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Publicado el 3 Septiembre, 2018 por Xinhua en Ciencia
 
 

Científicos evalúan beneficios de la hibernación humana

¿Es posible que los seres humanos entren en un estado de bajo consumo de energía, similar al de los animales que hibernan, reduciendo la temperatura corporal y el metabolismo?

Imagen ilustrativa: resolviendolaincognita.blogspot.com

SHENZHEN, (Xinhua) — La posibilidad de hibernar ha rondado la imaginación humana desde hace largo tiempo. En “Interstellar”, un reciente éxito taquillero de Hollywood, los astronautas hibernan varios años durante un largo viaje espacial.

El sueño a bajas temperaturas es una ocurrencia común en muchas películas de ciencia ficción. Pero, ¿realmente es posible que los seres humanos entren en un estado de bajo consumo de energía, similar al de los animales que hibernan, reduciendo la temperatura corporal y el metabolismo?

Científicos chinos están tratando de comprobarlo a través de la búsqueda de un mecanismo para regular la temperatura del cuerpo.

Para la ciencia ya no es un secreto que el hipotálamo, una región del encéfalo ubicada en la base del cerebro, es el responsable de regular la temperatura corporal. Sin embargo, los métodos tradicionales no han permitido determinar exactamente cuáles neuronas cumplen con esta labor.

Wang Hong, científica cerebral de los Institutos de Tecnología Avanzada de Shenzhen de la Academia China de Ciencias, encabezó un equipo de expertos en la tarea de identificar las neuronas responsables de establecer y regular la temperatura corporal en ratones valiéndose de una avanzada técnica de biología genética.

En el experimento “in vitro”, el equipo encontró que el 20 por ciento de las neuronas en el hipotálamo de los ratones reaccionaron al calor. Dichas células tienen una característica en común: todas expresaron un gen llamado TRPM2.

En una nueva ronda de pruebas, los científicos inyectaron en los animales la droga Clozapine N-oxide, con el fin de activar las neuronas que expresaban el citado gen. Al cabo de dos horas, la temperatura del cuerpo de los roedores cayó de 37 a 27 grados centígrados. Luego de matabolizar el medicamento, lo que les tomó cerca de 10 horas, sus cuerpos regresaron a la temperatura normal.

El equipo encontró que el cambio en la temperatura corporal no representó ningún perjuicio para la salud de los ratones. El estudio fue publicado en la prestigiosa revista Science en septiembre de 2016.

Pero los científicos chinos no son los únicos que están trabajando en esta dirección. La NASA, a través de la compañía de ingeniería aeroespacial Space Works Enterprises, está estudiando sistemas de hibernación que eventualmente serían utilizados en misiones tripuladas a Marte.

No obstante, el equipo de Wang se enfoca más en las aplicaciones médicas.

Diversos estudios han mostrado que si se logra bajar la temperatura del cerebro poco después de que una persona ha padecido un derrame cerebral, esta medida puede ayudar a proteger el sistema nervioso. La terapia de hipotermia leve fue incluida en el tratamiento del accidente cerebrovascular en la década de los 90.

Sin embargo, esta requiere de instrumentos sofisticados, y su aplicación es complicada en los tratamientos de emergencia.

“Nuestra esperanza es encontrar el área objetivo en el cerebro y desarrollar un medicamento que pueda bajar la temperatura del paciente inmediatamente después de sufrir la embolia, con el fin de proteger su sistema nervioso”, explica Wang.

“Aún no tenemos completamente claro por qué una temperatura baja ayuda a proteger el sistema nervioso”, reconoce la especialista, y agrega que “la creencia general es que la reducción de la tasa metabólica de las células reduce a su vez la producción de radicales libres”.

El próximo paso para el equipo de Wang es experimentar con primates para descubrir si las neuronas que expresan TRPM2 pueden jugar el mismo rol en la regulación de la temperatura corporal.

“La discrepancia entre las diferentes especies es el problema más difícil. Aún no sabemos si podremos desarrollar una droga capaz de regular la temperatura del cuerpo humano. Aún tenemos mucho que estudiar”, añade.

Pero incluso si los investigadores llegan a dominar la técnica para regular la temperatura coroporal, ¿podría la hibernación formar parte de la exploración espacial?

“Eso aún parece un sueño muy lejano”, advierte Wang. “El solo hecho de solucionar el problema de regular la temperatura del cuerpo no es suficiente para concretar la hibernación, ya que también es necesario tomar en cuenta muchos otros factores, como los ritmos circadianos y la nutrición, cómo despertar a los astronautas después de un tiempo tan largo es otra complicación”, explica.

Adicionalmente, algunos científicos albergan preocupaciones sobre las implicaciones éticas y sociales de la hibernación artificial. ¿Qué pasaría si una persona que ha estado hibernando por muchos años regresa a la conciencia y se encuentra con que ahora es mucho más joven que sus hijos? ¿Que pasaría si alguien no lograra adaptarse a un mundo que haya cambiado de manera radical durante su largo sueño?

Para Wang, ese es el lado positivo de que los estudios al respecto aún estén en su primera fase. “Todavía tenemos mucho tiempo para discutir la hibernación artificial antes de que llegue a realizarse, afortunadamente”, celebra. Pero de inmediato refrenda la importancia del trabajo que adelanta: “regular la temperatura corporal de acuerdo con nuestras necesidades será el primer paso”.

 


Xinhua

 
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