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Publicado el 23 Julio, 2018 por ACN en Ciencia
 
 

ACADEMIA E INVESTIGACIONES

Guardianes de una joya

El núcleo más antiguo de Camagüey cumple diez años como Patrimonio Cultural de la Humanidad. El Centro para la Conservación y el Desarrollo de las Construcciones de la Universidad local tiene su aporte
Durante cuatro décadas, la labor del actual Cecodec ha sido vital para la conservación y rehabilitación del centro histórico de Camagüey.

Durante cuatro décadas, la labor del actual Cecodec ha sido vital para la conservación y rehabilitación del centro histórico de Camagüey.

Por LIANET LEANDRO LÓPEZ

Fotos: RODOLFO BLANCO CUÉ

(Especial de la ACN para BOHEMIA)

Conservación y patrimonio son temas en Cuba sobre los cuales cualquier ciudadano puede entablar una conversación, emitir criterios e incluso sentirse identificado con su preservación, pues resulta común que muchos hayan recibido en su entorno un beneficio asociado al rescate de los bienes heredados.

En las últimas tres décadas, varios enclaves arquitectónicos o naturales se han incluido en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad, en tanto la restauración de ciudades y monumentos históricos son noticia constante y de amplia repercusión en la prensa local y nacional. Pero esta naturalidad con la que hoy se asume el trabajo de conservación patrimonial, como algo cotidiano y altamente necesario, no existió siempre.

La Constitución de la República de Cuba de 1976 refrendó en su artículo 39 que “El Estado defiende la identidad de la cultura cubana y vela por la conservación del patrimonio cultural y la riqueza artística e histórica de la nación. Protege los monumentos nacionales y los lugares notables por su belleza natural o por su reconocido valor artístico o histórico”.

A partir de entonces, se desarrolló un cuerpo de leyes, decretos y resoluciones que encaminaron el trabajo de conservación, cuyo primer gran resultado fue la inclusión del centro histórico de La Habana y sus fortificaciones en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Pero el espíritu por el rescate de la herencia nacional no se limitó al ámbito capitalino. Muchas ciudades se volcaron a engrandecer lo que las hacía únicas, y en Camagüey, a más de 700 kilómetros de la urbe habanera, un grupo de investigadores y profesores de la universidad comenzó a sentar las bases de lo que llevó a la otrora villa de Santa María del Puerto del Príncipe a formar parte del acervo cultural mundial.

El actualmente denominado Centro para la Conservación y el Desarrollo de las Construcciones (Cecodec), adscrito a la Facultad de Construcciones de la Universidad de Camagüey (UC), ha tenido varios nombres y categorías en sus casi cuatro décadas, pero mantuvo una visión de continuidad que permite enunciarlo como un solo organismo desde sus inicios.

Cuando todavía el patrimonio y su conservación no eran temas comunes, ya un grupo de profesores y sus estudiantes se volcaba a las calles camagüeyanas para realizar el primer inventario general de edificaciones de la urbe, luego de que en 1978 el centro histórico se declarara Monumento Nacional.

La identificación de las zonas urbanas de mayor valor, la catalogación de los repertorios constructivos y el estudio de la movilidad en el centro histórico son los primeros aportes del grupo que en 1999 se nombró Centro de Estudios de Conservación de Centros Históricos y Patrimonio Edificado (Cecons).

El inventario de las edificaciones permitió desarrollar una base de datos que siguió seis variables clave. Con estas se definió el grado de protección y la prioridad de intervención a nivel arquitectónico.

El inventario de las edificaciones permitió desarrollar una base de datos que siguió seis variables clave. Con estas se definió el grado de protección y la prioridad de intervención a nivel arquitectónico.

Aunque su misión esencial es propiciar acciones científico-técnicas y de divulgación desde la educación universitaria en pregrado y postgrado, sus especialistas y estudiantes han colaborado en 40 años con otras entidades y empresas para las cuales han formado personal altamente calificado, acotó Elvira Sariol Hernández, profesora e investigadora del Cecodec.

Gracias a esas colaboraciones, también figura en el currículum del centro el rescate de edificaciones como la Casa Natal de Carlos J. Finlay, la ampliación del hotel Plaza, la Catedral de Camagüey (hoy Basílica Menor) y la iglesia del Carmen, única en el territorio con dos torres campanarios simétricas.

“Recuperamos la casa natal de Finlay, no solo del deterioro físico, sino incluso de una interpretación errónea que situaba el nacimiento del eminente científico en otro inmueble”, recordó de entonces, el doctor en Ciencias Oscar Prieto Herrera.

Con la llegada del siglo XXI, la otrora villa, entre las primeras fundadas por los españoles, se embarcó en el derrotero de inscribirse en la selecta lista de heredades de la Unesco.

La ciencia en pos de una declaratoria mundial

La colaboración del Cecons (en 2014, tras su integración con el Centro de Desarrollo de las Estructuras y los Sistemas Constructivos, se convirtió en el Cecodec) fue esencial para conformar el expediente que se entregó a la Unesco para optar como bien cultural inscrito en la lista de Patrimonio Mundial.

La también fundadora, doctora en Ciencias Lourdes Gómez Consuegra, asesoró la elaboración de los planes parciales y de manejo del centro histórico y sus regulaciones urbanísticas, documentos rectores para la Oficina del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC).

Cuando se creó esa institución en 1997, con la cual el centro de estudios de la Facultad de Construcciones de la UC ha mantenido siempre estrecha colaboración, fue necesario realizar un nuevo inventario de las edificaciones en el centro histórico. Los resultados del otrora Cecons fueron vitales para ese proceso.

“Por primera vez en Cuba se empleó un sistema informatizado para la elaboración de ese inventario, aporte de la tesis con la cual opté al grado científico de doctora en Ciencias, y que había utilizado previamente para un trabajo similar en la ciudad de Puebla, México”, señaló Lourdes Gómez.

Esa relación de edificaciones, piedra angular de la información que sustenta los planes parcial y de manejo, así como las regulaciones urbanísticas, se desarrolló sobre una base de datos que siguió seis variables clave: valor, carácter o singularidad, época, estado técnico, nivel de transformación y uso de suelo.

“Con esas variables se definió el grado de protección y la prioridad de intervención a nivel arquitectónico, en tanto a nivel urbanístico se trabajó para determinar centralidad, concentración de valor por manzanas, densidad de valor y frentes de valor. Con estas se delimitaron las zonas de protección patrimonial”, explicó la investigadora.

Toda esa información conformó el texto del expediente para optar por la declaratoria como Patrimonio de la Humanidad.

Fruto de un esfuerzo conjunto de la OHCC, el Centro Provincial de Patrimonio, la UC representada en su centro de estudios sobre conservación, y otros organismos, el 7 de julio de 2008 Camagüey fue declarado como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el segmento más antiguo de su centro histórico.

De cara al futuro

Adela García Yero, directora del Cecodec, mencionó al turismo, las nuevas construcciones y los materiales de construcción como proyecciones de los estudios del centro.

Adela García Yero, directora del Cecodec, mencionó al turismo, las nuevas construcciones y los materiales de construcción como proyecciones de los estudios del centro.

“Investigaciones que influyan en el centro histórico de la ciudad, el desarrollo de nuevas construcciones en armonía con el sector patrimonial, potenciar la diversificación de los materiales de construcción y preservar espacios para uso turístico, son algunos de los objetivos actuales del Cecodec”, acotó Adela García Yero, su directora.

Igualmente lideran el ámbito de las estructuras compuestas por diferentes materiales y sus aplicaciones en las nuevas edificaciones y en la rehabilitación de construcciones existentes.

“Nos honran dos premios nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba, por la elaboración de las bases para el diseño de estructuras compuestas, y por su adaptación a situaciones de incendio”, relató el investigador Rafael Larrúa Quevedo.

Cecodec es ejemplo de cuánto las universidades cubanas aportan al desarrollo socioeconómico, y de cómo tal contribución, por relevante, puede reconocerse a escala mundial.


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