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Publicado el 24 Marzo, 2018 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

CRIPTOMONEDAS

Hucha.com

Una nueva divisa digital, el petro, viene a revolucionar el universo paralelo de las finanzas
Criptomonedas. (Foto: @Criptodiario)

(Foto: @Criptodiario)

Por TONI PRADAS

Catártico, telúrico, enigmático y político, se ha tornado el mundo de las criptomonedas. Y a la vez, poético, simpático, simbólico, cinético, fantástico, romántico, dinámico, modélico y artístico. Se ha convertido, pues, en un desafío tan temerario como tocar timbres en las casas del barrio y no huir cuando abren sus puertas los ariscos dueños.

Dicen por ahí que estamos viviendo los días en que comienza a gatear el dinero del futuro, y si es así podemos sospechar que viviremos un trauma semejante al sufrido en el siglo VII antes de la Era Común, cuando en Lidia, en la actual Turquía, se empezaron a acuñar las primeras monedas que se conocen, y se dejó de pagar en el comercio con sacas de sal y otros bienes.

La primera criptomoneda que empezó a operar fue el bitcoin en 2009 y desde entonces han aparecido muchas otras con diferentes características y protocolos, como litecoin, ethereum, ripple, dogecoin… Ya se contabilizan unas 1 500 en todo el planeta binario, cada una nacida para otorgar una novedad a su predecesora y juntas alcanzan ya un mercado de 400 000 millones de euros.

Estamos hablando del llamado dinero digital, o divisa virtual, moneda virtual, dinero virtual o dinero electrónico; genéricamente apodado criptomoneda, ya que para su intercambio utiliza códigos informáticos encriptados matemáticamente que imposibilitan ser usados por otro que no sea el propietario. Así, fluyen como plasma financiero por los capilares de Internet.

Con un toque de novedad para la mayoría de las personas, las criptodivisas o criptoactivos tienen casi una década poniendo nerviosos a los adustos sistemas bancarios y financieros, pues pagadores y cobradores no requieren de esos intermediarios para hacer realidad sus transacciones. En consecuencia, los costos por las operaciones se reducen, así como los tiempos para las liquidaciones, algo que en el mundo “real” puede tardar días.

De manera que muchos clientes golosean hacer sus rutinas comerciales rápidamente y con mínimo costo –además de anónimas, al no intervenir terceros–. Súmese también la posibilidad de bancarizar a más personas que no cumplen con las rígidas exigencias de las instituciones financieras para poseer una cuenta corriente.

El éxito depende, por supuesto, de la confianza que se deposita en el sistema dinerario, como mismo ocurre con los bancos.

El guiño que han recibido las criptomonedas descansa en la seguridad, integridad y equilibrio de los estados de cuentas (contabilidad), garantizados por un entramado de agentes que, suspicaces, se verifican mutuamente y protegen activamente la red.

La “minería” de cadenas de bloques verifica las redes de criptomonedas, otorgándoles seguridad, integridad y equilibrio de los estados de cuentas. (Foto: @Criptodiario)

La “minería” de cadenas de bloques verifica las redes de criptomonedas, otorgándoles seguridad, integridad y equilibrio de los estados de cuentas. (Foto: @Criptodiario)

Estos agentes son llamados “mineros”, que para nada son señores con corbata y pelo engominado. Son personas comunes que con vigorosas computadoras mantienen una alta tasa de procesamiento de algoritmos buscando una falla en el sistema, el gasto doble de una moneda o una fisura que puedan usar los intrusos.

De manera que romper la seguridad existente en una criptomoneda, si bien es matemáticamente posible, el costo para lograrlo sería impagable, pues requeriría tener una potencia computacional mayor que la de toda la red conformada para la protección.

Por lograr esa invulnerabilidad, los mineros reciben una pequeña recompensa que se reparte de manera aleatoria. Semejante virginidad la logran con el empleo de “granjas” para “minar” la criptomoneda, que no son más que poderosos ejércitos de ordenadores que trabajan a tiempo completo como dóciles esclavos tracios.

“Minar” –pensemos en los yacimientos de minerales– es “excavar” en bloques de códigos (que son el registro público de las transacciones en orden cronológico) con filosos cálculos mediante computadoras, y así confirmar la actividad comercial en la red de criptomonedas e incrementar su seguridad. Con semejante “metal” en la mano, se obtienen beneficios que van aumentando a medida que crece la “perforación” minera.

Hasta que esa “cantera” se agota al alcanzar su imbatibilidad y se busca entonces un nuevo filón en otro bloque, tal como haría con su taladro y su casco un minero peruano en el Cerro de Pasco.

El éxito de los criptoactivos reside en la fortaleza de una cadena de bloques o cadena articulada (conocida en inglés como blockchain), que en su estructura es una base de datos distribuida entre muchas granjas (entiéndase, no centralizada como en los bancos), lo que la hace adecuada para almacenar crecientes datos ordenados en el tiempo y sin posibilidad de modificación ni revisión.

Es decir, la plataforma blockchain permite que el almacenamiento de datos se logre mediante la replicación de la información de la cadena de bloques y que la transmisión de la información se consiga mediante redes de pares (cada agente desarrolla la operación con únicamente otro minero). Para confirmar los datos, los nodos participantes desarrollan un proceso de consenso entre todos.

Con total desenfado, miles de negocios en el mundo, incluso grandes empresas como hoteles y aeropuertos, comenzaron a aceptar globalmente, como forma de pago, la moneda invisible. Esta la expide un usuario con solo evocar una dirección electrónica o un software residente en su teléfono inteligente, que le permite acceder a su monedero virtual. Luego el comerciante puede cambiar por dólares u otras divisas el peculio electrónico recaudado, ya sea bitcoins o cualquiera otra criptomoneda pactada, o sencillamente acumular esa plata sin temor a que su banco sea asaltado por Al Pacino y John Cazale durante una canicular tarde de perros.

Un monedero de petróleo

Poco después de anunciar que la crearía, el Gobierno venezolano comenzó el pasado 20 de febrero la preventa de una nueva criptomoneda: el petro. Su objetivo, en primer lugar, es conseguir saltarse el bloqueo financiero establecido por la administración estadounidense contra la República Bolivariana para desestabilizar la nación, así como la contravención de los activos de su principal empresa, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y la comercialización de sus hidrocarburos. Asimismo, busca acabar de un planazo con la especulación de bancos y agencias de crédito.

Miles de negocios han incorporado cajeros automáticos donde se pueden extraer divisas corrientes o hacer pagos por los servicios recibidos, directamente con criptoactivos como el bitcoin. (Foto: ANTONIO COTRIM / EPA)

Miles de negocios han incorporado cajeros automáticos donde se pueden extraer divisas corrientes o hacer pagos por los servicios recibidos, directamente con criptoactivos como el bitcoin. (Foto: ANTONIO COTRIM / EPA)

A diferencia del amplio espectro de criptoactivos existentes, el petro nació con respaldo real. Más de 5 000 millones de barriles de crudo del campo 1 del Bloque Ayacucho, de la Faja Petrolífera del Orinoco, han sido destinados para valorizar el dinero binario y dotarle una solidez capaz de evitar la volatilidad del bitcoin.

La venezolana es la primera criptomoneda que funda un Estado. Según fue definido, un petro es igual al precio de un barril en el mercado mundial –es decir, unos 60 dólares– y se manifiesta físicamente, sin especulación, en las entrañas que atesoran la mayor reserva probada de petróleo en el orbe. Esto significa que, en caso de que la divisa digital pierda importe, siempre puede ser canjeada por el valor de la cantidad de hidrocarburo correspondiente.

El tiempo planificado para realizar dicha preventa –etapa para valorar el apetito del mercado– fue de un mes. Luego comenzaría la venta del activo digital sobre la cadena de bloques de la plataforma ethereum. Según lo expresado en el documento regulador llamado Libro Blanco, 55 por ciento de los ingresos recaudados irán a un fondo soberano que el Gobierno podrá usar discrecionalmente para dar respuesta a necesidades sociales.

En muy pocas jornadas el petro recibió más de 171 000 ofertas realizadas por más de 87 000 usuarios; de estos, más de 3 500 fueron empresas del mundo. En total participaron en el arranque, 127 países, entre los que destacaron Afganistán, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Rusia, Chile, Colombia, Corea del Sur, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Japón y China.

Precisamente, de esta última nación –allí radica más de la mitad de los mineros de criptomonedas del mundo– llegó el primer espaldarazo teórico al activo digital, en apenas dos días.

Según la calificadora China Dagong International Credit Rating Group, “el petro representa una iniciativa positiva, innovadora y legítima que ofrece nuevas ideas al sistema monetario internacional”. Para sus analistas, el petro puede incentivar a otros países a que emitan criptomonedas con respaldo de riqueza real, que permitan dejar atrás la dominación del dólar estadounidense al ser sustituido por un nuevo sistema monetario mundial.

Son varios los Estados que ya han manifestado interés en crear sus propias divisas digitales, entre ellos Estonia y Dubái. Atentos a lo que acontece con Venezuela –la primera propuesta de algunos senadores estadounidenses fue aplicar sanciones a quienes comercien con petros–, naciones que tienen diversos grados de fricción con Washington como Turquía e Irán, anunciaron la posibilidad de desarrollar sus propias monedas virtuales respaldadas por sus gobiernos. La de Ankara hasta tiene nombre: turkoin.

Por su parte, Rusia notificó que comenzaría en marzo las pruebas con uno de los primeros sistemas de garantía para Ofertas Iniciales de Moneda (ICO), plataforma que funcionará legalmente en todo el territorio nacional en 2018 y que tendrá como objetivo disminuir los riesgos de inversión y fraudes en criptoactivos.

Rusia es uno de los países que ha tenido mayores conflictos en el sector jurídico con las monedas criptográficas. Por ello, prohibió el bitcoin en 2016, pero la sanción afectó cuantiosamente el mercado interno. Moscú adoptó entonces una posición más abierta y positiva acerca de la comunidad blockchain, con proyectos para una criptomoneda nativa y nuevas medidas para la industria de la minería.

Venezuela ha lanzado el petro, primera criptomoneda que tiene respaldo en un bien físico, en este caso el petróleo. (Foto: DOMINIO COMÚN)

Venezuela ha lanzado el petro, primera criptomoneda que tiene respaldo en un bien físico, en este caso el petróleo. (Foto: DOMINIO COMÚN)

La calificadora china, en tanto, apunta en su informe un sesgo que podría estimular a muchos otros a experimentar con dineros virtuales aborígenes: “El hecho de que Estados Unidos haya auspiciado la sobrevaloración de su moneda, ha motivado el debilitamiento de la base crediticia en ese país”, señala.

Tal como explica la consultora, hay una clara “discrepancia sistemática” entre el sistema monetario internacional crediticio, liderado por Estados Unidos, y el sistema global de creación de valor. Y tasa: “Es cada vez más difícil para el dólar estadounidense asumir la responsabilidad de ser la moneda de reserva internacional”.

Las criptomonedas de colores

Arriesgada y novedosa, la propuesta del presidente venezolano Nicolás Maduro despertó un sinnúmero de análisis. También asombró conocerse que 50 000 mineros ya operaban en Venezuela incógnitamente y a ellos se sumarán miles de jóvenes que trabajarán sobre blockchain desde sus liceos, escuelas y nuevas granjas.

A sabiendas de que con las bondades de las criptomonedas se han logrado colar actividades delictivas como el lavado de dinero y la venta de drogas, el Gobierno ha acercado el zoom hacia su gran reto: constituir una moneda sana, limpia y transparente.

Para algunos analistas, el petro se asemeja más a un bono de deuda pública, pero otros aclaran que en verdad no se trata de un compromiso del emisor de la moneda, de pagar adeudos e intereses por finanzas recibidas a fin de financiar inversiones.

Hay quien cree que el valor disuasorio de las amenazas de sanciones a los interesados en el petro, pudiera mellar el esfuerzo monetario alternativo, mientras Venezuela, al parecer, va a seguir teniendo bloqueados sus mercados financieros tradicionales.

Por su lado, otros expertos destacan el hecho de que el petro sea impulsado por un gobierno soberano, pues eso le otorga una legitimidad en su circulación como moneda digital y, por tanto, la obtención del principal capital de una criptomoneda: la confianza. Si esta aumenta, el valor sube; si se hunde, los precios también.

Distintas miradas apuntan hacia la diferencia entre criptomonedas como el bitcoin y el petro. El primero no tiene respaldo, es muy inestable y en menos de una semana sube mucho o cae a la mitad; incluso puede que en algún momento llegue a cero su valor. Con el petro, aseguran, parece imposible que eso ocurra, pues el petróleo jamás va a llegar a cero aunque salga el sol por occidente.

Todos, eso sí, coinciden en que hay que darle tiempo al petro hasta que termine de salir de su placenta.

Mientras tanto, el nuevo criptoactivo vuelve a tocar el timbre de la mansión financiera, pero no huye: desafía. Una semana después del parto del petro, Venezuela anunciaba una futura divisa electrónica basada en las cuantiosas reservas de oro del país.

¿Volverán aquellos tiempos en que los dineros estaban respaldados por bienes físicos, como el oro? Esperemos la saga que viene en este nuestro mundo digital.

Entre 5.8 millones y 11.5 millones de monederos de criptomonedas se encuentran activos en la actualidad, 61 por ciento de los cuales están en Norteamérica y en Europa. Sin embargo, la inestabilidad de su valor es muy grande. (Foto: criptonoticias.com)

Entre 5.8 millones y 11.5 millones de monederos de criptomonedas se encuentran activos en la actualidad, 61 por ciento de los cuales están en Norteamérica y en Europa. Sin embargo, la inestabilidad de su valor es muy grande. (Foto: criptonoticias.com)


Toni Pradas

 
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