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Publicado el 22 Enero, 2021 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

Escarabajo bioluminiscente de hace casi 100 millones de años

El hallazgo en Birmania de un insecto bioluminiscente del período Cretácico perfectamente conservado en ámbar, permitirá a los científicos comprender mejor la evolución de las luciérnagas modernas
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Escarabajo bioluminiscente conservado en ámbar

Foto en actualidad.rt.com

Un escarabajo excepcionalmente bien conservado en ámbar hace casi 100 millones de años, sería el  ‘eslabón perdido’ entre los insectos bioluminiscentes prehistóricos y las luciérnagas modernas.

Un equipo internacional de paleontólogos hizo el descubrimiento  según un comunicado de la Universidad de Bristol (Reino Unido), que participó en la investigación del fósil hallado en Birmania.

La bioluminiscencia, o  producción de luz por organismos vivos, ha evolucionado más de 30 veces de forma independiente en varios grupos de organismos. Incluye algas unicelulares, peces, anélidos marinos, insectos, etc.

Así lo recuerda el estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B. Sin embargo, se sabe poco acerca de las transiciones que experimentó la evolución de estas peculiares formas de vida. Esto debido a que el registro fósil de estos insectos de cuerpo blando es sumamente escaso.

La mayoría de los escarabajos bioluminiscentes modernos (unas de 2.300 especies) pertenecen a la superfamilia de coleópteros polífagos ‘Elateroidea’. Es uno de los grupos de escarabajos más diversos, cuyos ancestros son difíciles de rastrear, ya que sus diferentes características morfológicas han evolucionado de forma independiente, muchas veces en diferentes grupos. De ahí la importancia del descubrimiento de este antepasado, ya que se espera que arroje luz sobre su evolución.

El insecto ha sido clasificado como una especie de la familia ‘Cretophengodidae’ que vivió en el período Cretácico. Se trata de un extinto pariente muy lejano de las luciérnagas modernas, específicamente de las familias ‘Rhagophthalmidae’ y ‘Phengodidae’.

El espécimen descrito es un un macho, con un cuerpo de 7,3 milímetros de largo, ojos grandes y prominentes, antenas con 12 segmentos y élitros oblongos que cubren casi por completo su abdomen.

Morfológicamente, es similar a los escarabajos actuales de la familia ‘Phengodidae‘, pero también presenta características distintivas: por ejemplo, una posición diferente del órgano fótico abdominal.

Fuente: actualidad.rt.com

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Redacción Digital

 
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