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Publicado el 25 Febrero, 2015 por Redacción Digital en Cocina
 
 

¡A la cocina!

Boniatillo

Boniatillo suave.

Boniatillo suave.

Ingredientes
2 libras de boniato
2 libras de azúcar blanca
2 tazas de agua
½ limón
4 yemas
1 cucharada de mantequilla
2 cucharadas de vino seco
Canela en polvo

Preparación:
Cocina los boniatos con un poco de sal. Pon al fuego el agua con el azúcar y el jugo de limón. Cuando rompa el hervor agrega los boniatos calientes reducidos a puré, el almíbar también caliente. Ponlo todo al fuego nuevamente hasta que esté ligeramente espeso. Revuélvelo para que no se pegue.

Coge un poco y añádele las yemas e incorpóralo nuevamente todo al fuego. Añádele el vino seco y la mantequilla y déjalo un rato más al fuego, hasta que tome el espesor deseado, moviéndolo siempre. Viértelo en una fuente o dulcera y polvoréalo con canela.

Boniatillo seco

Boniatillo seco

Boniatillo seco
Ingredientes
2 libras de boniato
2 tazas de agua
½ cucharadita de sal
2 pedazos de cáscara de limón o naranja
2 pedazos de canela en rama
2 libras de azúcar
1 cucharadita de vainilla
4 o 5 cucharadas de harina de trigo

Preparación:

Lava bien los boniatos hasta quitarles la tierra y parte de la cáscara. Ponlos a cocinar en olla de presión con agua, sal y un pedazo de cáscara de limón o naranja y canela. Cocínalos 15 minutos. Déjalos refrescar. Pélalos y redúcelos a puré antes de que se enfríen. Mide la cantidad de puré de boniato y añade igual cantidad de azúcar blanca, ¼ de cucharadita de sal, otro pedazo de cáscara de limón o naranja y de canela.

En una cazuela gruesa, echa el puré de boniato con el azúcar (no lleva agua), revuelve un poco antes de ponerlo a la candela para mezclarlo todo bien. Cocínalo alrededor de media hora, paleteando el dulce con una cuchara de madera y en línea recta, de un lado a otro sin revolverlo, hasta que esté bien espeso y se separe de los lados de la cazuela. Bájalo de la candela. Añádele la vainilla. Viértelo por cucharadas sobre una tabla enharinada. Polvorea cada boniatillo con un poco de harina de trigo y déjalos secar al aire hasta que la superficie se vea quebrada y dura. Deben quedar duros por fuera y amelcochados por dentro.


Redacción Digital

 
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