conservados en rocas metamórficas.

“Los estromatolitos son un signo de vida que cualquiera puede observar y los fósiles son una evidencia de un entorno de vida temprano”, declara Allen Nutman, investigador en la Universidad de Wollongong y autor del estudio.

Las rocas metamórficas –rocas ígneas o sedimentarias sometidas a grandes presiones y temperaturas y consideradas las más antiguas de la Tierra– no son los tipos de piedras que los paleontólogos considerarían ideales para encontrar señales de vida en el pasado, debido a que no son sedimentarias, como las que albergan la mayor parte de los fósiles de la Tierra.

“Encontrar pruebas de vida parecía imposible en estas rocas deformadas y alteradas”, declaran los autores del estudio. Sin embargo, los fósiles fueron hallados en estas rocas que habían salido a la luz tras el deshielo de una capa de nieve perenne que las cubría.


Toni Pradas

 
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