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Publicado el 9 Febrero, 2018 por Bárbara Avendaño en Ciencia
 
 

BIOLOGÍA

Un pariente en peligro

El estudio genético más exhaustivo realizado hasta el momento a grandes simios permitió concluir que la población del orangután de Tapanuli, recién descubierto en Indonesia, es una nueva especie
Es una obligación conservar la especie de los homínidos vivientes recién descubierta, Pongo tapanuliensis. (foto batangtoru.org)

Es una obligación conservar la especie de los homínidos vivientes recién descubierta, Pongo tapanuliensis. (foto batangtoru.org)

Por BÁRBARA AVENDAÑO

Cuando en noviembre pasado los científicos presentaron en la revista Current Biology al más reciente de los homínidos vivientes descubierto, el orangután de Tapanuli (Pongo tapanuliensis), algunos suspicaces dudaron que fuera realmente una especie nueva. Para creerlo inequívoco, esperaban que las conclusiones se expusieran en medios de primera línea como Science o Nature.

Ahora deben estar de plácemes, porque en el acostumbrado ranquin anual de Science, dentro de los 10 avances científicos más relevantes de 2017, se confirma el irrefutable hallazgo del gran simio, en el área de Batang Toru, una superficie de 1 100 kilómetros cuadrados en el norte de la isla indonesia de Sumatra.

Desde hace 20 años investigadores de la Universidad Nacional de Australia advirtieron que unos primates vivían en esa zona. En 2013, a manos de los integrantes de un equipo liderado por la Universidad de Zúrich, Suiza, llegó el esqueleto de un orangután procedente de aquella geografía y observaron diferencias que les hicieron considerarlo un ser único.

Sin embargo, no fueron suficientes las pruebas luego de examinar los restos del orangután, un macho de unos 25 años –equivalente a unos 45 años para una persona– que entró en una plantación de palmeras de salak, fruta dulce típica de la región, y recibió una paliza por los campesinos que pensaron saqueaba sus cultivos, de cuyas lesiones murió.

Se decidió entonces efectuar un minucioso análisis de 37 genomas de orangutanes, incluida la nueva especie, calificado como el estudio genético más exhaustivo de estos animales hecho hasta el momento.

Sus protagonistas fueron científicos del Instituto de Biología Evolutiva, centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, España. Como resultado, se concluyó que Pongo tapanuliensis es una especie única. La tercera de orangutanes que se conoce (las otras dos son los de Sumatra y los de Borneo) y la séptima de los grandes simios de la familia a la que también pertenece el ser humano.

Salvar al simio de Tapanuli

El estudio del cráneo del orangután de Tapanuli reveló una decena de diferencias anatómicas respecto a las dos especies de conocidas, la de Sumatra y la de Borneo. (foto imgs.mongabay.com)

El estudio del cráneo del orangután de Tapanuli reveló una decena de diferencias anatómicas respecto a las dos especies de conocidas, la de Sumatra y la de Borneo. (foto imgs.mongabay.com)

La población de orangutanes recién descubierta la integran hoy 800 ejemplares y se encuentra entre las más amenazadas del mundo. Pasó inadvertida por la ciencia hasta hace poco porque su aspecto exterior difiere muy poco del de Pongo abelii en Sumatra y Pongo pygmaeus en Borneo, descritas anteriormente. Esos animales no se han podido capturar en la naturaleza, por lo que los investigadores no están seguros de que existan divergencias en cuanto a peso y tamaño.

Matthew Nowak, coautor de la investigación, del Programa de Conservación de Orangutanes de Sumatra, comentó al periódico La Vanguardia, de España, que el análisis del cráneo del orangután que murió tras ser apaleado reveló una decena de diferencias anatómicas respecto a las dos especies de orangután conocidas, la de Sumatra y la de Borneo. Entre estas, destaca que posee un cráneo y cerebro más pequeño que el de los otros orangutanes, colmillos superiores más anchos, articulación de la mandíbula más corta, la línea de dientes superiores más estrecha y el rostro más plano.

Otras de las características de los orangutanes de Tapanuli son su pelaje de color canela con textura de estropajo, y que tanto los machos como las hembras tienen barba. Por el contrario, las poblaciones de orangutanes de Sumatra tienen el pelo más largo y lacio.

El diario español también informa que, según Michael Krützen, director de la investigación, de la Universidad de Zúrich, en cuanto al comportamiento la única peculiaridad de este mamífero de grandes dimensiones descrita hasta la fecha es que las vocalizaciones de los machos son más largas y tienen un ritmo más rápido que las de otros orangutanes. No hay datos que indiquen que su dieta, sus capacidades cognitivas o su comportamiento reproductivo sean distintos.

De acuerdo con los resultados publicados del estudio genético, el linaje de los orangutanes de Tapanuli se separó del de los otros más de tres millones de años atrás. Posteriormente, hace unos 675 000 años, se escindieron los linajes de la especie de Borneo y la de Sumatra.

Los datos compilados revelan que los orangutanes de Tapanuli son descendientes directos de los grandes simios que llegaron a Sumatra desde Asia, en una época en que el nivel del mar era más bajo que ahora y las islas de Indonesia estaban unidas al continente.

Añade la investigación que desde la región de Tapanuli, al sur del lago Toba, los ancestros de los orangutanes actuales se dispersaron por los territorios de Borneo y de Sumatra. Esto trajo consigo que durante cientos de miles de años las poblaciones de orangutanes estuvieron conectadas y se reprodujeron entre sí.

La región donde habitan Pongo tapanuliensis, Pongo abelii, y Pongo pygmaeus. (foto elperiorido.com)

La región donde habitan Pongo tapanuliensis, Pongo abelii, y Pongo pygmaeus. (foto elperiorido.com)

Sin embargo, el flujo genético de los orangutanes de Tapanuli con los de Sumatra se redujo tras la gran erupción volcánica que asoló los bosques de la región 73 000 años atrás y quedó interrumpido hace entre 10 000 y 20 000 años.

A pesar de los cruces ocurridos hasta épocas recientes, por los datos genómicos obtenidos, los especialistas del Programa de Conservación de Orangutanes de Sumatra defienden que los de Tapanuli son una nueva especie.

Apenas salió a la luz el suceso, al anuncio le siguió una alarma: la existencia de este pariente de los humanos se halla en peligro de extinción extremo por la pérdida de su hábitat y la caza.

De ahí que los expertos clamen por aplicar medidas de conservación urgentes. Explican que hasta el momento las amenazas externas provenían de la construcción de carreteras, la deforestación ilegal, la caza y el comercio de orangutanes.

A estas se suma hoy el plan previsto para fabricar una presa en la región con la densidad más alta de este simio que, de ponerse en práctica, anegaría gran parte de su mejor hábitat. La preocupación de los especialistas se sustenta, además, en análisis previos realizados, los cuales refieren que una tasa de mortalidad de menos de uno por ciento por año sería suficiente para verlos desaparecer definitivamente.

Corresponde entonces disminuir las acciones humanas y la contaminación que atenten en la actualidad y el futuro contra la nueva especie descubierta. Preservar hasta el último tramo de bosque en la región donde habita podría hacer que sobrevivan sus poblaciones, que se perpetúe su presencia en el planeta.


Bárbara Avendaño

 
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