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Publicado el 17 Marzo, 2021 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

El origen de la Tierra y la teoría de los rayos

A través de modelos virtuales, los autores del estudio estimaron que la Tierra primitiva recibía entre 1.000 millones a 5.000 millones de relámpagos anualmente.
cielo con descargas electricas

Los relámpagos podrían haber aportado fósforo para originar la vida en la Tierra. Foto: Pixabay/ sethink

Una nueva investigación, llevada a cabo por un grupo de científicos de Yale (EEUU) y la Universidad de Leeds (Reino Unido), sugiere que, a lo largo de un determinado período, las descargas eléctricas lograron hacer que se liberara el fósforo necesario para el surgimiento de biomoléculas que serían la base de la vida en la Tierra.

“Este estudio nos ayuda a comprender cómo se pudo haber formado la vida en la Tierra y cómo aún podría estar formándose en otros planetas similares a la Tierra”, dijo Benjamin Hess, autor principal de la investigación y estudiante de posgrado en el Departamento de Ciencias de la Tierra y de los Planetas de Yale.

El fósforo es un ingrediente clave para la formación de la vida, pero hace miles de millones de años, no era un elemento fácilmente accesible en nuestro planeta. En su mayor parte, estaba encerrado en el interior de minerales insolubles en la superficie de la Tierra.

Durante mucho tiempo, la comunidad científica se cuestionó cómo exactamente el fósforo de nuestro planeta pasó a una forma utilizable para ayudar a crear ADN, ARN y otras biomoléculas necesarias para la vida. La respuesta, según las principales teorías, estaba en los meteoritos.

Hasta ahora, se creía ampliamente que los meteoritos que bombardearon la Tierra primitiva habían sido las principales fuentes de fósforo. Se sabe que ellos contienen schreibersita, un mineral de fósforo soluble en agua. Si suficientes meteoritos chocaron contra la Tierra, esa schreibersita podría haber proporcionado la cantidad correcta de fósforo para el surgimiento de la vida.

El problema con esta hipótesis, sin embargo, es que, hace entre 3.500 y 4.500 millones de años, durante el período en el que se cree que surgió la vida en la Tierra, la frecuencia de las colisiones de meteoritos en nuestro planeta se desplomó.

las descargas eléctricas

Sin embargo, la schreibersita tiene otra fuente: las fulguritas, también conocidas como los vidrios que se forman cuando las descargas eléctricas de los rayos golpean el suelo.

A través de modelos virtuales, los autores del estudio estimaron que la Tierra primitiva recibía entre 1.000 millones a 5.000 millones de relámpagos anualmente.

En comparación, actualmente, cerca de 560 millones de destellos golpean nuestro planeta cada año. Los científicos creen que entre 100 millones y 1.000 millones de rayos habrían golpeado el suelo anualmente. Es decir, un trillón de destellos después de mil millones de años, lo que resultaría en bastante fósforo utilizable.

“Esto hace de los rayos un camino significativo hacia el origen de la vida”, subrayó Hess.

La teoría de los rayos también tiene otros puntos en su favor, sostienen los investigadores. Primero, el número anual de destellos se habría mantenido constante, a diferencia del número de colisiones de meteoritos. Además, es probable que los rayos fueran más frecuentes en las masas terrestres de las regiones tropicales, lo que proporcionaría áreas más concentradas de fósforo utilizable.

(Sputnik)

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