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Publicado el 6 Marzo, 2020 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

Perfectamente conservada en ámbares

Abeja 100 de millones de años es nueva para la ciencia

La abeja fósil habría visitado las flores con las 21 triungulinas de escarabajo (larvas) halladas, y es posible que la gran cantidad de triungulinas causara que la abeja volara accidentalmente hacia la resina

abeja primitivaPor Sergio Parra

Esta abeja preservada en ámbar, al igual que el mosquito de la película Parque Jurásico, ha sido identificada por el investigador de la Universidad Estatal de Oregón George Poinar Jr. como una nueva familia, género y especie.

El fósil, del Cretácico medio de Myanmar, proporciona el primer registro de una abeja primitiva con polen. El hallazgo, publicado en BioOne Complete, arroja luz sobre los primeros días de las abejas.

Un ejemplar único

Los parásitos de escarabajo que se aferraron a una abeja primitiva hace 100 millones de años pueden haber causado un error de vuelo que condenó a la abeja a quedarse atrapada en la resina del árbol y, por lo tanto, a permanecer conservada en ámbar. Lo que la convierte en especial también por otro motivo: además de ser el primer registro de una abeja primitiva con polen, también es el primer registro de los parásitos del escarabajo.

La abeja fósil habría visitado las flores con las 21 triungulinas de escarabajo (larvas) halladas, y es posible que la gran cantidad de triungulinas causara que la abeja volara accidentalmente hacia la resina.

La abeja fosilizada comparte rasgos con las abejas modernas, que incluyen pelos plumosos, un lóbulo pronotal redondeado y un par de espuelas en la tibia posterior. El nuevo hallazgo ha sido clasificado como Discoscapa apicula, en la familia Discoscapidae. Según explica Poinar, aludiendo a una base de antena de dos segmentos:

Algo único sobre la nueva familia que no se encuentra en ningún linaje de avispas o abejas apoides es un paisaje bifurcado. El registro fósil de las abejas es bastante vasto, pero la mayoría son de los últimos 65 millones de años y se parecen mucho a las abejas modernas. Los fósiles como el de este estudio pueden informarnos sobre los cambios que experimentaron ciertos linajes de avispas cuando se convirtieron en palinívoros: comedores de polen.


Redacción Digital

 
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