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Publicado el 11 Marzo, 2018 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

El cerebelo participa en tareas cognitivas y afectivas

Desde hace años se vienen estudiando otros problemas derivados del mal funcionamiento del cerebelo, más difíciles de detectar a simple vista. Según esos estudios, también se encarga de controlar funciones cognitivas y afectivas. Una de estas es el reconocimiento de las caras, saber si otra persona está triste o alegre
Demuestran cómo el cerebelo participa en tareas cognitivas y afectivas/ Foto: periodistadigital.com/salud/medicina/)

Demuestran cómo el cerebelo participa en tareas cognitivas y afectivas/ Foto: periodistadigital.com/salud/medicina/)

Investigadores del Instituto de Neurociencias de Castilla y León de la Universidad de Salamanca (España) publicaron en la prestigiosa revista Scientific Reports, la confirmación de que el cerebelo está implicado no solo en el control de ciertos movimientos musculares mecánicos, sino también en tareas cognitivas y afectivas. El deterioro de estas funciones ocurre de forma progresiva cuando se daña el citoesqueleto de las células de Purkinje.

Los investigadores trabajan con un modelo de ratón que presenta una neurodegeneración que afecta solo a un tipo de neuronas, llamadas células de Purkinje. Cuando se produce la muerte de estas neuronas, el cerebelo pierde sus funciones.

Este modelo de ratón tiene un gen dañado, lo que provoca la ausencia de una enzima denominada CCP1. Esta pérdida afecta a los microtúbulos, un elemento del citoesqueleto de las células.

La destrucción de este tipo de neuronas provoca una ataxia cerebelosa, una pérdida de coordinación de los movimientos musculares que impediría, por ejemplo, que un camarero realice bien la tarea de llevar la bandeja, puesto que el cerebelo no cumple su función de coordinar perfectamente los músculos del brazo.

Desde hace años se vienen estudiando otros problemas derivados del mal funcionamiento del cerebelo, más difíciles de detectar a simple vista. Según esos estudios, también se encarga de controlar funciones cognitivas y afectivas. Una de estas es el reconocimiento de las caras, saber si otra persona está triste o alegre.

A menudo las personas que sufren algún trastorno del espectro autista no reconocen estos signos relacionados con la afectividad, de manera que adolecen de empatía y no le encuentran el doble sentido a ciertas situaciones y expresiones.

Sin embargo, la relación entre el cerebelo y las funciones cognitivas y afectivas solo se ha podido investigar parcialmente y de forma muy puntual. Una de las grandes aportaciones es, precisamente, haber dedicado mucho tiempo a su estudio en ratones.

Cuando se les presenta un objeto nuevo, pasan más tiempo con él porque son curiosos, mientras que si se trata de un objeto que ya conocen le prestan menos atención, afirman los autores. (T.P.)


Toni Pradas

 
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