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Publicado el 13 Septiembre, 2021 por Redacción Digital en Ciencia
 
 

EEUU no acepta ayuda para investigar

Científicos niegan existencia del síndrome novedoso

A pesar de que no hay pruebas aceptables que la sustenten, esa narrativa sobrevive gracias a un uso sesgado de la ciencia, y se convirtió en casi oficial por la acción de medios de comunicación y algunos políticos, destacó en conferencia de prensa el doctor en Ciencias Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias
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Doctor Mitchel Valdés, Ciencia, Cuba, conferencia de prensa

Foto Panchito PL

Científicos de Cuba negaron hoy la existencia de un síndrome novedoso, un término utilizado para aludir a los incidentes de salud reportados en 2017 por diplomáticos de Estados Unidos destacados en esta capital.

A pesar de que no hay pruebas aceptables que la sustenten, esa narrativa sobrevive gracias a un uso sesgado de la ciencia, y se convirtió en casi oficial por la acción de medios de comunicación y algunos políticos, destacó en conferencia de prensa el doctor en Ciencias Mitchell Valdés-Sosa, director general del Centro de Neurociencias.

El experto detalló que en principio existen diferencias significativas entre los casos reportados hasta el momento, por lo que es imposible calificar como un supuesto ‘síndrome misterioso’ a manifestaciones tan heterogéneas.

Así lo refiere un informe elaborado por especialistas de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), divulgado este lunes, donde se impugnan los argumentos que tratan de sustentar la hipótesis de supuestos ataques con misteriosas armas de energía.

Ninguna forma de energía conocida puede causar selectivamente daños cerebrales con una precisión similar a un haz de láser, señala ese estudio y precisa que las leyes de la física que rigen el sonido, los ultrasonidos, los infrasonidos o las ondas de radiofrecuencia (incluidas las microondas) no lo permiten.

Expertos estadounidenses e internacionales coinciden en esas apreciaciones, comentó Valdés-Sosa, y añadió que resulta imposible provocar tales afecciones sin que otras personas puedan notarlo o sin perturbar los dispositivos electrónicos o causar otras lesiones, como la rotura de los tímpanos o las quemaduras en la piel.

A ello se suma que ni las investigaciones de campo realizadas por los especialistas cubanos, ni las indagaciones de la Policía Nacional Revolucionaria, el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, y la Real Policía Montada de Canadá descubrieron pruebas de ‘ataques’.

El experto refirió que el grupo de especialistas cubanos efectuó discusiones a distancia con científicos de varios países, incluidos investigadores estadounidenses.

Entre ellos destacó la participación de Kenneth Foster, profesor de bioingeniería de la Universidad de Pensilvania y un estudioso de las microondas, quien realizó cálculos de la cantidad de energía que es necesaria para dañar el cerebro, o cómo se puede producir, y según esos números no es factible tal hipótesis.

‘La ACC está dispuesta a revisar sus conclusiones si surgen nuevas pruebas’, afirmó Valdés-Sosa, e invitó a una colaboración científica abierta, en tanto rechazó como verdad establecida la actual narrativa construida sin bases sólidas.

Nos solidarizamos con los diplomáticos afectados y sus familias, sostuvo e insistió en que es éticamente imperativo disipar las teorías de conspiración descabelladas.

incidentes de salud en diplomáticos EEUU (+Fotos)

Sin evidencia científica supuestos ataques con arma desconocida

Embajada de EEUU en La Haba, Cuba, incidentes

Valdés-Sosa insistió en que las pruebas utilizadas para apoyar la matriz de la existencia de un ‘síndrome misterioso’ no son científicamente aceptables en ninguno de sus componentes.

Es incorrecto hablar de un ‘síndrome de La Habana’, como han querido acuñar, pues hoy se multiplican reportes de sucesos similares en Austria, Alemania, Vietnam y Estados Unidos.

Los medios de prensa divulgan explicaciones no basadas en la ciencia, una acción que confunde a la opinión pública y daña a los mismos funcionarios, consideró, además de perjudicar las relaciones entre los dos países.

Remarcó que numerosas publicaciones científicas, opiniones de expertos y estudios sobre el terreno en La Habana impugnan las pruebas con las cuales tratan de sustentar la hipótesis de un nuevo síndrome.

En particular resaltó que la mayoría de las afirmaciones que aparentemente apoyan esa idea fueron descartadas por el comité de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos.

Consideramos que es muy oportuno dar a conocer este reporte científico, pues después de cinco años no hay una explicación aceptable sobre estos incidentes, enfatizó Valdés-Sosa, y significó que el informe de la ACC analiza de forma exhaustiva todas los elementos manejados en torno al asunto.

Supuestos ataques sónicos son inaceptables

Los miembros de la Academia de ACC denominaron ‘síndrome misterioso’ a la narrativa que el Gobierno norteamericano utilizó para cerrar los servicios consulares en la isla y retirar gran parte de sus trabajadores aquí durante la administración de Donald Trump (2017-2021).

La teoría ‘asume que la causa de estos incidentes son ataques con algún arma de energía no identificada’, señaló el texto.

Los expertos interpretaron los hechos disponibles ‘basándonos en los informes publicados en Estados Unidos y Canadá y en los estudios de campo realizados en La Habana’.

Concluyeron que posiblemente algunos empleados estadounidenses se sintieron enfermos debido a una colección heterogénea de condiciones médicas, algunas preexistentes antes de ir a Cuba y otras adquiridas debido a causas sencillas o bien conocidas.

‘Muchas enfermedades prevalentes en la población general pueden explicar la mayoría de los síntomas. Por lo tanto, no existe un síndrome novedoso (algo evidente en los informes oficiales de Estados Unidos)’, refiere el informe.

Doctor Mitchel Valdés en Conferencia de Prensa de la ACC refuta falsos argumentos de EEUU

Foto Panchito PL

Los científicos enfatizaron que ninguna forma de energía conocida puede causar selectivamente daños cerebrales (con una precisión espacial similar a un haz de láser) en las condiciones descritas para los supuestos incidentes de La Habana.

‘Las leyes de la física que rigen el sonido, los ultrasonidos, los infrasonidos o las ondas de radiofrecuencia (incluidas las microondas) no lo permiten’, agrega el documento que puede leerse íntegramente en el sitio de la Academia de Ciencias de Cuba.

La institución rechazó firmemente como ‘verdad establecida’ una narrativa construida sobre bases endebles y una práctica científica defectuosa.

EEUU sin aceptar ayuda de Cuba para investigar incidentes de salud

Estados Unidos continúa sin aceptar la colaboración de Cuba para investigar los incidentes de salud experimentados en 2017 por sus diplomáticos en esta capital.

El doctor  Valdés-Sosa sostuvo que hasta el momento la nueva administración norteamericana no hizo ningún intento de involucrar a la nación caribeña en un trabajo conjunto para el esclarecimiento de tales sucesos.

El especialista precisó que tras la publicación del reporte de un comité de expertos de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina estadounidenses (Nasem por sus siglas en inglés), contactaron al presidente de ese grupo de trabajo para ofrecer la cooperación de la Academia de Ciencias de Cuba, pero no hubo respuesta.

Los científicos cubanos también se dirigieron a la Asociación de Avances para la Ciencia de Estados Unidos y al equipo médico del Departamento de Estado norteamericano, mas su colaboración nunca fue aceptada y hasta ahora han mantenido compartimentada la información.

En cambio, comentó, sí lograron intercambiar con los investigadores canadienses acerca de los casos reportados por funcionarios de la embajada de ese país en La Habana, a partir de lo cual diseñaron estudios para dar seguimiento a sus hipótesis; empeño retrasado debido a la Covid-19.

Valdés-Sosa señaló que actualmente Washington está ante un dilema, porque continúan apareciendo personas afectadas en distintos lugares del mundo y la única manera de resolver el asunto es escuchar a la ciencia.

Añadió que si bien el Gobierno de Estados Unidos actualmente se refiere al tema como incidentes de salud no identificados, todavía persiste el uso del término ‘síndrome de La Habana’ para aludir a este fenómeno.

Es una denominación creada por algunos periodistas y que otros, incluidos políticos estadounidenses, han utilizado de forma irresponsable, enfatizó el especialista, y agregó que es absurda pues no existe un nuevo síndrome y tampoco puede ser vinculado solamente a la capital cubana.

Quienes emplean el término, en particular congresistas anticubanos, buscan lograr una asociación negativa y hacer daño a las relaciones entre los dos países, significó.

El Departamento de Estado norteamericano también reconoció este año que la decisión de reducir el personal en La Habana no siguió los procedimientos, y tampoco fue precedida ni seguida de análisis de sus riesgos y beneficios.

(Con información de Prensa Latina)

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Redacción Digital

 
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