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Publicado el 23 Febrero, 2021 por Lilian Knight Álvarez en Ciencia
 
 

El aula tras la cámara    

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Maestros e intérpretes realizan diariamente un trabajo combinado para transmitir una clase integral. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Por LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ

Luces intensas le encandilan los ojos. Solo una vez que se acostumbra logra ver varios artefactos conducidos por hombres que le hacen señas y le piden empezar:

“¡Vamos profe!”, se le oye gritar al director de la teleclases que Rueiny Rodríguez Dross debe impartir, para el primer año de la especialidad de Biología de las escuelas pedagógicas.

Después de varios intentos, el licenciado en Educación y director de la escuela pedagógica Salvador Allende logra articular una presentación para su clase. Aunque solo fue una prueba. Es su primera vez ante cámara, y por más que ha intentado disimular, los nervios están a flor de piel. “Acepté porque lo vi como una oportunidad para aumentar mis capacidades y experiencia. He trabajado con tecnología educativa antes, en televisión jamás”.

Rodríguez Dross, como otros teleprofesores, ha desarrollado un proceso de autopreparación para la elaboración de sus clases, que son asesoradas por metodólogos del Ministerio de Educación y especialistas de televisión educativa de la empresa de Informática y Medios Audiovisuales del organismo: Cinesoft.

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Además de la empresa Cinesoft y el Canal Educativo, otros telecentros como el de Pinar del Río, acogieron la grabación de teleclases. (Foto: EL GUERRILLERO)

Para otros como la máster en Ciencias de la Educación Arlene Rivera Cutting esta es una segunda temporada. Su experiencia en teleclases inició en el Canal Educativo muchos años atrás, cuando la escasez de profesores obligó a reforzar la enseñanza de diferentes asignaturas mediante emisiones televisivas.

“En aquel entonces impartí Biología para séptimo grado y ahora para formación pedagógica. Los escenarios y el modo de transmitir el conocimiento son diferentes. Hoy debo enseñar incluso a los padres a enseñar, y convencer a los estudiantes con conceptos, metodología y apoyo bibliográfico. A un alumno de secundaria hay que motivarlo con curiosidades y preguntas”, explica la maestra.

Cada nivel tiene sus particularidades y el propio lenguaje audiovisual implica otras que un maestro frente al aula no suele encontrar: ¿cómo saber si se comprende el contenido cuando no hay ninguna mano levantada para preguntar? ¿Cómo hacer una clase dinámica si no existe debate entre los estudiantes?

Para el profesor Maikel Sosa González la solución está en llevar la comunicación más allá de la televisión. “Como complemento de nuestras presentaciones orientamos ejercicios colocados en las plataformas digitales como el Portal Cubaeduca y en estas se genera un intercambio con padres y estudiantes sobre la aprehensión del contenido, además están las redes sociales y canales del Ministerio de Educación” (Mined).

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Las tele-orientaciones abarcan los distintos tipos de enseñanzas. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Sosa es nada más y nada menos que el responsable de impartir la preparación en Matemática, tan necesaria para las pruebas finales de duodécimo grado y el ingreso a la universidad. Cuando fueron suspendidas las clases presenciales tras la llegada del nuevo coronavirus en marzo de 2020, fue uno de los que instruyó a los nuevos teleprofesores del Canal Educativo, en cuanto a las dinámicas de un set de grabación.

“Fue complicado –confiesa algo ruborizado–, pues no había hecho televisión en vivo sino que grababa, con tres meses de antelación, las teleclases de repaso para las pruebas de ingreso que usualmente se trasmitían por esa fecha. Por ende ya estaba familiarizado con los códigos de comunicación en el estudio”.

Lo cierto es que cada maestro seleccionado por el Mined asumió varios retos, el de transmitir en un nuevo formato y espacio, y el de preparar en tiempo récord clases que contenían softwares, imágenes y videos gestados por ellos mismos.

Educación inclusiva

En una de las oficinas de la empresa Cinesoft un grupo de maestras prepara tele-orientaciones. Las metodólogas revisan el guion de la clase y entre todas construyen una mejor presentación que llegue mejor a todos. Sí porque, las teleclases son para toda la familia, más si se trata de la Educación Especial.

“La intención es dotar a los padres de herramientas que les permita particularizar en las necesidades del niño y crear habilidades laborales y para la vida, sea a través de medios de enseñanza o estrategias de cómo trabajar los distintos contenidos en el hogar”, comenta Ilda Sosa Santana, metodóloga de Enseñanza Especial de la dirección provincial de Educación.

Además, refiere la también metodóloga Rebeca Ronda Sarmiento, esta no es la única vía de guiarlos: “nuestras escuelas siguen abiertas y nuestros especialistas responden vía telefónica, mediante las redes sociales o presencialmente (previa coordinación con los maestros) cualquier duda que los padres puedan tener sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

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Pedagogas de la Educación Especial opinan que más que clases, brindan orientaciones a la familia. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Para Yamiset Santana Ramírez, maestra de tercer grado de la escuela especial Flor de la Revolución, el proceso de grabación ha sido algo traumático, sobre todo porque lo asume por primera vez. Aunque está acostumbrada a su aula, no renuncia a enseñar y por ende, día tras día, va venciendo sus miedos.

Pero la inclusión dentro del sistema de teleclases va más allá de los programas dedicados al trabajo con las discapacidades. La mayor muestra es la presencia de especialistas de lengua de señas en todos los espacios. Uno de ellos es Dagoberto Hidalgo Basulto.

Dagoberto, quien es técnico en lengua de señas, licenciado en Educación Especial y metodólogo provincial que atiende discapacidad auditiva, no solo participa en la preparación del resto de los intérpretes para las teleclases, sino que también interviene en las grabaciones de varias asignaturas. Sobre cómo logra acertar en la traducción de materias diferentes, expone que es fundamental practicar una modelación previa de la clase y el diálogo con el teleprofesor, que permita a su vez familiarizarse entre ellos, con las diapositivas, el contenido y los términos a impartir.

“No todos los vocablos técnicos de las asignaturas tienen señas aprobadas. En esos casos se emplean recursos manuales y no manuales. Por ejemplo, apoyado en la diapositiva puedo representar en el espacio viso-gestual dicha imagen y después deletrear el nombre de lo que la otra profesora está trabajando.

“Las diferencias entre un lenguaje y otro se resuelve porque la técnica de la interpretación no hace una traducción literal del español signado, o sea, permite obviar preposiciones, adverbios y conjunciones y solo tomar la esencia”, precisa. Los intérpretes, jóvenes en su mayoría, enriquecen con el intercambio los modos en que la lengua de señas cubana comunica la educación.

Gestores de un sueño

Si bien los maestros son los máximos protagonistas de esta obra virtual de infinito amor, otros actores se mueven detrás de cámaras. En esto fue esencial el trabajo realizado, desde las direcciones del Mined, para identificar a los educadores más integrales. “El resultado fue una mezcla entre docentes de vasta experiencia y otros más noveles”, asegura Fernando Ortega Cabrera, director nacional de Tecnología Educativa del Mined.

Por la premura que merecía la continuidad del pasado curso escolar y la compleja situación epidemiológica, el trabajo de grabación fue asumido de conjunto por Cinesoft y el Canal Educativo.

“Las teleclases han ocupado buena parte de nuestro trabajo, el cual hemos combinado con la asesoría en didáctica y uso de tecnología como complemento”, afirma Bibiana Guerra Duarte, subdirectora de producción del grupo de desarrollo de aplicaciones y servicios informáticos de Cinesoft.

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Especialistas como Julio Salve, de Cinesoft, asesoran a los profesores en el manejo de los recursos informáticos. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA)

Según Julio Salve Vidal, jefe de la línea de contenidos digitales, inicialmente grabaron diversas asignaturas. Ahora se concentran en las orientaciones para Primera Infancia, Educación Especial y Formación Pedagógica, además de las necesarias para que los estudiantes de La Habana emparejen con el resto del país.

“Aquí contamos con un estudio de televisión con condiciones básicas para la realización y personal técnico capacitado, pero el cúmulo de trabajo inicial unido a los otros compromisos nos hizo habilitar tres sets más en la Finca de los Monos”, asevera.

Pero sin dudas, lo más complejo ha sido familiarizar a los profesores con el entorno televisivo. “Muchos no completaban el tiempo de la teleclase, a otros hubo que orientarlos en cuanto a  la preparación de diapositivas, la gestualidad, el manejo de la tipografía y los colores; asimismo, en la forma de vestir e interactuar con las cámaras”, rememora Yosdey Dávila Valdés, quien se desempeña como realizador y tele-profesor, a la vez.

Similar función desempeñaron los metodólogos de la dirección de Tecnología Educativa del Mined con los docentes en el Canal Educativo. Esta instancia también tiene un departamento de audiovisuales y programas informáticos, encargado de editar lo que sale al aire por el Educativo y colocarlo en los sitios virtuales y aplicaciones (apk) educativas, detalla Ortega Cabrera. Entre esas plataformas digitales están el portal Cubaeduca, el Repasador Virtual y la apk Mi clase Tv, todas con acceso libre de costo.

Independientemente de que la infraestructura dista mucho de lo que se aspira, hoy el desarrollo de la tecnología educativa en Cuba depende más de una cuestión cultural. Requiere que los maestros asuman los nuevos medios informáticos y códigos comunicativos, en función de transformar la metodología de sus clases; y por ende, de educar a sus estudiantes en la gestión de la información. Así lo estima el profesor de formación pedagógica Yosdey Dávila.

A pesar de esos detalles perfectibles, cada profesor frente a cámara es un “valiente”, sentencia Aniuska Riqueres Tarragó, directora del Canal Educativo.

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El Departamento de Audiovisuales y Programas Informáticos, del Mined, se encarga posicionar las teleclases en sitios digitales. (Foto: LILIAN KNIGHT ÁLVAREZ)

“No hubo tiempo para grandes conferencias ni clases de locución. Las escuelas cerraron el 24 y el 31 fue la primera teleclase, eso implicó una inmediatez en el asesoramiento de los docentes y también en la disposición de estudios de grabación.

“Por demás, en un inicio, todas las clases eran en vivo (ahora una parte es grabada). Con la experiencia de trabajadores del canal y el brío de los profesores logramos nuestros objetivos; incluso en medio de la compleja situación higiénico-sanitaria y laboral que ha generado la covid-19”, enfatiza Aniuska.

Además, extiende el reconocimiento a los telecentros y al canal Tele Rebelde, por su relevante apoyo. El Canal Educativo ha garantizado ocho horas diarias de transmisiones de contenido curricular, de lunes a viernes, y la realización de unas 1 500 teleclases. Lo cierto es que, los profesionales de la televisión y el magisterio garantizaron –en tiempo récord– la continuidad del aprendizaje escolar. Ahora solo basta que estudiantes y familiares pongan empeño y responsabilidad en correspondencia con ese esfuerzo.

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Lilian Knight Álvarez

 
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