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Publicado el 15 Abril, 2020 por EFE en Ciencia
 
 

Buscan nanodispositivo capaz de detectar cualquier virus

Con la nueva tecnología, basada en las propiedades biofísicas de los microorganismos, los dispositivos serían universales y podrían localizar cualquier tipo de virus o bacteria a partir de la medición de la frecuencia de resonancia a la que vibran, que revela información sobre su forma, tamaño o rigidez, que son las señas de identidad da cada microorganismo
Científicos españoles han descubierto que las bacterias y virus vibran y que a partir de su frecuencia de resonancia se podría detectar e identificar las características y tipo de cualquier microorganismo. Imagen cedida por el CSIC

Científicos españoles han descubierto que las bacterias y virus vibran y que a partir de su frecuencia de resonancia se podría detectar e identificar las características y tipo de cualquier microorganismo. Imagen cedida por el CSIC/ EFE

Madrid, 13 nov (EFE).- Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) están buscando un ‘nanodispositivo’ capaz de detectar cualquier virus o bacteria.

Los científicos han descubierto que las bacterias vibran y que a partir de su frecuencia de resonancia se podrían detectar e identificar las características y veces por segundo.

La frecuencia de resonancia del microorganismo aporta valiosa información sobre sus características, lo que permite identificarlo.

Este hallazgo, publicado en la revista Nature Nanotechnology, abre la puerta para conseguir futuros dispositivos que puedan detectar, de forma universal, a gran escala y con alta sensibilidad, la presencia de cualquier virus o bacteria en una muestra.

Hasta ahora, los test de detección -como los que se emplean con el coronavirus que causa la Covid-19-se basan en las características genéticas de cada microorganismo, por lo que solo son capaces de hallar los virus o bacterias para los que han sido diseñados.

Con la nueva , basada en las propiedades biofísicas de los microorganismos, los dispositivos serían universales y podrían localizar cualquier tipo de virus o bacteria a partir de la medición de la frecuencia de resonancia a la que vibran, que revela información sobre su forma, tamaño o rigidez, que son las señas de identidad da cada microorganismo.

‘La pandemia de SARS-CoV-2 ha ocasionado que se hable mucho de las pruebas para detectar los virus, como los test rápidos y las PCR’, ha indicado el investigador del CSIC Javier Tamayo de Miguel, del Instituto de Micro y Nano, que ha co-liderado el estudio junto a Eduardo Gil.

Según Tamayo, ‘todas estas pruebas tienen en común que van dirigidas a especies concretas; cada prueba es capaz de detectar solo el virus o los virus para los que está diseñada’.

El test idóneo ‘tendría que ser universal, capaz de detectar e identificar cualquier virus presente en una muestra’, ha señalado el investigador, y ha subrayado que la alternativa a los métodos genéticos son los métodos biofísicos.

‘Si pudiéramos medir las propiedades físicas de partículas virales o bacterias presentes en una muestra podríamos identificarlas, porque cada especie viral tiene unas propiedades características’, ha señalado el investigador.

Los investigadores del CSIC han medido por primera vez la frecuencia de resonancia de una sola bacteria, un descubrimiento supone ‘un doble hito’: descubrir que las bacterias vibran a frecuencias características y saber a qué frecuencia lo hacen y hacerlo al nivel de una sola partícula, ha detallado Tamayo.

Para hacerlo, los investigadores españoles han usado nanodipositivos optomecánicos que han recibido mucho interés científico por su capacidad para medir desplazamientos inferiores al tamaño de un átomo.

Desde hace tres años, el equipo de Tamayo colabora con en Hospital La Paz y el Hospital Doce de Octubre, de Madrid, y con varios grupos de Francia, Holanda, Alemania y Grecia, en el marco del proyecto europeo VIRUSCAN.

Este proyecto pretende construir un detector universal de virus y bacterias basados en esta , lo cual será el primer paso en una que necesitará todavía varios años de desarrollo.

El primer prototipo debería estar listo a finales del próximo año, y aunque será una embrionaria, se espera que pueda aplicarse en hospitales en el futuro.


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