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Publicado el 25 Agosto, 2018 por Prensa Latina en Ciencia
 
 

Encuentran fósil de una tortuga sin caparazón

Nombrada Eorhynchochelys sinensis, la especie -que vivió hace 228 millones de años- presenta un cuerpo con forma de disco volador cuyas costillas no crecieron hasta formar un carapacho

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Washington, 24 ago (PL) El fósil de una tortuga sin caparazón, pero con boca desdentada, fue descubierto por un equipo internacional de científicos, destaca un estudio publicado hoy en Nature.

Nombrada Eorhynchochelys sinensis, la especie -que vivió hace 228 millones de años- presenta un cuerpo con forma de disco volador cuyas costillas no crecieron hasta formar un carapacho.

Al decir del paleontólogo Olivier Rieppel, uno de los autores, medía más de seis pies de largo y la parte anterior de las mandíbulas se convertía en un extraño pico.

Además, probablemente vivió en aguas poco profundas y cavó en el barro para obtener comida, añadió el experto del Museo Field del Museo de Historia Natural en Chicago, Estados Unidos.

El origen de las tortugas es un problema sin resolver en la paleontología durante muchas décadas, dijo Rieppel. Ahora, con Eorhynchochelys, cómo evolucionaron las tortugas se ha vuelto mucho más claro, agregó.

Para Nick Fraser, otro de los investigadores, este fósil impresionantemente grande es un descubrimiento muy emocionante que nos da otra pieza en el rompecabezas de la evolución de la tortuga.

El hallazgo muestra que la evolución temprana de esos animales no era una acumulación sencilla y paso a paso de rasgos únicos, sino que era una serie mucho más compleja de eventos que apenas estamos comenzando a desentrañar, agregó el especialista de Museos Nacionales de Escocia..

Según el medio especializado, los científicos no estaban seguros de si los antepasados de las tortugas formaban parte del mismo grupo de reptiles que los lagartos y serpientes modernos (los diápsidos, que tenían dos agujeros en los costados de sus cráneos) o si eran anápsidos que carecían de esas aberturas.

Sabemos que esos animales no están relacionados con reptiles anápsidos tempranos, sino con diápsidos evolutivamente más avanzados, concluyó Rieppel.


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