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Publicado el 16 Diciembre, 2020 por Toni Pradas en Ciencia
 
 

Cuando te habla un fantasma

Gracias a una pequeña e ingeniosa máquina, las personas podrán conversar con sus imágenes en 3D, un progreso que hasta hoy solo era posible mediante un proyector profesional grande y costoso

Por Toni Pradas

Holograma Stars War

(Fotograma: LUCUASFILMS)

Qué pesadilla. Anoche soñé que estaba en la playa rodeado de amigos y amigas, cervezas y mariscos. La felicidad era tal que llamé a mi jefe para decirle entre toses que no podía ir a trabajar porque estaba muy, muy enfermo. Pero de pronto apareció ante mí como un fantasma, cejijunto, con los puños apretados. Y aunque era solo un holograma, no pude evitar sentirme espantado y avergonzado.

Claro que era un sueño, pero este chasco bien pudiera sucedernos en el futuro inmediato, si dejamos abierta la comunicación de nuestro proyector de imágenes holográficas.

Que no es ciencia ficción, caramba, ni es un mareo por sobredosis después de hacer una maratón de consumo de la saga de La guerra de las galaxias, en cuyas películas los personajes suelen comunicarse corporizados en holografías. Ayúdame, Obi-Wan Kenobi, tú eres mi única esperanza: Diles que no miento.

El secreto es que ya fue presentada una nueva tecnología que masificará las videollamadas holográficas.

Tal como anunció recientemente la empresa emergente (startup) estadounidense, Portl Hologram Inc., fundada en 2019 en Los Ángeles, pronto lanzará un proyector de imágenes holográficas en una versión miniaturizada, con un tamaño similar al de una computadora de escritorio. Gracias a ese aparato, será posible establecer dicha comunicación y transmitir hologramas en tiempo real, empleando un dispositivo de uso práctico y hogareño.

Vale recordar que la holografía o visión gráfica es una técnica avanzada de fotografía que consiste en crear imágenes tridimensionales basada en el empleo de la luz. La interferencia que se produce entre dos haces de luz coherentes hace posible que la luz de uno de estos se reflecte en un objeto.

Por tanto, al recibir una luz puntual desde la perspectiva adecuada, se proyecta una imagen en tres dimensiones. Luego esta es procesada e iluminada de manera precisa; así, la imagen uede aparecer salida de sus límites, hacia fuera o hacia dentro del marco. El observador, sin usar algún accesorio óptico, la puede ver sin discontinuidades y variando las perspectivas según su posición.

En otras palabras, así aparece mi virtual jefe. Pero para moverse, para que sea un video, el proceso es más complejo; un verdadero reto a nivel tecnológico. Si se resuelve completamente, se está en el camino, a media milla y descalzos, de contar con un sistema capaz de brindar la futura televisión tridimensional.

Tal vez nos ayude a entender mejor su complejidad la etimología griega del término: olo (todo) y gramma (escritura). Significa, pues, “grabar todo”, “escribir todo”. Pero no es una fotografía. Ni siquiera una proyección 3D. No es un espejo que simplemente devuelve lo que ve. Es un sistema que recopila y almacena mucha, mucha más información en cantidades navegables.

En la actualidad existen proyectores profesionales que hacen posible ver estas imágenes que, dicen, pueden resultar escalofriantes al principio, como las de los museos de cera o los zombis.

Pero el uso doméstico de esa tecnología se antojaba futurista, solo para personajes creados por George Lucas como el robot R2-D2 (fonéticamente Arturito, entre el público hispanohablante), que puede transmitir al aire mensajes holográficos a la princesa Leia.

Tan exóticamente seductora resultó la holografía cuando la inventó en 1948 el físico húngaro Dennis Gabor, que recibió por su ocurrencia el premio Nobel de Física en 1971. Por entonces solo lo motivaba mejorar la resolución y definición de las imágenes del microscopio electrónico, pero nadie dudaba de que la tecnología era una montaña de promesas y que, tal como después ocurrió, ganaría adeptos en sectores como la educación y formación técnica, la administración pública y entre ingenieros y diseñadores que necesitan una vista 3D del producto que están creando.

Según la compañía, el nuevo producto de consumo hogareño tendrá prácticamente las mismas funciones que el proyector profesional grande. Los “mini Portl” podrán capturar el contenido y enviarlo fuera de su entorno, incluyendo características importantes para mostrar el efecto volumétrico y realista de las imágenes. También transmitirán el contenido holográfico a cualquier otro dispositivo mini Portl ubicado en cualquier punto del planeta.

Previsto para el uso familiar, los nuevos artefactos no cuentan solamente con funciones de comunicación mediante videollamadas holográficas. También apuntan hacia el área del entretenimiento, por lo que serán verdaderos centros multimedia con contenidos holográficos exclusivos.

Omnipresencia digital

Explica un artículo publicado en TechCrunch y la información mostrada por la página web de Portl Hologram, que los nuevos dispositivos presentan características como una ventana de proyección transparente con resolución frontal 4K (Ultra HD, es decir cuatro veces la resolución de la Alta Definición o HD), altavoces estéreo izquierdo y derecho integrados con control de volumen, cámara integrada para telepresencia con aplicaciones de Inteligencia Artificial, y un reproductor multimedia para transmitir las imágenes y el sonido en vivo, entre otras funciones.

El fundador de la empresa Portl, David Nussbaum, muestra sus máquinas de proyección de hologramas doméstica (a la izquierda) y profesional. (Foto PORTL HOLOGRAM INC.)

El fundador de la empresa Portl, David Nussbaum, muestra sus máquinas de proyección de hologramas doméstica (a la izquierda) y profesional. (Foto PORTL HOLOGRAM INC.)

Básicamente, la revolucionaria tecnología es semejante a la versión profesional de mayor tamaño, que es una máquina de holoportación o “transportación holográfica” de un solo pasajero, en cuyo habitáculo cabe una persona de pie (¡y vale 60 000 dólares!).

Ese artificio puede ser usado en todo tipo de escenarios con un grado de realismo que no ofrecen los dispositivos multimedia actuales: desde museos y universidades con un fin didáctico o académico, hasta giras artísticas de “resurrección” para conmemorar a creadores ya fallecidos, con su imagen holográfica en las presentaciones. Incluso, se le ha echado el ojo para hacer campañas olíticas “seguras”, y así evitar los traslados y la exposición a riesgos.

Mini Portl, por su parte, es una réplica en pequeño tamaño de la primera máquina de holoportación, algo así como una ventanita de proyección pensada para el hogar.

Ya se prevé que las videollamadas holográficas se conviertan en cosa cotidiana en los próximos años, acunadas por la increíble velocidad (hasta 1.2 gigabits por segundo) de las nuevas redes G, que harán posible realizar proyecciones holográficas desde tabletas y teléfonos inteligentes. Se dice, incluso, que esa popularización vendrá a partir de 2023 o 2024. Y aun más: estas llamadas en 3D serán el buque insignia de la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil.

Richard Foggie, de la firma británica de negocios de innovación Knowledge Transfer Network (KTN), es uno de los que ha avizorado el pronto despegue de la videollamada holográfica. Y si hasta hoy se ha requerido algún tipo de casco o “cueva” cerrada para ver hologramas -dijo en 2018 el especialista-, “en cinco años creo que veremos realidad aumentada (elementos físicos tangibles que se combinan con elementos virtuales a través de un dispositivo tecnológico) y realidad virtual (entorno de escenas u objetos de apariencia real) brotando directamente de nuestros teléfonos”.

Experimentos no han faltado. En 2017 se logró la primera llamada holográfica internacional en vivo del mundo “end-to-end” (de extremo a extremo), mientras los gigantes de telecomunicaciones Verizon y Korean Telecom (KT) probaban la tecnología 5G: Un empleado de KT, en Seúl, conversó con un colega de Verizon en Nueva Jersey, Estados Unidos, quien apareció “hologramado” en vivo en un monitor de KT.

También en 2017, el profesor de comunicaciones inalámbricas en el King´s College de Londres Mischa Dohler realizó un experimento junto a su hija para probar el potencial de las redes 5G. Mientras ella cantaba en Londres y era proyectada a través de un video, Dohler la acompañaba en Berlín con su piano. A pesar de los 1 000 kilómetros de distancia, la transmisión registró un retraso de extremo a extremo de solamente 20 milisegundos.

Por su parte, la multinacional china Huawei ejecutó hace un año una videollamada holográfica bidireccional, junto con el operador ruso MTS, entre el World Trade Center de Moscú y un teatro en Kronstadt, en San Petersburgo.

El más reciente ensayo ocurrió a mediados de mayo último, durante la jornada inaugural del Global 5G Event, celebrado en Valencia, España. Desde allí se emitió la primera videoconferencia holográfica 3D mundial con esta tecnología y dejó a todos petrificados cuando en el escenario aparecieron dos personas, aunque una de ellas estaba ciertamente en otro lugar.

Y mientras eso sucede, el mundo de la televisión hace lo suyo y ya cosecha pantallas holográficas interactivas como las de la firma Looking Glass Factory, que permiten interactuar en realidad virtual sin un dispositivo adicional en el ámbito médico, admitiendo trabajar con modelos 3D las partes del cuerpo a intervenir o tratar. Eso, sin descartar el futuro uso comercial de esos televisores.

El futuro de las videollamadas
Con el confinamiento obligado por la pandemia se disparó el uso de las videoconferencias, tendencia a la que se sumarán las llamadas holográficas. (Ilustración computerhoy.com)

Con el confinamiento obligado por la pandemia se disparó el uso de las videoconferencias, tendencia a la que se sumarán las llamadas holográficas. (Ilustración computerhoy.com)

Tanto se cerraron las puertas y ventanas durante la pandemia de covid-19 que la gente aprendió a escaparse de casa mediante las videollamadas. Dicen las estadísticas que, tras implementarse la cuarentena en el mundo, la aplicación Zoom Video Communications ha sido descargada más de 50 millones de veces.

Según informó Microsoft, la proporción de reuniones y llamadas que incluían video se había duplicado con creces en sus plataformas, pasando de 21 a 43 por ciento en marzo.

En honor a la verdad, el mercado de las videoconferencias valía miles de millones de dólares antes de que comenzara el brote de coronavirus. A tenor con las predicciones de Transparency Market Research, el uso de esta modalidad casi se duplicará en los próximos siete años y el mercado crecerá de 6 100 millones de dólares en 2019 a 11 560 millones de dólares a finales de 2027, con una tasa de crecimiento anual de 8.4 por ciento.

Una razón que explica esa popularidad es que hoy la calidad de las videoconferencias ha mejorado considerablemente (nada que ver con las confusas cámaras web con pequeños micrófonos). Por su parte, los teléfonos inteligentes son capaces de captar video de alta definición y audio claro, mientras que la salida también es suficiente para fines de videoconferencia.

Algunas empresas ya están utilizando la inteligencia artificial para introducir capacidades como la transcripción y la traducción en tiempo real. Se espera que tecnologías avanzadas como la realidad virtual, la realidad aumentada e incluso los hologramas, se integren en las videoconferencias para mejorar la experiencia y la eficiencia.

La combinación de la videoconferencia y la realidad aumentada será una tendencia futura en los lugares de trabajo. Ya los empresarios se afilan los dientes al pensar en las reuniones de realidad aumentada, en las que podrían estar marcando en una junta de video y tener a sus clientes, proveedores o colegas justo ahí, en el espacio de debate.

También es muy probable que el formato estándar de las reuniones virtuales tradicionales se vuelva más interactivo gracias a la realidad virtual. Para ello ya existe la tecnología Hololens de Microsoft, que permite a los participantes de las videoconferencias poder hablar entre ellos dentro de un entorno virtual.

La tercera tendencia que se avizora, las llamadas telefónicas con hologramas, bueno… esas dejaron de ser ya una ciencia ficción.


Toni Pradas

 
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