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Publicado el 19 Junio, 2020 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

¿Blandos o duros?

Más sobre el enigma de los huevos de dinosaurios

Un estudio publicado por un equipo internacional de científicos sugiere que los primeros dinosaurios ponían huevos con cáscara blanda, un hallazgo que disputa la opinión predominante y permite especular sobre cómo estos animales cuidaban a sus crías.
Huevos de Mussaurus

Huevos de Mussaurus, un dinosaurio herbívoro primitivo antecesor de los saurópodos, es decir, aquellos dinosaurios de cuello largo, cuatro patas y de gran tamaño. Un nuevo estudio muestra que estos animales que vivieron hace más de 200 millones de años ponían huevos de cáscara blanda. Reconstrucción del paleoartista argentino Jorge González. / Ilustración en agenciasinc

¿Cuáles fueron primero, los huevos de dinosaurios de cáscara blanda o los de cáscara dura? Paleontólogos argentinos y estadounidenses dicen tener una respuesta.

El paleontólogo Matteo Fabbri de la Universidad de Yale y coautor de una publicación en la revista Nature, dice que al describir las nidadas pertenecientes a las especies Protoceratops de Mongolia y Mussaurus de Argentina, ellos han mostrado que estos dos dinosaurios ponían huevos de cáscara blanda y membranosa, y agrega que esto lo cambia todo, pues las cáscaras de huevo blandas se encuentran en lagartos, serpientes, en los primeros amniotas y en pterosaurios, grupos considerados mucho más primitivos que los dinosaurios en su biología. Por tanto este descubrimiento mostraría cómo los primeros dinosaurios eran más reptiles de lo que se pensaba.

Las aves modernas tienen una gran variedad de tamaños, formas y colores de huevos. Sin embargo, no se sabe mucho sobre su evolución, y conocerla es importante también para comprender los procesos reproductivos en los tetrápodos o cuadrúpedos.

“Los huevos son la única ventana que tenemos a la reproducción de los dinosaurios, nos hablan sobre las estrategias de supervivencia de las especies y cómo los animales hacen esfuerzos extraordinarios para brindar las mejores oportunidades de que sus crías sobrevivan”, asegura el paleontólogo argentino Diego Pol del Museo Paleontológico Egidio Feruglio en la ciudad de Trelew.

La nueva investigación ayudaría a comprender mejor el comportamiento reproductivo de los primeros dinosaurios y la crianza de estos animales, un tema aún en debate, porque se sabe que es mucho más común encontrar un hueso de dinosaurio que un huevo. Pero en los últimos 30 años se han hallado varios en todas partes del mundo y de muchas especies, depredadores, de cuello largo y de con pico de pato, aunque los más corresponden al Período Cretácico, o sea de entre 145 y 66 millones de años atrás, que fueron los últimos 80 millones de años de la existencia de los dinosaurios. Todos estos huevos tienen cáscara calcítica, rígida.

Sin embargo, los huevos de los primeros 80 millones de años de la vida de los dinosaurios son pocos, y esto es lo que  ” hace tan especiales a los huevos fosilizados que encontramos en Santa Cruz, Argentina, que tienen aproximadamente 200 millones de años. Son una pieza clave para entender la historia de los huevos y la reproducción de los dinosaurios” dice Pol, conocido por haber encontrado en 2013 los restos del dinosaurio más grande hasta ahora conocido, el Patagotitan mayorum. Él se refiere a alrededor de 80 huevos que descubrió recientemente con su equipo en una formación conocida como Laguna Colorada en el centro de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina.

Tales huevos pertenecen a una especie conocida desde 1976 como Mussaurus patagonicus, un dinosaurio herbívoro primitivo antecesor de los saurópodos, de cuello largo, cuatro patas y de gran tamaño. Al parecer el sitio albergaba una colonia reproductiva donde estos dinosaurios mantenían a sus crías durante su etapa más vulnerable. Y para estudiarlos en detalle, Pol recurrió a la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF) en Francia.

La paleontóloga argentina Claudia A. Marsicano de la Universidad de Buenos Aires y coautora de la investigación, dice que “junto a los huevos de otro dinosaurio del sur de África, los huevos de Mussaurus en Santa Cruz son los más antiguos que se conocen”, cuenta

Junto al paleontólogo y genetista molecular estadounidense Mark Norell y su equipo del Museo Estadounidense de Historia Natural, Pol, Fabbri y Marsicano observaron que varios de estos huevos conservan especímenes embrionarios y juveniles,  junto a los restos de una nidada excepcionalmente conservada de la especie Protoceratops, descubierta en la localidad de Ukhaa Tolgod en Mongolia. Estos animales llegaban a ser tan grandes como una oveja y fueron de los primeros dinosaurios con cuernos.

Examinaron también  la composición química de estos fósiles con una técnica conocida como espectroscopia Raman. Cuenta Fabbri, quien recientemente participó en la investigación del primer dinosaurio verdaderamente semiacuático, Spinosaurus aegyptiacus. que “cuando miramos la cáscara de huevo en la sección transversal, vemos una capa calcítica en la parte superior y una capa membranosa proteica debajo. Estas dos capas componen la cáscara de huevo en cualquier reptil. Sin embargo, el grosor entre la membrana y la capa calcítica varía mucho entre los grupos. Resulta que si la membrana es mucho más gruesa que la capa calcítica, entonces la cáscara es blanda. Si la capa calcítica es más gruesa, entonces la cáscara es dura. Nuestros resultados mostraron que los primeros dinosaurios tenían una cáscara de huevo blanda y que una cáscara de huevo dura evolucionó independientemente en tres momentos posteriores”.

Tal hallazgo tiene importantes repercusiones. Debido a que las cáscaras de huevo blandas son más susceptibles al intercambio y pérdida de líquidos con el exterior, los animales actuales con huevos de cáscara blanda los entierran bajo tierra, generalmente en sedimento arenoso para limitar la pérdida de líquido y permitir una incubación exitosa.  Además, suelen depositarse en grandes cantidades, como sucede con algunos lagartos y tortugas: muchos huevos se ponen al mismo tiempo, se entierran y luego se dejan incubar, así es que, especula Fabbri, “podríamos inferir lo mismo para los primeros dinosaurios”, especula Fabbri.

Según Mark Norell: “Por lo que sabemos, todos los dinosaurios ponían huevos. En algunos casos, al igual que las aves modernas, tenían nidos. Encontramos un par de fósiles notables de animales sentados encima de sus nidos, como hacen las gallinas en una granja hoy en día, de modo que probablemente haya habido alguna forma de cuidado parental también”. Esto además explicaría por qué no se encuentran tantos huevos fosilizados de dinosaurios pertenecientes a los primeros 80 millones de años de su historia en la Tierra. “Algo llamativo siempre ha sido el desequilibrio entre la diversidad y cantidad de registros de restos corpóreos de dinosaurios por toda Pangea desde fines del Triásico a fines del Cretácico y el registro de huevos atribuibles a este grupo”, advierte Marsicano.

Marsicano añade que “este trabajo pone en evidencia que ese desequlibrio en el registro se debe a que los dinosaurios en su origen y durante gran parte de su historia en el Mesozoico ponían huevos de cáscara no mineralizada, una cáscara proteica blanda que es mucho más sensible a la degradación y por lo tanto con pocas probabilidades de quedar fosilizada”.

Haber adquirido una cáscara como la que vemos hoy en día en las aves les da una ventaja a la hora de anidar, dado que el embrión esta protegido, y surgió en la evolución de los dinosaurios mucho más tarde e independientemente en diferentes linajes, según el experto. Esta evolución de cáscara blanda a dura representaría un hito en su historia evolutiva, ya que contribuyó al éxito reproductivo y, por lo tanto, a la propagación y diversificación de los dinosaurios.

Sin embargo, aún se desconocen las razones que propiciaron estas transformaciones,  y dice Pol que “es una de las preguntas más importantes que abre este trabajo. Si varios grupos de dinosaurios evolucionaron por separado cáscaras rígidas entonces es posible que haya alguna causa común, quizás algún cambio ambiental o climático, que llevó a que todos siguieran este camino evolutivo. Hay muchos factores ambientales que influyen en cómo se forma la cáscara rígida de los huevos en las aves de hoy en día. Creo que en el futuro próximo vamos a ver diversos estudios intentando abordar esta pregunta”.

Por su parte Fabbri especula que “todas las ramas principales que forman los grupos de dinosaurios desarrollaron cáscaras de huevo duras, por lo que la presión selectiva debe haber sido común para todos ellos; sin embargo, no podemos estar seguros”.

Coinciden los paleontólogos en saber  que en los últimos años ha habido avances en el estudio de la química de la fosilización que podrían llevar a descubrimientos más sorprendentes ya que, según Pol, “están revelando datos que no imaginábamos que se podían conocer; eecientemente estudios químicos demostraron que algunos huevos de dinosaurios eran de color, como el de algunas aves, porque detectaron restos de los mismos pigmentos que están presentes en los huevos de aves azulados”. Y a juicio de estos científicos, los avances tecnológicos permiten  detectar esos pigmentos, aun cuando fueron alterados químicamente en la fosilización hace millones de años.

(Fuentes: SINC y agenciasinc)


Redacción Digital

 
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