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Publicado el 3 Abril, 2019 por Prensa Latina en Ciencia
 
 

El ‘vago’, la sed y el cerebro

¿Quién se encarga de avisarle al cerebro cuando hay sed?
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nervio vago, cerebro, sed -collage

Washington, 2 abr (Prensa Latina) Científicos descubrieron que las señales por necesidad de hidratación del intestino viajan a través del nervio vago para activar las neuronas de la sed, publica hoy la revista Nature.

Mediante el uso de la optogenética –técnica que permite activar o desactivar neuronas con el uso de haces de luz- los expertos mostraron cómo esas células que se encuentran en el órgano subfornical del hipotálamo transmiten mensajes al núcleo de la cercana reóptica mediana (MnPO).

En la MnPO un subconjunto de neuronas individuales respondieron las señales de bebida de la boca y la garganta con la provocación de la sensación de sed y el envío de señales al riñón para que conserve el agua en el torrente sanguíneo.

Otras células cercanas también codificaron otra información como el nivel de estrés de un animal o la disponibilidad de fuentes de agua.

Zachary Knight, líder de la investigación, aseguró que “esta es la primera vez que hemos podido ver en tiempo real cuándo las neuronas individuales integran señales de diferentes partes del cuerpo para controlar un comportamiento como beber”.

En el estudio se utilizaron fibras ópticas flexibles implantadas cerca del hipotálamo para observar la actividad de las neuronas sedientas en ratones que bebían agua salada e inyectaron líquido directamente en sus estómagos mientras observaban la actividad de sus neuronas sedientas.

Cuando se dio a los ratones una infusión de sal y luego se les permitió beber agua pura, sus neuronas de sed se callaron inicialmente mientras bebían, pero pronto volvieron a encenderse, como si eso indicara la necesidad de beber más para compensar la sal añadida en sus estómagos.

Descubrieron entonces, que la infusión de agua fresca desactivaba estas células tan bien como lo hacía tomar una bebida, pero después de las infusiones de agua salada, las neuronas sedientas permanecían activas.

Según los especialistas, los resultados sugieren que las neuronas de la sed revisan la decisión de los sensores en la boca y la garganta por la información que les llega de un segundo nivel de sensores en el intestino que predicen cómo de bien la bebida rehidrataría al roedor y si necesita seguir bebiendo.

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