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Publicado el 6 Noviembre, 2017 por ACN en Ciencia
 
 

Las temibles gargantas de la tierra

Además de ensañarse con los viales, las torrenciales lluvias de principios de octubre de 2016, destruyeron viales y crearon multitud de esas zanjas o fosos de diferentes diámetros, denominadas por los expertos “gargantas de la tierra”
Las temibles gargantas de la tierra.

Las lluvias torrenciales destruyen viales y caminos, y crean multitud de esas zanjas o fosos de diferentes diámetros. (Foto: strangesounds.org).

Por PABLO SOROA FERNÁNDEZ

En la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa, inmensa área protegida que comparten Guantánamo y Holguín, ambas provincias tuvieron que acometer,   junto a la restauración de caminos y carreteras dañados por el ciclón Matthew, una batalla declarada contra las cárcavas.

Además de ensañarse con los viales, las torrenciales lluvias de principios de octubre de 2016, destruyeron viales y crearon multitud de esas zanjas o fosos de diferentes diámetros, denominadas por los expertos “gargantas de la tierra”.

Ellas se originan por   el escurrimiento y la concentración de aguas en superficies mal protegidas, áreas desprovistas de capa vegetal o con suelo desnudo o abruptas pendientes, aunque son localizables, además, en tierras cultivables y ocupan sin permiso cualquier espacio del relieve.

Casi todos esos fenómenos naturales participan, en alguna medida y casi al unísono, en el surgimiento de cárcavas el agravamiento de las ya existentes.

Algunas  pueden tener más de 25 metros,  como la de Los Guaro, en la estratégica Vía Mulata, que enlaza a Baracoa con el santiaguero municipio de II Frente, atravesando el macizo montañoso más abrupto y húmedo del archipiélago.

Juan Carlos González Dalmau, secretario del Consejo de Cuencas Hidrográficas en Guantánamo,  especificó a la ACN que cuando se adentran un metro en el subsuelo, se califican de poco profundas; medianamente profundas cuando alcanzan entre dos y cinco, y profundas si llegan a cinco metros.

Con persistencia digna de mejor causa, la mencionada “hoya”, supera cuatro veces la primera categoría.

Su corrección ha devenido una constante en reuniones del Consejo Nacional de Cuencas Hidrográficas, presididas por Ulises Rosales del Toro, vicepresidente del Consejo de Ministros.

“Los Guaros” dificulta el tránsito por la carretera que con anterioridad al viaducto La Farola concibió el corrupto gobierno de Grau San Martín, para salvar del aislamiento a la Villa Primada de

Cuba, al igual que la de la comunidad de Yagrumaje, a mitad de camino entre el primer asentamiento poblacional cubano, y la región minera de Moa.

Para esta última, un proyecto multidisciplinario prevé el diseño de canales de drenaje revestidos con hormigón, o tubos del mismo material, provistos de cajas colectoras que garanticen la descarga de las aguas en el río de igual nombre que el poblado, Yagrumaje, donde serán bienvenidas.

Pero la iniciativa no marcha con la celeridad deseada y continúan campeando por su respeto en las laderas y cunetas de la crucial carretera esas hendiduras, debidas a la erosión fluvial de arroyos y las frecuentes precipitaciones en la zona, también en la jurisdicción de la mayor fábrica de agua del Caribe Insular.

González Dalmau llama la atención sobre un hecho: las cárcavas de la zona se asientan sobre suelos ferralíticos rojos, mineralizados, “y lo más preocupante es que decenas y cientos de metros de  ese cuerpo natural se destruyen progresivamente y en un breve lapso, cuando para formar un centímetro de ellos la naturaleza necesita un siglo”.

Contra ese fenómeno otro método recurrente consiste en colocar en el área afectada tranques y barreras formadas con plantas de raíces fibrosas, restos de otros árboles y piedras, artificios que evitan el arrastre de la capa cultivable, que al país le es imprescindible proteger del asedio de las temibles gargantas de la tierra. (ACN).


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