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Publicado el 19 Enero, 2020 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

¿Te has imaginado qué comían los primeros homínidos?

homínidos

 

La rama evolutiva de la especie humana se separó de los simios hace unos 7 millones de años. Estos primeros homínidos se distinguían, entre otras cosas, por tener dientes y mandíbulas muy grandes y probablemente enormes músculos para masticar.

Estos atributos morfológicos parecen indicar que los homínidos más antiguos tenían la capacidad de producir grandes fuerzas de mordida, lo que hace pensar que su dieta incluía alimentos duros o voluminosos como nueces, semillas o recursos subterráneos como los tubérculos.

Más de lo pensado

Sin embargo, la mayoría de los dientes fósiles no muestran el tipo de desgaste microscópico que se esperaría en este escenario, lo que ha fundamentado un fuerte debate científico en torno a lo que nuestros antepasados más antiguos comían.

Para profundizar en estas interrogantes, un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en San Louis (WUSL), realizó un estudio experimental de esmalte dental moderno, cuyos resultados sugieren que los tejidos vegetales duros pudieron haber constituido una parte importante de la dieta de los ancestros humanos, más de lo que se presume actualmente.

Utilizando experimentos que analizaron las interacciones microscópicas entre las partículas de alimentos y el esmalte dental, el equipo de investigación encontró que incluso los tejidos vegetales más duros apenas desgastan los dientes de los primates.

Para comprender la mecánica subyacente de cómo se forman estas cicatrices en la superficie dental, los investigadores colocaron pequeñas piezas de cáscaras de semillas en una sonda que arrastraron sobre el esmalte de un diente molar de orangután de Borneo.

Estudiando el desgaste dental

Esto permitió hacer 16 “diapositivas” que representaron los contactos entre el esmalte dental y tres cáscaras de semillas diferentes de plantas leñosas que forman parte de las dietas modernas de los primates.

Los investigadores arrastraron las semillas contra el esmalte a fuerzas comparables a cualquier acción de masticación, y evidenciaron que los fragmentos de semillas no formaban grandes hoyos, rasguños o fracturas en el esmalte dental.

Si bien la acción produjo algunos surcos poco profundos, los científicos no observaron nada que indicara que los tejidos vegetales duros pudieran contribuir significativamente al microdesgaste dental. En contraste, los fragmentos de semillas en sí mismos mostraron signos de degradación al frotarse contra el esmalte dental.

Estas observaciones sugieren que los grandes dientes y mandíbulas que distinguieron a los primeros homínidos podrían haber sido utilizados para masticar cantidades importantes de semillas, sin dejar cicatrices en los dientes.

Estos resultados, explican los autores del estudio, pueden tener implicaciones para la reconstrucción de la dieta de los primeros homínidos, y potencialmente para nuestra interpretación del registro fósil de la evolución humana.

Referencia: Hard plant tissues do not contribute meaningfully to dental microwear: evolutionary implications. Scientific Reports, 2020.


Redacción Digital

 
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