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Publicado el 10 Septiembre, 2019 por Prensa Latina en Ciencia
 
 

El “pozo del diablo”

Lo que ocurrió el día después del choque del meteorito Chicxulub en México

En un solo día se depositaron alrededor de 130 metros de material, una tasa vertiginosa de acumulación que demuestra que al impacto le sucedió un infierno de corta duración a nivel local, seguido de un largo período de enfriamiento global.
Meteoro
(Ilustración en prensa-latina.cu)

Washington, 10 sep (Prensa Latina) Tras el impacto del meteorito en Chicxulub, México, que condujo a la desaparición de los dinosaurios, hubo de todo: incendios, tsumanis y después un enfriamiento de la atmósfera, demuestra un estudio publicado hoy en una revista especializada.

Hace unos 65 millones de años chocó un meteorito en ese sitio de la península de Yucatán, hecho que según las más recientes evidencias científicas conllevó al exterminio de los dinosaurios.

Sin embargo, los estudios sobre el fenómeno van mucho más allá y desde 2016, el Programa Internacional de Descubrimiento Oceánico desde una plataforma de perforación en alta mar, ha permitido a los investigadores describir con detalles sin precedentes cómo fueron las primeras 24 horas después del impacto.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, revela que la explosión del asteroide carbonizó toda la vegetación situada a miles de kilómetros a la redonda del impacto y desencadenó un tsunami imposible de imaginar, que llegó hasta el interior de Norteamérica, a más de dos mil kilómetros de distancia.

Dentro del cráter, al analizar sus rocas, los científicos encontraron carbón vegetal y también un biomarcador químico de la presencia de hongos del suelo dentro o justo encima de capas de arena, signo de haber sido depositado por un reflujo de aguas.

Estos hallazgos sugieren que el paisaje carbonizado fue arrastrado hacia el cráter por el retroceso de las aguas del tsunami, explican.

Los investigadores señalan, además, que en un solo día se depositaron alrededor de 130 metros de material, una tasa vertiginosa de acumulación que demuestra que al impacto le sucedió un infierno de corta duración a nivel local, seguido de un largo período de enfriamiento global.

No en vano, ironizan, Chicxulub significa en la lengua maya “pozo del diablo”. Se achicharraron y luego se congelaron, ejemplificaron.


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