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Publicado el 31 Octubre, 2017 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

La alternativa más viable

Aplicar la ciencia y la técnica para aumentar la producción y el rendimiento agrícola

Doctor Sergio Rodríguez Morales, director del Instituto Nacional de Investigaciones en Viandas Tropicales ( INIVIT),

Por Dr. SERGIO RODRÍGUEZ MORALES*

(Especial para BOHEMIA)

Es preciso que los agricultores comprendan que cuando se habla de ciencia y técnica, estas no son palabras abstractas, que deben materializarse en el escenario productivo con el propósito de lograr que con el mismo esfuerzo en diferentes condiciones edafoclimáticas, y con el nuevo escenario que nos diseña el cambio climático, se produzca eficientemente sin agredir el medioambiente.

Podemos tomar algunos ejemplos para que se comprenda mejor. Haciendo el mismo esfuerzo a pesar del cambio climático, si aplicamos más los resultados de la ciencia y la técnica –no solo los desarrollados por diferentes centros científicos del país, sino también por ese universo de productores que son verdaderos científicos del “surco”–, produciremos más y con mayor eficiencia, lo que contribuirá a una superior ganancia para el que la aplica.

En cualquier rama económica existen ejemplos para demostrar lo antes expresado. En nuestro caso, tomaremos como referencia aquellos cultivos en los que desarrollamos el trabajo en nuestra institución, el Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales.

En el caso de la yuca (Manihot esculenta Crantz), el diámetro de la médula (parte blanda que está en el centro de la estaca, que se utilizará como semilla) debe ser menor o igual a 50 por ciento del diámetro total de la misma. Esta proporción se presenta en plantas que ramifican alrededor de 1.20 metro de altura en las primeras cinco o seis estacas de 20 centímetros de longitud. Cuando se toman estacas de las ramificaciones superiores el rendimiento puede disminuir hasta en 30 por ciento, por tanto es menor la producción e ingresos para el productor aun cuando se utilizan los mismos insumos y a veces se realiza hasta un mayor esfuerzo.

Con el boniato (Ipomoea batatas) la situación es más grave. Cuando usted utiliza todos los esquejes o cogollos de áreas de producción con más de 120 días de edad, las utilidades se afectan en más de 40 por ciento, comparados con los esquejes que tienen entre 60-80 días. Si proceden de bancos de semillas, siempre debemos sembrar sobre canteros; cuando se realiza en el fondo del surco, los rendimientos pueden disminuir 25-30 por ciento.

Dr. Sergio Rodríguez, director del INIVIT. (Foto: IPS)

Dr. Sergio Rodríguez, director del INIVIT. (Foto: IPS)

Con respecto a las semillas que hoy tenemos en nuestro país en los bancos de germoplasma, el boniato, por ejemplo, tiene 850 variedades. El plátano –vianda, burro y fruta– posee 350 variedades y es reconocido como el primero de América tropical y subtropical. El de yuca está entre los que disponen de 550 variedades.

Estas se conservan no solo por sus rendimientos, sino también por ser portadoras de otros caracteres importantes como la resistencia a enfermedades, el contenido de materia seca, etcétera… Muchas de ellas duplican y hasta triplican el rendimiento de las otras, de manera que con el mismo esfuerzo y con los mismos insumos, empleando solo el cultivo que tenga mayor potencial productivo, usted obtiene mejores provechos y superiores resultados económicos.

Si sumamos que existen cultivares de ciclo corto (precoces), medios y tardíos, estos nos permitirían contar con la presencia de estos productos los 12 meses del año en los mercados.

Podemos arribar a la conclusión de que la aplicación de la ciencia y la técnica es la alternativa más viable para producir más alimentos y obtener los mejores resultados para la población, y para el productor alcanzar mayores ingresos.

*Director del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit) del Ministerio de la Agricultura. Miembro del Consejo de Estado de la República de Cuba. Miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba


Redacción Digital

 
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