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Publicado el 10 Marzo, 2021 por Nailey Vecino en Ciencia
 
 

 TRANSGÉNICOS EN CUBA

 Entre la necesidad y la polémica

¿Qué ha hecho que se apueste por los Organismos Genéticamente Modificados?
Granos de maiz seco en un contenedor

(Foto de Aliesky del Río Leal)

Por NAILEY VECINO PÉREZ

En 1996, científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) lograron las primeras plantas transgénicas producidas en un laboratorio cubano. El estudio e introducción de alimentos genéticamente modificados había sido un tema polémico, sobre todo por las reiteradas advertencias del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, sobre dichos productos.

¿Entonces qué ha hecho que Cuba apueste por los Organismos Genéticamente Modificados (OGM)?

Durante los últimos años Cuba ha dado pasos importantes en el desarrollo de los cultivos transgénicos, con la creación de capacidades científicas, tecnológicas y productivas, así como en el establecimiento de un cuerpo legal que regula su aplicación.

El desarrollo en los estudios toxicológicos de estos cultivos ha demostrado cierta idoneidad y efectividad como alternativa a la producción de alimentos, y como una de las técnicas adicionales para controlar la maleza y algunas plagas.

Desde hace varios años la población consume de alguna manera alimentos transgénicos y lo hace, no solo a través de la ingestión directa de los granos, sino a través de la carne de cerdo, pescado, pollo y huevos, pues la dieta de esos animales está basada precisamente en semillas de ese tipo.

Es una práctica que lleva implementándose más de 25 años, y el debate sobre sus efectos nocivos en la salud humana y animal continúa, sobre todo tras la aprobación en julio del 2020 del decreto ley de la Comisión Nacional para el uso de los OGM en la Agricultura Nacional.

¿Son adecuados y seguros los transgénicos en Cuba?
El cultivo transgénico es una práctica que lleva implementándose hace varios años en Cuba; no obstante, el debate sobre sus efectos nocivos en la salud humana y animal está aún latente. (Foto de ACN)

El cultivo transgénico es una práctica que lleva implementándose hace varios años en Cuba; no obstante, el debate sobre sus efectos nocivos en la salud humana y animal está aún latente. (Foto de ACN)

En un reciente programa Mesa Redonda, el doctor en ciencias Mario Pablo Estrada García, director de Investigación Agropecuaria del CIGB, dijo que el maíz transgénico cubano está autorizado internacionalmente para su uso. “No es nocivo para la salud humana ni animal y tampoco tiene impacto en el medioambiente”.

Asimismo, resaltó que existen más de 200 organismos internacionales que avalan la seguridad de los cultivos modificados genéticamente, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), además de academias de ciencias de Europa, Estados Unidos, Rusia, China e India.

Estrada García señaló que, en la actualidad, la mayoría de la soja y el maíz que se comercializa en el mundo es modificada genéticamente. Cuba importa ambos productos, a costos millonarios. Los transgénicos ayudan de forma importante a mayor productividad de la semilla, contribuyen a sustituir importaciones y, por tanto, a la soberanía alimentaria.

Si bien el científico aseveró que esos cultivos son tan seguros como aquellos que pasan por un proceso natural, el vicepresidente de BioCubaFarma, Eulogio Pimentel Vázquez, subrayó que no se puede asegurar que cualquier cultivo sea ciento por ciento seguro.

En ese sentido, explicó que aquellos cultivos obtenidos mediante ingeniería genética pasan por un proceso más complejo y riguroso para lograr lo que denominan la “equivalencia sustancial”, etapa en la cual se tiene que demostrar la idoneidad de la semilla desde el punto de vista alimenticio y que esta no sea tóxica ni eco-tóxica. “Así todo -expresó- los OGM no son para nada nocivos, pero todo el proceso tiene que desarrollarse sujeto a un análisis profundo y atendiendo a los protocolos y leyes establecidas”.

Normas sobre la mesa

Desde 1999 existe en el país un Decreto Ley de Seguridad Biológica. Además, Cuba es firmante de todos los acuerdos internacionales de control y traslado de OMG. El doctor Mario Pablo Estrada asegura que existe una licencia otorgada por el Citma en los lugares donde hay sembrados transgénicos en el territorio nacional.

En enero de 2020 se creó la Comisión Nacional para el Control y Organización de los OGM en la agricultura, cuyas funciones se basan en atender la investigación, producción, importación y exportación y el uso de estos organismos, y desde julio último la Gaceta Oficial contempla las normas jurídicas sobre el tema.

El científico explicó que cada proyecto de investigación a nivel de laboratorio debe optar por la autorización de Higiene y Microbiología de los Alimentos del Ministerio de Salud Pública. Una vez que se obtenga ese registro se pasa por un nuevo registro varietal que otorga el Ministerio de la Agricultura, porque debe tratarse de una variedad de semilla que necesite realmente una mayor productividad, como el maíz y la soja.

Especialistas del CIGB profundizan en los estudios sobre plantas transgénicas. (Foto de Aliesky del Río Leal)

Especialistas del CIGB profundizan en los estudios sobre plantas transgénicas. (Foto de Aliesky del Río Leal)

“Cuba importa unos 2 000 millones de dólares en alimentos. Cuando analizas qué importamos, solo cinco productos suman más de 1 200 millones: maíz, soja, arroz, leche y carne, fundamentalmente pollo. Y si sumas frijol, llega casi a 1 300 millones. En la nación la productividad del maíz es muy baja (alrededor de dos toneladas por hectárea) por lo que resulta más factible importarlo, lo que ocasiona gastos millonarios al país. A partir de esa problemática es que se ha trabajado en la creación de semillas transgénicas”, detalló.

Ciencia en función de la agricultura

El Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (Cenpalab) apuesta también por el impulso de procesos agroindustriales que permitan elevar rendimientos agrícolas.

Abel Piñero López, director adjunto de esa entidad subordinada al grupo empresarial BioCubaFarma, expuso en la Mesa Redonda que como parte del mejoramiento genético que se lleva a cabo en el ganado menor, el centro aporta material genético para los centros multiplicadores de todo el país, y ha diseñado módulos de producción de conejos y ovejas que incluyen desde la instalación hasta el manejo de las especies.

“Pretendemos terminar el año con 432 hectáreas de áreas agrícolas terminadas. Contamos con una planta de pienso -con capacidad de 25 000 toneladas- para la producción de esas materias primas. Esto podría ayudar a solucionar el problema de la proteína para la alimentación animal”, refirió Piñero López.

El cultivo transgénico y el desarrollo de plantas transgénicas son otro ejemplo de la apuesta de Cuba por vincular ciencia al sector de la agricultura, alternativas que impulsan aún más la producción de alimentos en el país y allanan el camino hacia la soberanía alimentaria.


Nailey Vecino

 
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