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Publicado el 25 Marzo, 2020 por Reuters en Ciencia
 
 

Similar a un gusano y más chico que un grano de arroz, ¿nuestro precursor evolutivo?

Un grupo de científicos anunció el descubrimiento en Australia de fósiles de esta criatura, bautizada Ikaria wariootia, que se ha convertido en uno de los animales primordiales más importantes jamás hallados.

Foto: thetimes.co.uk

WASHINGTON, 23 mar (Reuters) – Una criatura similar a un gusano y más pequeña que un grano de arroz, que hurgaba el fondo marino en busca de alimentos como materia orgánica muerta hace unos 555 millones de años, podría ser el precursor evolutivo de la mayoría de los animales que viven hoy, incluidas las personas.

Un grupo de científicos anunció el descubrimiento en Australia de fósiles de esta criatura, bautizada Ikaria wariootia, que se ha convertido en uno de los animales primordiales más importantes jamás hallados.

Parece ser el miembro más temprano de un vasto grupo animal llamado bilaterales -organismos con dos lados simétricos, parte frontal y trasera, boca y ano y un intestino que los conecta y procesa la comida-, dijo el paleontólogo y líder del estudio, Scott Evans, del Museo Nacional de Historia Natural de Washington, del Instituto Smithsoniano.

La aparición de esta criatura durante el periodo Ediacárico fue un momento fundamental en la evolución de la vida en la Tierra, allanando el camino a la llegada de bilaterales como peces, anfibios, reptiles, pájaros, mamíferos, estrellas de mar, moluscos, insectos y más. Entre los pocos animales no bilaterales están las esponjas, corales, anémonas y medusas.

De apenas 6 milímetros de largo, la Ikaria tenía la apariencia de un gusano, aunque un extremo era más largo que el otro. Su descubrimiento subraya los humildes comienzos evolutivos de este gran segmento del reino animal, incluida la humanidad, dijeron los investigadores.

‘El origen y evolución temprana de los bilaterales es una gran pregunta para los biólogos evolutivos y los paleobiólogos porque, por supuesto, nosotros somos bilaterales. Es un instinto natural querer saber cuándo aparecieron nuestros ancestros y a qué se parecían’, dijo Mary Droser, profesora de geología de la Universidad de California Riverside y coautora del estudio.

Los investigadores identificaron fósiles que mostraban el exterior del cuerpo de 118 ejemplares de Ikaria usando una sofisticada tecnología de escaneo gracias a una subvención de la NASA. Los fósiles fueron asociados con miles de madrigueras halladas previamente en el estado de Australia Meridional.

‘Se había predicho que debería existir algo así teniendo en cuenta las madrigueras que dejaron y los estudios genéticos a los animales modernos’, dijo Evans.

Ikaria -que significa ‘punto de reunión’ en un idioma indígena australiano- vivió junto a otro animal primitivo de importancia científica llamado Dickinsonia, que era mucho más grande y se parecía vagamente a un nenúfar, pero no era bilateral y se le considera un callejón sin salida evolutivo.

Aunque no se conoce ninguno de sus órganos, un estudio previo de sus madrigueras, liderado por el coautor Jim Gehling, del Museo de Australia Meridional, indicó que la Ikaria usaba músculos para impulsarse a través del sedimento en un ambiente marino poco profundo para buscar nutrientes en forma de materia orgánica muerta, incluidos cadáveres de Dickinsonia.

La investigación fue publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.


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