0
Publicado el 11 Octubre, 2018 por Prensa Latina en Ciencia
 
 

¿Por qué las Soyuz aseguran la vida de sus tripulantes? (+videos)

El desarrollo de las naves Soyuz comenzó en 1962, bajo la dirección de Serguéi Koroliov, el padre del programa espacial soviético

El lanzamiento de la nave rusa Soyuz con dos tripulantes a bordo fracasó poco después del despegue este jueves, pero el cosmonauta ruso Alexéi Ovchinin y el astronauta estadounidense Nick Hague quedaron a salvo, aunque experimentaron una enorme sobrecarga al descender. ¿Cómo pudo pasar esto?

La Soyuz es una familia de naves espaciales tripuladas implementadas en la época soviética y mejoradas por los ingenieros rusos, que son conocidas por su fiabilidad. El desarrollo de la versión básica de la nave comenzó en 1962 en el OKB-1, bajo la dirección de Serguéi Koroliov, el padre del programa espacial soviético.

La nave espacial que entra en las capas densas de la atmósfera está orientada de modo que las sobrecargas de desaceleración tengan una dirección horizontal. Por lo tanto, su impacto en el tripulante se reduce al mínimo, como durante el lanzamiento

Las naves Soyuz han realizado más de 130 vuelos exitosos y se convirtieron en un componente clave de los programas de exploración espacial tripulados soviéticos y rusos. Desde el 2011, después de la finalización del programa del transbordador espacial estadounidense, las Soyuz se han convertido en el único medio de transporte de tripulaciones a la Estación Espacial Internacional.

La información sobre el rescate de la tripulación ruso-estadounidense luego del fallido lanzamiento es escasa, pero tanto la NASA como la agencia espacial rusa Roscosmos anunciaron con certeza que los tripulantes estaban sanos y salvos, pese a la enorme sobrecarga de 6G que sufrieron durante el descenso.

¿Cómo pueden sobrevivir los tripulantes en estas naves?

Para debilitar el efecto de las altas aceleraciones, los cosmonautas en este tipo de naves están ubicados de tal manera que las sobrecargas se dirijan a lo largo del eje horizontal de la misma. Esto asegura un suministro efectivo de sangre al cerebro a sobrecargas de hasta 10G, y durante un corto tiempo, incluso hasta 25G. Según las estadísticas, los tripulantes rara vez experimentan sobrecargas de más de 4G.

Cuando una nave espacial regresa a la Tierra y entra en las densas capas de la atmósfera, el astronauta experimenta una sobrecarga de desaceleración, es decir, aceleración negativa. Según el cálculo integral, la sobrecarga durante la desaceleración corresponde a la de la aceleración al inicio de lanzamiento.

La nave espacial que entra en las capas densas de la atmósfera está orientada de modo que las sobrecargas de desaceleración tengan una dirección horizontal. Por lo tanto, su impacto en el tripulante se reduce al mínimo, como durante el lanzamiento.

 


Prensa Latina

 
Prensa Latina